Después de ver G.I. Joe no puedo sino reeditar este relato que hice para super Héroes Inc.

Dedicado al G4, a Purgatorio y a todos los que estuvimos en esa mesa en la que decidimos que el poder de beber leche con la mente era uno de los más estúpidos que podíamos inventar. Espero que después de leer esto cambien de idea.

La Plaga Blanca.
Autor: Francisco Agenjo Toledo

El rugido de los motores de hidrógeno despertó a Etherman al entrar la aeronave en la atmósfera. Las ráfagas de aire, y las turbulencias de la ionosfera indicaban que su transporte había terminado por fin el trayecto orbital y descendía  en picado sobre su objetivo.

Etherman recordaba cómo su grupo, el Comando Covadonga, había partido en busca del hijo secuestrado de un poderoso industrial ruso, sólo para  escubrir que en realidad se trataba de Estrella de Hierro, miembro del  Vulkan Komite.

Al parecer, un grupo opositor al actual gobierno intentaba obtener un rescate por él, sin saber sospechar su identidad secreta. Su grupo, que solía operar sólo en la zona del Norte de España, había logrado rescatarlo de la prisión abandonada donde sus captores le habían conducido, bajo las islas Cíes.

Etherman se centró en el presente. Echó una mirada a su alrededor y pudo contemplar como las pantallas de dispersión de calor realizaban su trabajo con eficacia, llenando el exterior del pájaro con un fuego incandescente que podía derretir cualquier cosa menos el casco de aleación de cerámica.

A los mandos del aparato, se encontraba Dry, la esbelta mujer de pelo rubio y ondulado, cuya espalda se inclinaba sobre el tablero de control observando los indicadores de altitud, presión y velocidad.

Dry era una experta militar del ejército del aire, pero había abandonado su carrera cuando se descubrió su secreto. Junto con Etherman, habían fundado el grupo mercenario que él comandaba. A su derecha, Pájaro Negro charlaba con Estrella de Hierro, en la lengua natal de ambos, el ruso. Los abuelos de Pájaro Negro habían luchado en la Guerra Civil Española, y después de salir de prisión, habían decidido quedarse en Portugal y rehacer su vida allí.

Tras ellos, Santa Compaña y Sierpe descansaban tras la agotadora misión.

– Comandante Etherman, nos  estamos acercando a nuestro destino, el cinturón industrial de Moscú.

– Mantén el rumbo, Dry, y acelera, cuanto antes nos quitemos de encima al pájaro antes podré descansar.

– Muy bien, Comandante. Tiempo aproximado de llegada, veinte minutos y…

Dry no terminó su frase. El aparato se vio sacudido por una serie de explosiones que no eran de origen natural.

– ¡Nos atacan, grupo! Estad preparados – rugió Etherman – Dry, maniobras evasivas, ¡YA!

– Etherman, intrusos a las doce, las seis y las nueve, son cerca de quince y llevan armaduras de combate.

– Los veo, Pájaro Negro – dijo mirando por el ventanal – estos son peligrosos.

Frente a ellos, cinco figuras ataviadas con armaduras de combate flotaban en el aire, manteniendo una velocidad similar a su aeronave. Por la descompresión que sufría la cabina sabía que sus atacantes habían abierto una brecha en el casco. Etherman se concentró. A su alrededor, el aire siguió sus instrucciones y permaneció estable, permitiendo a sus amigos respirar y prepararse para el ataque.

Éste no se hizo esperar. Toda la sección delantera del pájaro se abrió con un chirrido ensordecedor, arrancada casi de cuajo por las garras metálicas de dos rivales con armaduras color verde camuflaje.

Santa Compaña no estaba dispuesta a quedarse quieta. Sin esperar a ver qué querían, utilizó su poder. Una inmensa criatura fantasmal surgió de la nada frente a ella, y se arrojó sobre el oponente que alargaba su mano preparándose a disparar su munición.

El fantasma que Etherman conocía como “Carlos” alargó su mano cadavérica y la introdujo en el corazón del hombre que había dentro de la armadura. Al extraerla, pudo ver que las huesuda e incorpórea mano aferraba un corazón fantasmal. El soldado blindado, al que le habían arrebatado el alma, cayó hacia el suelo mientras que dos de sus compañeros se lanzaban en picado intentando socorrerlo.

