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La increíble ciudad de Gnomia deslumbra al visitante con espectaculares maravillas mecánicas y semimágicas.

Una de esas maravillas, no la mayor, pero desde luego tampoco la más insignificante, es el Observatoruim.

Construido en bronce y latón, este gigantesco telescopio destaca entre las laderas de Gnomia, recortándose contra el cielo e irguiéndose con aspecto destartalado hacia el firmamento.

El Ojo el cielo, como se le llama coloquialmente, observa las estrellas y los planos distantes con su infinidad de lentes, tubos y cachivaches de eter.

El Observatorium es al mismo tiempo una suerte de telescopio extraño y punto de reunión para la sociedad gnoma de Los Contempladores.

Los contempladores son una organización bastante informal de apasionados a la astronomía, planetología y planotología, y aunque cada uno sigue sus propias obsesiones y sueños, tienen en común una pasión por descubrir lo que hay más allá de este mundo.

Por eso construyeron el Observatorium.

Mediante un ingenioso complejo de lentes, poleas, ruedas, engranajes, cuerdas y lo que ellos llaman “trampas del eter”, los Contempladores pueden observar el firmamento, o la lejanía de otros planos, asomándose de forma borrosa pero emocionante a las maravillas y terrores que aguardan allí.

La media docena de grandes lentes, y la infinidad de pequeñas que posee, parece estar continuamente en movimiento  buscando. Las peleas entre los contempladores para lograr establecer un objetivo son legendarias, y mantienen el Observatorium moviéndose de un lado a otro, la mayor parte del tiempo sin fijar su mirada en nada.

Sin embargo, el Observatorium ha realizado algunos de los descubrimientos más grandes de Gnomia, como la existencia de un plano donde viven las deidades de esta raza.

Este descubrimiento ha dado alas al nacimiento llamado, los Descreidos, una fuerza de gnomos ateos cada día más numeroso y poderoso en la ciudad.

Una cosa es saber que los dioses son poderes reales, lejanos y dadivosos y/o caprichosos, y otra es verles levantarse cada día y contemplar su falibilidad.

Como comprenderéis, los templos de las deidades gnomas no están muy contentos con el Observatorium.

A veces, con el fin de ampliar las instalaciones, los gnomos consienten que el Ojo del Cielo sea usado para fines particulares de gente ajena a Gnomia. Así, muchos sabios y magos han contemplado las estrellas o los planos intentando desentrañar sus misterios, o confirmar alguna teoría, previo pago de ingentes cantidades de oro.

Nueva clase de prestigio: El Gnomo Contemplador.

Los gnomos miembros de esta orden son apasionados del firmamento y la exploración. La existencia de maravillas sin descubrir en la lejanía, les ha llevado a explorar, primero su mundo, y después los planos, mediante la construcción del Observatorium.

Unos pocos han llegado incluso a dar el paso de ser meros observadores a ser partícipes de sus pasiones, y recorren el mundo y los planos e busca de conocimiento y sabiduría.

Pocas veces acuden a las reuniones de los Contempladores, pero cuando lo hacen, son recibidos como celebridades y auténticos héroes.

Esta pasión les ha convertido en eclécticos expertos en numerosas artes y magias menores, y en peligrosos contrincantes que suelen ser menospreciados por su aspecto estrafalario y aparentemente poco serio.

Como pueden atestiguar sus heridas, algunos aventureros que se han encontrado con ellos en sus aventuras no estarían de acuerdo con esta falta de seriedad. Pocas cosas hay más mortalmente serias que un contemplador que ve como alguien se interpone entre él y un descubrimiento que lleva buscando toda una vida.

Los contempladores suelen ir equipados con extraños artilugios gnomos, tales como telescopios de bolsillo, anteojos de eter, o sextantes dimensionales, y algunos incluso algunos de los artefactos encontrados en sus viajes.

Los contempladores son, paradójicamente, una sociedad muy cerrada y no se conoce si existen miembros de otras razas, ni siquiera a nivel de invitados honorarios.

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