Post-singular es una ambientación original para la revista, Nosolorol.

Post-Singular

El Multiverso, el Cosmos, hogar de una miríada de civilizaciones que bailan una vieja danza de eones. Guerras, muertes y épocas de creación sin límite se suceden unas a otras, o se mezclan en las galaxias, o en los filamentos de materia oscura que conforman la estructura de los cúmulos estelares.

Quizás uno de los fenómenos más intrigantes del multiverso se produce cuando una civilización inteligente alcanza la Sigularidad tecnológica. Esto es, el punto a partir del cual toda su sociedad, su tecnología y su civilización cambian radicalmente debido a un progreso tecnológico inalcanzable.

Numerosas son las civilizaciones que han logrado sobrevivir a este punto, y ninguna de ellas ha permanecido inalterada. Algunas, las más afortunadas, han conservado parte de su naturaleza, de su idiosincrasia y de su herencia cultural y milenaria. Otras han evolucionado hasta puntos irreconocibles para quienes iniciaron el camino hacia la Singularidad.

Ya basen su desarrollo en inteligencias artificiales, en el desarrollo genético de la ultrainteligencia, en la convergencia “bio-máquina” o surjan espontáneamente de enjambres de nanoides o cualquier combinación de ellas, los productos de combinar diferentes especies, tecnologías y culturas son infinitamente variados.

Generalmente, las especies que han trascendido hasta la singularidad, no se preocupan del resto de las especies, ejerciendo como mucho un paternalismo protector con aquellos que consideran sus inferiores, sus hermanos pequeños o simples fuentes de diversión y diversidad.

Los choques entre estas civilizaciones suelen ser escasos. Sus recursos son casi infinitos, y su poder es generalmente tan elevado que su pugna bélica implicaría la devastación de enorme sectores del multiverso.

Sin embargo, eso no significa que estas singularidades tan dispares no pugnen por la supremacía.

Singular 3

Singular 3 es el lugar de origen de nuestros protagonistas. Esta Singularidad, más o menos reciente en término singulares, recibe su nombre de su planeta de origen, el tercer planeta de un sol cualquiera en una galaxia cualquiera.

Cuando la civilización de Singular 3 alcanzó su “despertar”, como se llama al momento en que se alcanza la singularidad, tardó menos de 27 meses en alcanzar el punto de progreso científico y tecnológico tendente al infinito que suele definir todo el proceso.

Para entonces, Singular 3 ya disponía de los medios para surcar el espacio subtaquion y una provisión interminable de voluntarios de la raza originaria para colonizar otras estrellas.

En el breve espacio de esos 27 meses, donde antes sólo parecía haber oscuridad fugazmente iluminada por la titilante luz de las estrellas, ahora surgía una sinfonía de señales indetectables para una civilización no-singular.

El Cosmos bullía de vida, de vida singular.

Pronto, otras Singularidades más antiguas dieron la bienvenida a Singular 3 al universo. Y la introdujeron en el “Juego”.

El Juego

Como se ha indicado, la pugna de las singularidades por demostrar que su modelo, su desarrollo o sus mega-proyectos son los correctos entre la infinita variedad de sistemas y planteamientos, ha sido relegada a unas reglas inquebrantables que proteger de una guerra devastadora al mismo Multiverso.

Eso no significa que no exista conflicto.

A lo largo y ancho de las singularidades, las especies que las conforman debaten sobre ideas conceptos y expresiones, intentando arrastrar a otras a que se unan a su propia visión del Cosmos.

Singular 3 ofreció algo nunca visto hasta el momento.

Debido a su forma de alcanzar la Singularidad Tecnológica, una combinación de amplificación biológica con inserción tecnológica en elementos de semiinteligencia artificial, los seres que componían esta civilización continuaron formando parte del desarrollo de la misma. Al tiempo que mantenían sus cuerpos, sus deseos y algunas de sus necesidades superiores.

Así, la especie originaria de Singular 3 creo mundos completos de realidad virtual donde sus componentes descargaban parte de sus mentes para que viviese vidas paralelas, como miembros de comunidades mágicas, guerreras, exploradoras, etc.