Otros dos atacantes ocuparon su lugar, las ráfagas de balas sembraron la destrucción en los asientos y la cabina, y Sierpe resultó herido por dos proyectiles. Etherman ordenó al aire que detuviese los objetos que se moviesen a gran velocidad, como las balas.

En ese momento, Dry, que había estado intentando conectar el piloto automático, salió de debajo de la consola bajo la cual se había ocultado y miró fijamente a su oponente más cercano.

Dry no era partidaria de matar, lo sabía, pero si la situación lo requería sería la primera en hacerlo para proteger a sus compañeros, y ahora no era el momento de ponerse pacifistas. Extendiendo las manos, sus suaves brazos comenzaron a refulgir con energía mística, y de repente, su oponente se paralizó.

Tras él, otro de los atacantes sufrió el mismo destino, sus cerebros se habían quedado sin una gota de sangre. Etherman pudo contemplar cómo el rostro de Dry adquiría tonos rojizos, cuando la sangre que había absorbido había pasado a su propio cuerpo. El tercer enemigo, pudo colarse dentro de la cabina que ya estaba casi totalmente sin cubierta, y comenzó un combate cuerpo a cuerpo con el herido Sierpe y con Pájaro Negro.

Sobre ellos, dos nuevos soldados ataviados con armadura parecían ejecutar una maniobra de ataque. Etherman no les dejó terminar su movimiento. El aire a su alrededor comenzó a girar con una fuerza huracanada. Ambas figuras, bailaron con los vientos de más de trescientos kilómetros por hora, como peleles bajo un huracán.

De repente, tan de improviso como había comenzado, el ataque cesó. Los enemigos que continuaban en pie encendieron los cohetes de sus armaduras y desaparecieron en la distancia sin decir una palabra. El único rastro que quedaba del ataque era el enemigo que yacía muerto a los pies de Sierpe, con su armadura aplastada por los músculos de constricción de su amigo.

– Estado, equipo.

Rápidamente revisó a sus compañeros. No fue hasta que comprobó que todos estaban relativamente bien, que reparó en que Estrella de Hierro no estaba con ellos. Los misteriosos atacantes habían cumplido su objetivo, y él había sido un idiota al permitirles llevarse de nuevo a su protegido.

***

La inmensa sala estaba totalmente a oscuras, en uno de los extremos, un hombre mayor, de unos cincuenta años, les esperaba

sentado en una mesa de maderas nobles. Tras él, una enorme cortina tapaba lo que debía ser un gigantesco ventanal de más de tres metros de alto.

– Comandante, supongo que tendrá alguna explicación para su fallo estrepitoso en el rescate de mi hijo – dijo con voz cansada pero firme.

– Señor Ugrumov, Andrey fue secuestrado por unos oponentes con armadura cuando nos encontrábamos en territorio de la Federación Rusa. Al parecer, nos estaban esperando, y sabían por donde descenderíamos. Eso me hace pensar que quien secuestró a Andrey podría tener un espía en su empresa, un espía de su máxima confianza.

– ¿Cree que no lo he pensado? La relación de mi hijo con el Vulkan Komite, y el hecho de que yo sea uno de los mayores empresarios de la nueva Rusia nos ponen en el punto de mira de muchos hombres peligrosos. Ahora mismo, mis agentes de seguridad, exKGB, están interrogando a todos aquellos que conocían su misión. – el hombre miró directamente a los ojos de Etherman – sin embargo, por el momento no han conseguido nada.

– Cuando el Comando Covadonga se compromete a una misión, no ceja hasta conseguirla. Si nos permite, partiremos mañana mismo en busca de Andrey, y le traeremos de vuelta. ¿Qué hay del hombre que trajimos?

– Costó quitarle la armadura, pero parece que los técnicos al final pudieron hacerse con él. Es una lástima que su amigo no le dejase con vida para interrogarle.

– Claro – pensó Etherman – en eso estábamos pensando mientras luchábamos por nuestras vidas.

