Max Brooks me ha sorprendido con este incréible libro.

Debo decir de ante mano que no me gustan las películas de zombies. Siempre digo que lo malo de las películas de miedo es que dan miedo.

Dicho esto, he de reconocer que mis preferidos en los cuentos de terror, y en la iconografía del misterio, han sido siempre los vampiros.

Esos chupasangres que me tenían hpnotizado desde niño, desde que vi El Baile de los Vampiros, Vampiros en la Habana y, por supuesto, Drácula, y cuya leyenda se acrecentó en mi interior con entrevista con el Vampiro y con el juego de rol de White Wolf (el original, La Mascarada, no el dramón que nos han intentado colar ahora con El Requiem).

Sin embargo, esas tiernas criaturas devoradoras de seres vivos que son los zombies se han do ganando un rinconcito en mi corazón.

Quizás sea que son uno de los monstrus más débiles, y que sólo adquieren nivel de amenaza cuando su número crece. O tal vez sea comprobar cómo unas criaturas tan lentas y torpes pueden poner en peligro a toda la Humanidad. Tal vez sea la fascinación por el declive de la Humanidad, o tal vez el saber que una vez fueron nosotros.

Así que me decidí, empujado por mi hermano, a probar este libro, y debo reconocer que me enganchó desde la primera página.

Max Books despliega ante nosotros una serie de entrevistas “ficticias”, pero muy reales, con supervivientes implicados en la Guerra Zombie.

Todo comienza con un brote de una extraña enfermedad en China que, adivinad, levanta a los muertos, y adivinad también, las autoridades chinas tratan de encubrir.

La plaga se extiende, y el desconocimiento, la ocultación, y la mala fe de algunos empresarios aprovechados, la convierte en una amenaza global.

Cuando la plaga empieza a llamar a las puertas de la civilización, ya no puede ser ignorada y se desata el Gran Pánico.

A través de las entrevistas a militares, políticos, estrategas, pilotos y demás supervivientes, Brooks despliega ante nuestros ojos un escenario apocalíptico del que sólo la voluntad y la unión entre los hombres logra sacarnos.

Y ese es el gran logro del autor. Consigue desarrollar los hechos con una lógica, con un realismo que te hace exclamar: ¡si hubiese una plaga zombie, sería así!

Políticos y empresarios aprovechados, traficantes de hombres que extienden la plaga, cibernautas que no se dan cuenta de lo que ocurre realmente en el rellano de la escalera, niños abandonados, suicidios y muertes espontáneas, humanos que enloquecen e imitan el comportamiento de sus devoradores, Yonkers y la mayor derrota de la Guerra Zombi.

Todo un tapiz entrelazado con historas independientes, pero conectadas entre sí por un hecho común, el terror que todos los supervivientes han sufrido, y la unión de toda la Humanidad (bueno, casi toda) en su lucha por librar el planeta de la gran Z.

– Edito, por terrible falta de ortografía..

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