Esos mundos se convirtieron en un importante elemento de prestigio de Singular tres. Tanto, que otras singularidades comprendieron que quien dominase esos mundos de una forma u otra, obtendría una importante ventaja sobre sus rivales. Una ventaja no derivada de una conquista física, sino de una demostración de superioridad similar a la que muchos gobiernos sienten al ver ganar a los atletas que representan a sus naciones en nuestro mundo.

Poco a poco, las diferentes singularidades comenzaron a infiltrarse en lo mundo virtuales, e intentaron subvertir a sus “habitantes”, tanto reales como diseñados, hacia sus propias causas.

Singularidad 3 pronto comprendió que en ese aparentemente infinito campo de batalla encubierto se iba a jugar el destino del universo.

Por ello creó el Cuerpo Post-Singular.

Post-Singular

De la misma forma que el resto de las singularidades no pueden presentarse ante los “durmientes” como lo que son, los agentes de Singularidad 3, llamados Post-Singulars, tampoco pueden hacer lo que deseen. Deben atenerse a las reglas.

Evidentemente cuentan con características especiales, habilidades o poderes únicos en cada mundo, con los que combatir a los infiltrados de otras singularidades, quienes también están dotados con extraños poderes y equipos.

En términos de juego, Post-singular es un escenario que puede adaptarse a cualquier reglamento o mundo diseñado para los juegos de rol.

Los personajes pueden representar un grupo de magos en el mundo de la Dragonlance, un equipo de supers en Mutant & Masterminds, una cuadrilla de no-muertos en Vampiro o cualquier cosa que se os ocurra para cualquier juego que se os antoje.

Podéis jugar Post-singular con cualquier juego que hayáis jugado o que deseéis jugar.

Lo único que cambia es lo que hay detrás.

La motivación.

Los post-singular luchan por proteger de elementos perniciosos a los ciudadanos corrientes de ese mundo. Éstos, creyéndose las vidas que se han compuesto para ellos, continuarán ajenos a la realidad del mundo físico mientras los post-singular y sus enemigos (que adoptarán el papel de supervillanos, hordas de ogros, eslavos del caos o lo que sea) tratan de doblegar ese mundo mediante el engaño, la coacción, la violencia o la seducción.

Es una guerra de conquista, que se lucha en mundo tras mundo sin que los ciudadanos durmientes sepan lo que se juegan de verdad.

Todos los bandos intentan forzar el juego, sin romper las reglas básicas consensuadas para cada mundo. Así, en mundos modernos puede haber cierto avance tecnológico, pero tal vez no magia, y en mundos donde la magia existe, quizás no sea posible la existencia de poderes mentales.

El Enemigo

– L´entropía

L´entropia es uno de los más extraños jugadores del “juego”. Dominando las partículas del espacio y el tiempo, la nanotecnología de taquiones y los gigantescos colisionadores que orbitan los agujeros negros les han permitido dominar el viaje en el tiempo.

Toda la civilización de L´entropia comenzó un colosal viaje hacia atrás en el tiempo en busca de los misterios anteriores al origen del multiverso. Los post-singulares que llegan a los mundos de Singularidad 3 hablan de acontecimientos futuros, extrañas profecías, y realizan acciones que muchas veces sólo tienen sentido para ellos.

Tampoco es extraño que los jugadores post-singulares se encuentren con uno de estos avatares, y que tiempos después, sus aminos vuelvan a cruzarse con él, pero éste no les reconozca, o presente un aspecto físico más juvenil que en su anterior encuentro.

– Nectecnia

El increíble enjambre de Nectecnia alcanzó la singularidad cuando un enjambre de nanoides del tamaño de un sistema solar despertó. Creado por alguna civilización que pereció devorado por los nanoides, cada ínfima parte de Nectecnia se conecta al resto de los nanos creando una mente enjambre que aumenta su potencia y su inteligencia conc cada planeta que devora.