– De todas formas, – continuó su interlocutor – tenemos algunas pistas. La armadura es un modelo antiguo de los Vulkan Komite, más antiguos que los que ahora usan, se entiende. No, no se alarme, no los Vulkan no parecen estar involucrados, lo he comprobado. El hombre del interior parece un hombre del sur, de alguna república islámica de la ex Unión Soviética.

Etherman se sobresaltó, eso habría un montón de interrogantes. Si los atacantes no eran rusos, como los primeros secuestradores ¿qué querían de Estrella de Hierro?

– Nuestros analistas de tecnología han estado trabajando toda la noche. Al parecer, la armadura es un “excedente” del ejército que se desechó hace unos cinco años. Por ello, he tomado medidas. – Respiró hondo, su mente parecía estar muy lejos de allí, tal vez buscando a sus enemigos, donde quiera que estuviesen. – Mañana por la noche se reunirán con Sergey Surentov en la ciudad de Ankara, en Turquía.

Sergey es un antiguo miembro de los servicios del Estado de la U.R.R.S. que ahora se dedica al comercio y a la empresa privada. En todo el Mar Negro no hay nadie que sepa más cosas sobre el comercio ilegal y el tráfico de armas, drogas y personas que él. Me debe algunos favores, y he conseguido que les permita a ustedes entrevistarse con él. Si alguien tiene una pista sobre lo que le ha ocurrido a mi hijo, ese es Surentov. Descúbranlo y tráiganmelo.

Etherman se cuadró como en sus tiempos dentro del ejército, de forma instintiva. Mientras se giraba para abandonar la oscura

sala pudo ver despuntar una sonrisa en el rostro de su patrón. Sabía que Ugrumov había sido general de la Unión soviética, y

respetaba a quien le respetaba.

***

Semanas después, Etherman supervisaba desde una atalaya un callejón oscuro. Al fondo, las luces de un almacén iluminaban en tonos amarillos un gastado camión que se encontraba a sus puertas. Una serie de figuras silenciosas cargaban pesados bultos en él, sacándolos a toda prisa de las cajas acumuladas en el interior de la nave.

Etherman alzó la vista, y pudo ver cómo Pájaro Negro le hacía la señal de todo despejado desde el tejado de ese edificio. Al sur, Sierpe vigilaba la salida callejón que llevaría al camión hacia la autopista, siguiendo la estela de los otros veinte que ya habían partido con su cargamento de armas robadas.

Etherman tomó nota de que cuando terminasen su misión, harían una visita a sus actuales patronos para desmantelar la operación. Una cosa era ser un grupo mercenario de superseres y otra permitir que un negocio de tráfico de armas repartiese muerte por todos los grupos terroristas del mundo.

Su grupo había llegado a Ankara, capital de Turquía, hacía tres semanas. Sergey Surentov les había recibido en un club nocturno muy a la moda en la ciudad. Arriba, en sus oficinas privadas, su contacto, exKGB y exmilitar soviético, les había puesto en contacto con sus actuales patronos, una red internacional de tráfico de armas procedentes de la extinta U.R.R.S. Gracias a la palabra dada por Sergey, pudieron acceder a las operaciones más importantes. Éste les había presentado como mercenarios que deseaban empezar a ganar dinero con sus poderes. Dinero de verdad. La fama de su grupo no era pequeña, y pronto, tras las primeras operaciones de vigilancia, pudieron acceder a operaciones de mayor envergadura. En tres semanas habían pasado de escoltar a las mujeres de los jefes de la red en sus compras, a vigilar una operación completa de paso de armamento por el estrecho del Bósforo, con destino a Europa Oriental.

Hasta ese momento todo había ido bien. Pronto, en un mes o dos, podrían acceder a las operaciones de alto nivel, donde la tecnología se podía obtener si se disponía de los recursos suficientes. Entonces podrían descubrir algo más sobre el paradero de Andrey.

La explosión del almacén le trajo de vuelta al mundo real. Rápidamente, Etherman se envolvió en una corriente de aire protectora que le permitiría volar a gran velocidad, y detendría la mayor parte de los ataques contra su persona.

Según se acercaba al punto que debía proteger, pudo ver cómo Pájaro Negro se elevaba sobre las corrientes térmicas de la explosión, lanzado como una flecha contra dos figuras que volaban en círculos a unos cincuenta metros de altura.

