A veces sueño unas cosas. Hoy han tocado vampiros.

Encabezaba yo, sin saber cómo ni porqué, un asalto a una mansión familiar de esas heredadas y que uno no se fija en ellas hasta que te dicen, es un nido de chupasangres.

El nivel de detalle del sueño, con sus estacas volando, sus catacumbas y sus vampiros de todo tipo ha sido alucinante.

Tengo que escibir algún día su historia.

Cómo mola.

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