Con el relanzamiento de la línea Ichar, por parte de Trasgotauro Ediciones, hemos vuelto a reunir al antiguo equipo creativo y vamos a ir ofreciéndo nuevo material, aventuras, dibujos y demás.

En este caso, os pongo una aventura que se publicó inicialmente en el Fanzine Rolero.

http://rolero.net/fanzine/spip.php?article146

Ichar: La Fortaleza de los Sueños Perdidos

Introducción

Pocos Ichar están contentos con la paz alcanzada con los humanos. Sienten que han sido traicionados por la incapacidad de sus gobernantes, y que lo que debía haberse convertido en un retorno triunfal a la superficie se ha transformado en una pesadilla que ha introducido a las bestias humanas en sus preciosas ciudades.

Siglos de intolerancia, de azuzar a las masas contra los hombres, de obligarles a verlos como quienes les habían arrebatado su posición en lo alto de la escala evolutiva, no se pueden borrar en cuestión de unas pocas semanas.

 

Así, numerosos son los Ichar que desprecian la presencia de los hombres en sus hogares, mansiones y palacios. Un movimiento, de momento pacífico, que propugna la expulsión de los humanos de las Trece ciudades y de las colonias ha comenzado a surgir.

Por ahora, sus acciones han sido meras protestas formales en el Alto Consejo, y se han limitado a mostrar su desprecio hacia esta raza siempre que pueden, pero poco a poco van ganando adeptos declarados, y quien sabe si conseguirán aliarse con los antiguos regentes de las Trece ciudades para expulsar a los Renegados y destruir su política de acercamiento.

Dos de los líderes de este movimiento sin nombre son los prestigiosos Uruk-Krull y Ramilla, pertenecientes a la casa de “Las Fuerzas Insondables”, antes llamada Ereckar´agul en el Idioma Antiguo.

Ramilla ha sido, además, líder durante un milenio de la prestigiosa fuerza de élite. Las Vestales del Abismo, una pequeña legión compuesta exclusivamente por letales y hermosas Ichar de gran belleza y mayor maldad.

Ambos se unieron al movimiento de rechazo a los humanos en sus comienzos, y proporcionan todo el apoyo logístico que estos necesitan en el día a día, así como una serie de servicios y favores para hacer progresar el movimiento entre los Gremios, Legiones y Ciudades.

Una de sus principales aportaciones a la causa ha sido la cesión del Palacio de los Sueños Perdidos, una antigua fortaleza situada en una de las marcas externas propiedad de la familia Ereckar´agul, y que es usada como lugar de retiro para los miembros del movimiento de rechazo.

Ramilla y Uruk juega muy bien esta baza para atraer miembros importantes de los Ichar a su causa. Como representante en el consejo de su pequeña casa, Irak-Krull detecta a aquellos miembros del Alto Consejo que se encuentran más a disgusto con la presencia humana, y les invita a unas jornadas de retiro en la fortaleza, para “descansar de la apestosa hediondez de las bestias humanas”.

Allí, Ramilla les recibe con todos los honores, y les proporciona placeres y lujos sólo superados por los existentes en La Ciudad del Placer, Mirilla-Waillar.

Allí, entre hermosas Vestales con pequeñas armaduras doradas, werias de lujo siempre a su disposición, combates de bestias y bacanales, los Ichar van cayendo en la red del movimiento de rechazo, mientras se lamentan por los sueños de gloria que han dejado atrás.

La Fortaleza de los Sueños Perdidos: Historia

Bajo la luz de las lunas de la Marca que Ramilla ha llamado “Sueño de Libertad”, se alza La Fortaleza de los Sueños Perdidos.

Sobre un inmenso acantilado, que se yergue sobre la blanca arena de una interminable playa bañada por un negro mar que sólo reluce cuando una de las dos lunas se alza sobre él, se encuentra esta antigua fortaleza convertida en palacio.

