Vale, creí que nunca haría esto, pero después de leer una crítica sobre la peli de Clone Wars que recomendaron en la lista de correo sobre juegos de rol, Esencia, me dispuse a ver la Tercera (Sexta) entrega de la saga, de cuyo nombre ahora mismo ni me acuerdo.

Y esto es preocupante, porque soy un fan de la Star Wars desde niño…ah, sí, ya, La Venganza de los Sith.

El caso, decía, es que cosas como que no se te quede grabado el nombre de una película de la que debería ser fanático, hacen pensar un poco en cómo ha desarrollado George Lucas la saga de la Guerra de las Galaxias después de su trilogía inicial.

Fanático de los efectos especiales, Lucas fundó Industrias Light & Magic, dedicada a invertigar y aplicar efectos especiales y digitales al mundo del celuloide. Tanto es así, que ha terminado por sustituir la filmación tradicional por cámaras digitales.

Y digo esto porque me parece algo importante, como muestra de la obsesión que Lucas ha puesto siempre en este campo, y que, creo, le ha llevado a olvidar otros elementos importantes de las grandes películas, como el guión, los actores, la coherencia y demás.

Es obvio que Lucas es un maestro de los efectos especiales, de la grandiosidad en la pantalla, que escoge la música de manera impresioante y que aprovecha el merchandising de forma magistral.

Pero ya está.

Y es que, por lo demás, Lucas ha maltratado La Guerra de las Galaxias de forma deleznable, y eso es algo que los fans de la Trilogía nos negamos a ver.

La Guerra de las Galaxioas significó para muchos una revolución en cuanto a la mitología de masas. Fue el paso que nos llevó, en grandes cantidades, de la Fantasía y la Mitología tradicionales, a una nueva generación de mitos, relacionados con la ciencia-ficción. No fue el primero, pero sí uno de los que consiguió un impacto importante (junto con Orson Wells y su ya clásica interpretación radiofónica de La Guerra de los Mundos).

Otros más versados podrán hablar de la ciencia ficción en la época pulp, o victoriana, o durante el siglo XIX tardía, no estoy aquí para eso.

Estoy aquí para decir que Lucas no tenía derecho a destrozar el Universo de Star Wars de esa forma. Tenía los derechos, pero no “El” derecho.

No puede hacernos soñar con un universo hasta entonces inimaginable, y luego decepcionar a decenas de millones de personas, seguramente cientos de millones, como lo ha hecho. Ni con los libros, ni con las nuevas películas, ni con los dibujos, ni con los cómics.

Existen pequeñas obras maestras dentro de lo que se llema el Universo ampliado, sí. La trilogía de Thimoty Zahn es magistral, y algunos cómics también (me gustó Imperio Oscuro I y II, y algo Legacy).

Pero por lo demás, son pequeñas gotas que brillan en un mar de mediocridad y que no consiguen iluminar el conjunto.

¿Donde está la gran saga? ¿Donde están el heroísmo y la maldad bien interpretada, aterradora?, no esa pálida imitación que es Hanakin al final de la trilogía, o un Senador Palpatine cuyas intrigas se detectan a la legua (y que sin embargo, es lo mejor de la trilogía junto con los paisajes y ciudades).

No, Sr. Lucas, no tenía derecho a hacer que la gente que amaba la guerra de las Galaxias reniegue de la continuación de una historia que podría haber sido legendaria, y que como siga así, va a quedar en el mayor bluff de la Historia.

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