Inmediatamente conectó la transmisión subvocal. – Cuidado Pájaro Negro, parecen peligrosos.

– Lo sé, comandante, casi me chamuscan la cola. – No se preocupe, sé quienes son. Nuestros amigos de la Bota.

“La Bota”, pensó – vaya, así que se trataba de Buitre Plateado y Corriente de Aire. – ¿qué hacían aquí estos segundones

italianos? No podía tratarse de una operación de la Mafia, si no, habrían enviado a Los Republicanos, el supergrupo oficial de Italia, en el que tenían contactos.

– Dry – dijo por el micrófono – estate atenta, si están estos dos seguro que Mare Nostrum andará cerca.

– Yo no me preocuparía por él, comandante, la última vez le dimos fuerte.

Como respondiendo al desafío de su compañera, Etherman se vio envuelto en una inmensa bola de agua, salida casi de la nada.

Varias veces había sufrido este ataque, y esta vez se deshizo de él de la misma forma. Con un pensamiento, expandió las corrientes de aire a su alrededor y la burbuja que le aprisionaba se dispersó como gotas de lluvia.

Pero el ataque era sólo una distracción. Al mismo tiempo, Sierpe estaba luchando contra tres guerreros compuestos de agua, y parecía llevar las de perder, sus poderes reptilescos no podían competir con la maniobrabilidad del agua.

– Pájaro Negro, ¿puedes con ellos?, Sierpe necesita ayuda urgente.

– Tranquilo, estos dos no pueden conmigo – un grito de furia le llegó por el micrófono, Pájaro Negro había herido a uno de sus oponentes.

– Bien, sigue así. Dry, localiza a ese maldito Mare Nostrum y neutraliza su poder.
– Bien, comandante, me lo beberé hasta la última gota.
– Santa Compaña, veo soldados con blindaje pectoral en la entrada secundaria del callejón. Límpiala para que se marche el

último camión. Nuestros amigos han llegado tarde, pero no vamos a dejar que se lleven ni un lanzacohetes.

A su orden, una legión de espectros se alzó sobre el gastado asfalto. Etherman sonrió. Santa Compaña había convocado a una gran cantidad de sus “amigos”. Los atónitos guerreros blindados, que no se esperaban tanta resistencia, salieron despavoridos cuando el primero de los muertos alcanzó sus filas. El último camión, guiado por Santa Compaña, partió perdiéndose en la autopista en dirección al puerto donde le esperaban los demás camiones. Ahora era cosa del otro grupo que la Red de Tráfico tenía para proteger el ferry.

A los pocos minutos, sus atacantes se habían marchado, una vez comprendieron que habían coordinado mal la operación, y que había llegado tarde. Luchar contra su comando por ningún premio no debía hacerles mucha gracia, pensó.

– Chicos, vamos a inspeccionar el almacén y rescatar a quienes estén vivos. Después, llamaremos a los de limpieza y saldremos de aquí.

***

– Muy bien, comandante, cuando Sergey nos lo recomendó, a usted y a su grupo, no sabíamos que iban a sernos tan útiles.

Quien se dirigía a él desde las sombras tras un enorme sillón de cuero era Bladimir Montrov, el máximo responsable de toda la red de tráfico de armas en la que llevaban semanas infiltrados.

– Me alegra de que considere que nuestros honorarios están siendo bien empleados.

– Lo están, lo están, pero lo estarán mejor cuando realicen la próxima misión que les vamos a encargar. – dijo sonriendo, mientras arrojaba un expediente sobre la mesa, para que Etherman lo recogiese. – Usted y su grupo deberán dirigirse a Uzbekistan, escoltando un cargamento de armas muy especial. Lo que le voy a contar supondrá su muerte y la de todo su grupo si trasciende, pero necesita saberlo para comprender el grado de compromiso que requerimos de usted.

Hizo una pausa, esperando que Etherman se opusiese o dijese algo. No lo hizo.

Como habrá oído dentro de la organización, somos el mayor grupo traficante de armas de todo el mundo, después de los gobiernos legales claro.  Una de nuestras rutas, la que pasa por Turquía y el Bósforo, es la que ustedes han estado protegiendo este último mes, con buenos resultados.