Propiedad originaria de un pequeño Ichar Renegado, la fortaleza pasó a manos de Ramilla y su familia hará unos dos mil años. El Renegado desapareció (probablemente llamado por Premarcar a su servicio), y los sirvientes que no desearon partir con él hicieron un llamamiento a la casa de Ereckar´agul.

Ésta, aceptó gustosa la entrada a su servicio y la incorporación a sus posesiones de la fortaleza, que transformaron en palacio, pues aumentaba su prestigio entre las casas medianas.

La Fortaleza tenía una historia, una historia que los Ichar ignoraron, a pesar de las advertencias de los sirvientes. Cada noche en la que las dos lunas se alzaban sobre el horizonte, y creaban una conjunción con el planeta y el sol situado en la parte opuesta, un poderoso ritual entraba en acción, y los fantasmas de los antiguos habitantes de la marca se alzaban.

Esta raza de pacíficos artesanos acuáticos, fue exterminada por el antiguo propietario de la fortaleza, antes d abrazar los dogmas de paz y respeto de Premarcar y los Renegados.

Cada conjunción de lunas, el Renegado subía a la torre más alta de la fortaleza, y contemplaba como miles de fantasmagóricas figuras surgían de las aguas y se dirigían a las playas en una procesión de lamentos y llantos guturales.

Las amarillentas apariciones permanecían en las arenas lamentándose hasta que el sol volvía a rugir por el horizonte opuesto, y los primeros rayos de sol desvanecían las últimas figuras que quedaban en ellas.

Se dice que el Ichar Renegado, acudía solo a la torre para, mientras bebía un licor que sólo degustaba en esas ocasiones, contemplar el horror que sus antiguas acciones habían causado a los inocentes, y recordarse que el poder que tenía debia usarse con sabiduría.

Ese licor es llamado El Fruto de las Esencias Amargas y su sabor entre dulce y amargo causa sensación a últimas horas de la noche, cuando las bacanales de la fortaleza decaen, y la tristeza por los sueños perdidos atenaza a los festejantes.

Ramilla, conocedora del poder de los gestos, continúa la tradición de servirlo sólo las noches de la conjunción de lunas, y ha preparado todo un espectáculo alrededor de la desgracia de la fantasmagórica comitiva.

Todos los Ichar invitados, suben a las torres y pináculos, mientras beben y se emborrachan.

Allí, son sorprendidos por el resurgir de la procesión de fantasmas, y Ramilla, hábilmente, susurra palabra de decadencia en sus oídos, y de cómo los Ichar podrían terminar como ellos si permiten la mezcla con los Humanos y renuncian al poder que les fue entregado por derecho.

Algunos sirvientes menean la cabeza con desaprobación, pensando cuanto del espíritu de su antiguo amo ha sido pervertido y si quizás debieron marchar con él al exilio.

 

Estructura

La Fortaleza de los Sueños Perdidos es quizás uno de los más extraños edificios situados en las Marcas externas.

En las Trece Ciudades, las modas, la ambición de poder, las fantasías y las ganas de impresionar de los altos Ichar han dado a luz un sin fin de mansiones extravagantes, a cual más majestuosa y vistosa, repletas de lujos, balconadas imperiales, torres infinitas y caprichos en forma de estatuas colosales, cristales vivientes, fuentes de riqueza, gemas engarzadas en la roca, cualquier cosa que mostrase el poder y la riqueza de la familia y de sus habitantes.

En las Marcas las necesidades suelen marcar un poco más la estructura de los edificios, bastante más funcionales e influenciados por las artes de las civilizaciones que los Ichar van encontrando en sus nuevos asentamientos y colonias.

La Fortaleza de los Sueños Perdidos es una excepción. Claramente alienígena en ese paisaje natural, el antiguo dueño ordenó erigir una fortaleza de altos e impenetrables muros, pero coronada por una miríada de agujas, torres y pináculos.

Los ladrillos de roca negra con los que las que fueron construidas y los tejados de pizarra que cubren cada una de estas torres, le dan el aspecto de ser un castillo erizado de torres que asemeja las de una mansión encantada, con enormes balcones y ventanales que se asoman en la oscuridad al acantilado. Docenas de buhardillas, cientos de habitaciones secretas, coronan estas torres, guardando los secretos del Ichar Renegado, y que ni Ramilla ni los antiguos sirvientes han tenido el valor de intentar desentrañar.