Hasta ahora, lo único que ha parecido detenerle han sido otras singularidades, y Nectecnia ocupa ya el volumen que antes ocupaban una docena de galaxias.

Nectecnia disfruta del “juego” con la intención de convencer al resto de singularidades de que el camino correcto está en convertir cada gramo de materia y energía presentes en el multiverso en procesadores a una escala subatómica.

– Menta

Menta es una extraña singularidad surgida de la evolución biológica natural.

El organismo conocido como Menta evolucionó hacia un estado de inteligencia unificada cuando su cerebro se unió en un solo bloque, y sus neuronas se unieron unas a otras físicamente.

El número de interconexiones entre neuronas se elevó exponencialmente al contacto con una miríada de conexiones moleculares en cada una, al tiempo que su número se centuplicó.

En pocos días su cerebro había descubierto cómo usar la energía bioquímica de su cuerpo para modificar sus bases de ADN multiplicando su propia complejidad a base de pura fuerza de voluntad.

De ahí al control de otros organismos vivientes mediante la colonización mediante esporas sólo había un paso.

Menta es un organismo multicelular capaz de realizar computación biológica, sobrevivir a los viajes espaciales mediante gigantescos titántropos o al estudio del nivel nano mediante virus semiconscientes.

– Sublimados

Las especies sublimadas son un enigma incluso para las civilizaciones que han alcanzado la singularidad. Para especies y civilizaciones que han alcanzado el conocimiento y el saber supremos sobre la materia, la energía, la información y el hiperespacio, que una de ellas decida abandonar el universo físico es algo incomprensible.

Las razas sublimadas trascienden lo material, olvidándose del apego a planetas, estrellas y lazos materiales. Se retiran, a todos los efectos, del juego del poder del que participan las singularidades y las civilizaciones menores.

Nadie entiende los motivos por los que una civilización que ha alcanzado la singularidad abandona la “lucha” y el “juego”, pero las escasas apariciones de miembros post-singulares de especies sublimadas están siempre rodeadas de extraños motivos que el resto de los jugadores del inmenso juego no comprende.

Cuando un sublimado (o post-sublimado) aparece suele ser presagio de acontecimientos extraños que van mucho más allá del mundo de aparición.

Una terrible predicción para los jugadores post-singulares, y una curiosidad que atrae la atención de todas las singularidades cercanas.

Los personajes no jugadores post-sublimados suelen exhibir extraños poderes que en muchos casos desafían las reglas consensuadas y programadas para ese mundo.

Reglas optativas

Hasta ahora os hemos presentado un mundo genérico que permite a los jugadores de rol disfrutar de sus entornos de siempre con un trasfondo distinto que les puede dar un sabor distinto para amenizar sus partidas.

Jugar al Señor de los Anillos, a Erlic o a Vampiro con jugadores Post-Singulares seguramente no tenga la misma magia que hacerlo con una ambientación pura de estos universos, pero englobada dentro de una campaña que salte de un mundo a otro puede crear momentos memorables, y una campaña que se salga de la “normalidad” de estos mundos.

Algunas ideas para adaptar las reglas de estos juegos a personajes post-singulares son:

Un post-singular puede cambiar su clase, su poder, su especie, por otra que desee, siempre renunciando a un nivel o grado de poder en el cambio. Estos agentes de Singularidad 3 pueden subvertir las reglas del juego, pues son parte de los programadores, pero tal tarea significa sacrificar una parte de su poder y experiencia adquiridos.

Un post-singular acumula puntos de singularidad al finalizar cada partida con éxito. Estos puntos representan el poder obtenido respaldado por la victoria de sus principios (representados por su propia lucha) sobre los de sus rivales.

Estos puntos son el equivalente al avance de niveles, los puntos de experiencia, el aumento de disciplinas, la mejora de las habilidades y demás opciones de avance y evolución de los personajes de los diferentes juegos.

Evidentemente, el director del juego deberá realizar una labor intensa de conversión para saltar de una ambientación a otra, pero nadie dijo que la Singularidad fuese fácil.