Sin embargo, por motivos de seguridad, la dirección de la operación mantiene una segunda ruta de salida, mucho más importante que esta. Sí, no se sorprenda. Los pedidos de armas y tecnología de la antigua U.R.R.S. que nos pueden hacer nuestros clientes en Europa, o América no son nada comparado con las peticiones que grupos de presión de Asia y el Sur de África nos hacen cada día.

Hasta hace un tiempo, nuestra única ruta era a través de Irán o Irak, con los consiguientes riesgos, sobre todo en requisaciones no aprobadas. Sin embargo, hace se produjo un hecho que ha cambiado todo esto. El líder de Transjastan, Epsilon Eridiani, fue expulsado de sus dominios, y eso nos ha permitido ir construyendo una red que ya es completamente operativa, una red que llega hasta Uzbekistan, Pakistán y la India, y que nos da acceso a todos los puertos del Índico, y por lo tanto a las costas de África, Asia e Indonesia.

Sin embargo, esta ruta está en pruebas, y sólo se realiza un envío al mes. Hasta que demuestre ser segura. Ese envío es el que van a escoltar ustedes. Se trata de cinco docenas de armaduras Vulkan y de armamento pesado de última generación con destino a un lugar en las montañas al Norte de Sherabad, en Uzbekistan. Ni que decir tiene que es un envío vital, tanto por el riesgo de perder a quien ha sido nuestro mejor cliente como por la posibilidad de que se pierda una red que llevamos años tejiendo, en todo el sur de Asia Central. Riesgos del libre comercio – volvió a sonreír como una serpiente.

Ustedes son nuevos, pero nuestro Primer Equipo está investigando la procedencia de los atacantes que ustedes detuvieron, y parece que les v a llevar bastante tiempo, y no nos atrevemos a confiar semejante operación a los “normales”.

Si la llevan a cabo con éxito, las recompensas serán infinitas para ustedes. Si fracasan, bueno… es un riesgo que no se pueden permitir.

Etherman se pudo firme, empezaba a cansarse de tener que saludar marcialmente a quienes él consideraba bandidos y traficantes. Y sin decir una palabra, abandonó la sala con el expediente en una mano, y una sonrisa en su rostro.

***

La tormenta de arena le ensordecía, taponando sus tímpanos cada vez que perdía la concentración sobre la masa de aire con la que protegía a sus compañeros y al convoy. El riesgo de continuar durante horas bajo la tormenta lo había asumido él en persona. Habían debatido incansablemente hasta que había tomado una decisión. Marchar a través de la tormenta por las montañas desérticas, protegiendo el convoy con sus poderes, y evitando así que ningún satélite les detectase, gracias a la fuerza de los vientos que levantaban el desierto para cubrirles.

Ahora estaba pagando el esfuerzo. Llevaba horas concentrado, manteniendo vientos de cien kilómetros por hora, y la furia de los elementos, lejos de los delicados motores de los camiones que cargaban las armaduras. Y el sudor caía por su frente. Pero pronto llegarían a su destino. Hacía días que habían dejado atrás la frontera con Tranjastan, y en unas horas vería el campamento donde debían entregar las armaduras Vulkan y las armas a su comprador.

– ¡Pájaro Negro!, – oyó la voz de Dry – como vuelvas a ponerme la mano encima te corto las alas, machista cab…
– ¡Callaos los dos!, me haréis perder la concentración – les conminó. A veces, su grupo se comportaba como críos de guardería.

– Silencio, – susurró Sierpe – ¿no lo oís?
– ¡Alerta grupo! – dijo Etherman a los suyos, había aprendido a confiar en los sentidos hiperdesarrollados de su reptilesco amigo.

– Sentid las vibraciones del suelo – continuó Sierpe – se acercan vehículos, y algo más, algo que remueve la arena del suelo sin pisarla…

Inmediatamente, a continuación, el desierto estalló a su alrededor. Ráfagas de plasma volaron sobre sus cabezas, directas hacia los caminos, cuyas cabinas estallaron en llamas. Alrededor de toda la expedición, las arenas y el suelo rocoso vomitaron dos docenas de armaduras de alta tecnologías, cada una de ellas armada con armamento pesado.