El Palacio posterior de los Ereckar´agul, sólo ha transformado el interior de los pisos bajos, llenando de lujo los salones y habitaciones donde pasaran el tiempo los invitados, y la gran mayoría de los pisos superiores se encuentran cerrados, a excepción de las torres más grandes donde los Ichar suben a festejar la procesión fantasmagórica.

Ni que decir tiene que en esos salones vacíos, buhardillas de madera podrida, entretechos con tablones que crujen cada noche y balcones cerrados por cristaleras oscuras, pueden guardarse algunos de los tesoros recolectados por el antiguo propietario y que no pudo o no quiso llevarse con él, y algunos de los peligros que haya dejado para guardarlos.

La parte baja de la fortaleza es un absoluto contraste.

Los Ereckar´agul, con Ramilla y sus vestales del abismo a la cabeza, han logrado transformar los fríos y adustos salones de roca negra en maravillas de mármol blanco y rocas preciosas.

También han transformado las austeras habitaciones preexistentes en lugares de reposo y placer de un absoluto y exagerado lujo.

En cada esquina, una vestal con su armadura ceremonial, vigila por la seguridad de los invitados, al tiempo que sus sugerentes, sensuales y nada cubiertas formas inspiran en los Ichar lujuria y sueños de poder.

El ambiente completo rezuma depravación, pero Ramilla lo maneja con sutileza, como un artista tocando cuerdas y clavijas de un afinado instrumento.

Moviéndose por los salones privados, entre werias de placer e Ichar masculinos y femeninos totalmente entregados a un lujo al que muchos creían haber renunciado, va susurrando las palabras adecuadas y haciendo los regalos justos para que la gente caiga en sus redes, y en la causa del rechazo.

Bajo los salones de festejos se encuentran las habitaciones de los sirvientes, las bodegas y las cocinas. Muchas veces se ha inspeccionado esta área en busca de puertas secretas, pasadizos o túneles que pudiesen poner en peligro la seguridad de sus habitantes, y jamás se ha encontrado nada.

Lo que ni Ramilla, ni los antiguos sirvientes saben, es de la existencia de un cuarto nivel inferior.

Totalmente aislado, sin acceso nada más que por los extraños poderes del Renegado, y por un pequeño pasadizo submarino que se hunde muchos kilómetros bajo las negras aguas, se encuentran los Salones del Pesar.

Allí, el poder remanente del Ichar original, mantiene las aguas en niveles que permiten la existencia de aire. Salones excavados en piedra, con enormes columnas, se mezclan con estanques artificiales que contienen las aguas oscuras, y en las que nadan algunos de los supervivientes de la especie originaria de estas tierras.

En esos salones, el Ichar Renegado guardaba sus tesoros, hasta que Premarcar le convenció de unirse a su causa, los trasladó a las partes superiores de la fortaleza, y buscó a los escasos supervivientes de las masacres de la conquista.

Acorralados por las enormes bestias marinas, las lágrimas del Ichar no lograron conmoverles, pero se enfrentaban a la extinción, y decidieron partir con él.

En las cámaras vacías, esta especie encontró un refugio seguro, mientras el poder del Ichar les protegía y se filtraba en ellos.

Siglos después, los Kloatal, como se llaman, forman una nutrida tribu fortalecida por la magia de los Ichar, y han comenzado a reconstruir su civilización.

Con sus nuevos poderes adquiridos, han domesticado colosales bestias marinas, y pequeñas partidas parten cada noche hacia las profundidades para recolectar tesoros y artefactos perdidos y abandonados en las ciudades derruidas de sus antepasados.

Los Kloatal odian a lo Ichar, aunque con el tiempo han aprendido a respetar las ideas que el Ichar renegado les explicó, y que convirtieron a un asesino genocida en su salvador.

 

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