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Los Mares de Aghortropis es un nombre bastante rimbombante para lo que en esencia es un conjunto de piscinas y baños localizados en un conjunto de cavernas bajo la ciudad de Gnomia.

Sin embargo, como tanta cosas en Gnomia, nada es simple o sencillo si puede ser complicado y estratosférico.

Lo que en otra ciudad hubiese sido un conjunto de edificios con diferentes piscinas, termas y saunas, en Gnomia se convierte en un complejo sistema de ingeniería gnomil que alguien que lo visitase por primera vez no sabría si debía ser encuadrado como maravilla o absurdo.

Aghortropis fue el reputado gnomo que ideo este sistema de baños públicos, y en la actualidad es una de las zonas de ocio más reputadas de Gnomia.

Los Mares ocupan varias cavernas bajo la ladera de la montaña, algunas de ellas naturales, otras excavadas con tesón por los industriosos habitantes de la ciudad.

El tamaño de la mayor caverna de todas supera el kilómetro de ancho, y está justo bajo la montaña, pero por debajo del nivel de la superficie circundante, lo que le proporciona un ambiente cálido y acogedor.

En dicha caverna, Aghortropis tuvo la visión de situar los baños públicos y piscinas de Gnomia, pero, dada la naturaleza de su raza, no se conformo con simplemente excavar en la roca.

En el centro del complejo se yergue un imposible mecanismo compuesto de engranajes, poleas, metal y palancas, cuyos innumerables brazos se elevan en todas direcciones como un imposible árbol metálico.

Las ramas de este árbol, lejos de permanecer quietas, giran en torno a ejes y engranajes, circulando por toda la caverna, subiendo y bajando, y rozando otras ramas, de tal forma que se puede acceder a diferentes niveles y brazos del mecanismo andando o saltando.

Cada una de estas ramas sujeta uno o varios de los baños de Gnomia.

En sus extremos, los brazos metálicos sujetan enormes piscinas de cristal o metal, en la que los gnomos y sus invitados pueden nada, bucear o acomodarse, en varios ecosistemas y ambientes.

Estas piscinas, semejantes a cuencos redondos, alargados o elípticos, reciben calor o frío a través de los ocultos mecanismos del Árbol Central.

Bajo la caverna o en la superficie, las calderas calientan el agua, o la enfrían con un ingenioso mecanismo que también sirve para producir hielo, y enormes tuberías la transportan hasta Los Mares.

Así, cada piscina es una experiencia en si misma. Frías, calientes o templadas, llegan a simular habitats marinos de los que los gnomos sólo han oído hablar.

En las más grandes y profundas, los gnomos se sumergen con estrafalarias escafandras y tubos para practicar el buceo entre bosques de algas y criaturas marinas, mientras que en otras, sales aromáticas y perfumes permiten a las parejas relajarse a salvo de las miradas de los más curiosos.

Pronto, Aghortropis se dio cuenta de la necesidad de que, en ocasiones, los Mares proporcionasen un ambiente más íntimo o exclusivo, para tratos de negocios o encuentros de placer.

Por ello creo varias cavernas circundantes cuyo acceso es literalmente demasiado caro para la mayoría de la población de Gnomia.

Allí, los gnomos comerciantes, los mayores inventores y los miembros del consejo y las familias más importantes negocian y trazan planes de futuro, o se relajan con bellezas venidas de lugares exóticos, mientras el agua del Mar de la Luna resplandece en la oscuridad con un brillo plateado, o donde las medusas de Sultán de Erniorintia dan a quienes se bañan entre ellas pinchazos de una sustancia neuroestimulante que les genera gran placer.

Toda una industria ha surgido alrededor de los Mares. Cristaleros y metalistas, artesanos y gnomos tratantes de perfumes tratan cada día de crear una nueva piscina, una nueva obra de arte que encandile a los ciudadanos de Gnomia, y le proporcione ese prestigio de creadores que en la ciudad es tan importante como el dinero. 

Así, los visitantes que nunca hayan pisado la ciudad y sus Mares podrán contemplar preciosas piscinas de cristal de mil colores, ribeteadas de metales dorados grabados con batallas legendarias para esta raza, o estatuas de pulida roca que vierten por sus bocas aguas perfumadas en una exclusiva piscina de hielo eterno.

Las maravillas de los Mares de Aghortropis son sólo un reflejo de la grandeza inconmensurable de Gnomia. Por lo menos, a ojos de los miembros de esta raza y de aquellos lo suficientemente impresionables como para admitir que los gnomos tienen una forma curiosa, caótica, y en ocasiones espectacular forma de hacer las cosas.

 

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