Delante de ellos, media docena de aerodeslizadores se acercaban, eran ellos los que habían disparado las ráfagas que habían paralizado los camiones.

– ¡Responded grupo, ahora! – Dry, mira a ver qué puedes hacer contra los aerodeslizadores, Sierpe, Compaña, os quiero sobre los soldados de a pie, desbarata su avance, con un poco de suerte, nuestra “escolta” os ayudará. – Etherman evaluó la situación un segundo antes de volver a gritar por el micrófono del cuello de su traje. – Pájaro, al sudoeste, busca una ruta, yo me encargo de las armaduras.

– Estás agotado, Etherman, puede ser peligroso – dijo su alado aliado.
– ¿Más que tocarle el culo a Dry? No creo. ¡Vamos, moveos!

Etherman se concentró una vez más, realmente estaba agotado, pero no iba a dejar que una emboscada les impidiese cumplir con su misión, con ambas.

No reconocía las armaduras ni los símbolos sobre ellas, pero pudo echar un vistazo a su formación antes de atacar. De inmediato, el la tormenta de arena entró como un torrente por el hueco abierto en su barrera por Etherman. La fuerza del viento, multiplicada por el efecto embudo de su muralla golpeó al líder de los soldados con armadura, arrojándolo al suelo, cerca de un camión cargado de exsoldados soviéticos. En pocos segundos estaría muerto.

Pero no había tiempo ni para sonreír, se dijo a sí mismo. Alzando las manos, con todo el poder que le quedaba, elevó las corrientes de aire para que creasen una serie de tornados de arena que envolvieron a sus atacantes, cuyas armaduras crujieron por la fuerza de los vientos, que Etherman había amplificado.

Interrumpió su concentración la oleada de aerodeslizadores que entraba por las brechas en su formidable defensa. Estaba expuesto totalmente al fuego de sus armas, sin embargo, esperó pacientemente.

Como sabía que pasaría, Dry intervino. Los aparatos, que a diferencia de las armaduras utilizaban combustible líquido, se habían quedado sin una gota en sus depósitos, así como sin aceite para sus motores, y sin ningún líquido en sus sistemas.

Uno tras todos, todos cayeron a tierra, estrellándose contra el suelo rocoso, y explotando en una docena de inmensas bolas de fuego.

A su lado, apareció Dry, cuya piel había adquirido n tono casi trasparente, azulado, similar al de la gasolina que había absorbido.

– Te gusta hacerme sufrir – le dijo a su compañera.
– El poderoso Etherman nunca tienen miedo, ¿no? – respondió burlona.
– Dry, algún día vas a cometer un fallo.
– Ruega por no estar cerca, se rió, mira, Sierpe ya ha terminado con los soldados.
– Es hora de hacer algunas preguntas. Vamos.
– Muy bien, Raúl, – le dijo, llamándolo por su nombre – pero algún día, deberías probar si soy tan peligrosa como dices si me tocas el culo. Tal vez te sorprendas de lo peligrosa que soy, y de la forma en que puedo usar mis poderes. – y dicho esto, se marchó hacia las armaduras de las que salían unos desorientados soldados, que inmediatamente caían al suelo inconscientes, al serles detenido el flujo de sangre al cerebro.

Horas después, los técnicos y los soldados habían cargado las armas en los camiones que todavía funcionaban, y la caravana continuaba u marcha dejando atrás los restos del combate, y las respuestas que había obtenido Etherman, respuestas que se guardaría para más adelante, para otra misión.

***

– Gracias Comandante, por lo que han contado nuestros soldados, su equipo se ha portado muy bien, han salvado todo el  cargamento. – Su interlocutor le hablaba desde el centro del helipuerto, donde se había posado el helicóptero de manufactura rusa. Era el contacto al que debían entregar el cargamento, en un campo de entrenamiento abandonado.

Las puertas de los hangares golpeaban contra los marcos metálicos cuando el viento la agitaba, y el sonido de este corriendo por las desiertas calles del antiguo cuartel le daba el aspecto de una ciudad fantasma.

– No ha sido nada, para eso nos pagan – contestó sabiendo que su contacto esperaba esas mismas palabras.
– Es bueno ver que en este mundo todavía quedan buenos soldados. Les recomendaré al comando central.

Comando central, bonita forma de referirse a esta pandilla de traficantes de armas.

– Cada uno debe ganarse la vida como puede, quien sabe si en el futuro no nos encontramos en bandos diferentes. – Dijo, siendo tal vez demasiado indiscreto. – No se preocupe, Coronel, si eso ocurre, le avisaré con tiempo para que se esconda. – Etherman estaba harto de la prepotencia de gente que consideraba que eran más listos que él, que los militares leales a su pueblo, sólo por servirse únicamente a si mismos.

– Nuestra misión ya ha terminado – continuó – si nos disculpa, mi equipo tiene que descansar y debemos volver  Turquía.
– Claro, – dijo nervioso el Coronel – se lo han ganado, pidan lo que necesiten.
– No dude que lo haremos, téngalo por seguro.

***

Hacía días que habían abandonado el campamento provisional. Sus contactos, no habían permanecido mucho tiempo en él, y se habían marchado horas después de que su grupo lo dejase. Primera regla del delincuente de alto nivel, nunca te estés quieto, muévete siempre, en la velocidad está el éxito, y la vida.

Habían seguido en secreto, gracias a Pájaro Negro, a la expedición hacia el sur, donde tres días después, el convoy se detuvo cerca de una ciudad industrial fronteriza con Afganistán. Al norte de la ciudad, en las montañas de Sherabad, Etherman pudo observar el destino de la caravana, una planta de fabricación de lavadoras al pie de una inmensa montaña, cerca de un paso de ferrocarril. Horas después, los miembros de la expedición abandonaban la planta, tras haber hecho entrega de la mercancía.

Ahora, ocultos en un risco azotado por el viento de la noche. Etherman podía contemplar las luces de la fábrica, inusualmente encendidas a esas horas. No hacía falta que nadie le dijese que era muy raro, lo olía en el aire. Ese era su destino, al igual que las armaduras habían entrado, ellos debían colarse en su interior y averiguar si Iron Cross estaba allí, y si podían, porqué.

– Como lo hemos planeado, Sierpe, tú primero, – subvocalizó – deberás abrir una brecha para que Dry, Santa Compaña y yo podamos pasar. Pájaro, encárgate de los guardias de las dos torres, no activéis ninguna alarma.

Instintivamente, los miembros de su grupo se movieron, cumpliendo milimétricamente los planes que habían trazado. Son unos buenos chicos, y mucho mejores soldados – se dijo. Espero que todos salgamos con vida de aquí.

– Tranquilo Etherman, – sonó la voz de ultratumba de Santa Compaña – el destino nos espera ahí delante, y la Muerte tendrá su cosecha, pero pase lo que pase, nosotros haremos nuestro papel en el tapiz de la tejedora.

Sin hacer un ruido, su sepulcral compañero le sobrepasó, yendo en pos de Sierpe, quien ya estaba abriendo una brecha en la alambrada con sus garras.

– Pone los pelos de punta, ¿eh, Raúl?. – Oyó la voz de Dry a través del comunicador de su oído. – Deberías oírle hablar por la noche con los espectros que le acompañan.

– Etherman, torres limpias, podéis entrar. Les interrumpió Pájaro, y dicho esto, en comando se introdujo en la fábrica que era su objetivo.

El campo por donde segundos antes habían pasado los guardias era de tierra, primero iba Santa Compaña, a quien sus amigos de ultratumba indicaban si los guardias se acercaban o se alejaban, después Dry y él, y por último Sierpe, borrando las huellas que dejaban en la arena.

En pocos minutos, recorrieron el perímetro hasta la ventana que habían localizado la noche antes. Llevaba entreabierta dos días, y podía tratarse tanto de una trampa como de un descuido. Oscar, el espectro de un anciano soldado, asomó la cabeza a través de la pared e intercambió unas palabras con Santa Compaña, quien sonrió.

– Paso libre, Etherman, no hay nadie al otro lado, ni rastro de cables, sensores, alarmas o explosivos.
– Muy bien, grupo, adelante, tú primero Pájaro.

Pájaro Negro asintió, sabía que era el más rápido, y si era una trampa, podría salir de allí volando, literalmente.

Uno tras otros, las figuras de sus compañeros se introdujeron por la ventana. Él cerraría la marcha, pues un buen líder siempre debe guardar las espaldas de sus soldados. Eso lo había aprendido de su maestro, Air Storm.

De repente, una luz cegadora le deslumbró, una de las torres más alejadas parecía haber presentido algo, y volvía los potentes focos de magnesio hacia ese lugar. Tal vez fuese que los focos de las otras dos torres habían estado parados demasiado tiempo, tal vez no habían podido comunicarse por radio con ellos, o tal vez una rutina de seguridad, pero los guardias le habían visto. Sólo a él, el resto del grupo había tomado posiciones en el interior del edificio.

A lo lejos, ya oía los perros y los vehículos acercándose a su posición, por lo que lentamente alzó las manos, esperando que creyesen que era el único intruso, y que no buscasen a más personas. Sabía que había pocas posibilidades de ello, pero si podía crear el caos suficiente tal vez el resto del grupo pudiese completar la misión.

No le hizo falta, en el momento que los vehículos doblaron la esquina, sobre la fábrica se desató un Pandemónium infernal.

Cientos de espíritus, que segundos antes no eran visibles, aparecieron a lo largo y ancho de l campo, sobre los edificios, en las torres, amenazando a los guardias, en los caminos, incluso fuera, distrayendo a las patrullas.

– Ahora, Etherman, no mira nadie, con suerte, te confundirán con un espectro. La fuerza que he podido reunir sólo puede estar presente unos minutos. ¡Tenemos que irnos!

– Muy bien, ¡vamos a dentro! – dijo saltando a través del hueco de la ventana. – Ah, y gracias Compaña.

Su silencioso compañero no dijo ni una palabra. En los pocos segundos que sus ojos tardaron en acostumbrarse a la oscuridad, Etherman se quedó pegado a la pared. Cuando se aclaró su visión, pudo ver una inmensa planta industrial. Veinte metros de alto, desde el suelo hasta el techo, las máquinas cubrían la mayor parte de su superficie. Enormes robots permanecían silenciosos, en espera de que la energía les devolviese a sus funciones cuando llegasen los obreros con el amanecer. En las máquinas, las planchas y las cadenas de montaje, lavadoras y lavavajillas esperaban, en distintos grados de manufactura, que les terminasen para salir en dirección a algún puerto en la costa de la India.

– Sierpe, busca algo raro. En segundos, la veloz forma de su compañero se deslizó hacia el fondo, ocultándose entre los volquetes, la maquinaria y los carros con piezas tan bien, que ni ellos lograban distinguir su silueta en la oscuridad.

La espera duró minutos, pero Etherman confiaba en los sentidos de su compañero, que podrían encontrar una aguja en un pajar, o como Pájaro había dicho, un chico virgen en la universidad de París.

– Lo tengo, – la voz de Sierpe sonaba cerca, tras una enorme máquina de planchas – en la pared de enfrente. Seguidme.

Todos ellos cubrieron la distancia que les separaba del muro contrario cubriéndose con los aparatos y en silencio. Cuando llegaron, Sierpe les estaba esperando. En el suelo, la rejilla de ventilación estaba apoyada en la pared, y el hueco del respiradero dejaba escapar unos rítmicos sonidos como de maquinaria. Muy lejos.

– Eso no es una bomba de aire, y al fondo del túnel veo algo de luz.
– Ya sabes lo que dicen, no vayas hacia la luz – bromeó Santa Compaña. Hasta él debía saber que habían descubierto algo, porque nunca solía bromear.

– Muy bien chicos, vamos dentro, y con cuidado. Sierpe, tú primero, eres el más ágil en este lugar.
– Etherman, yo tengo claustrofobia, lo sabes – dijo Pájaro.
– Lo sé, amigo mío, pero no puedes quedarte atrás, ni salir con la que hay ahí fuera.

El sonido de los disparos iba cesando, y las sirenas imponían su monótona voz a las ráfagas ahora que los amigos de Santa Compaña iban desapareciendo camino de sus lugares de descanso, o de sus condenas individuales.

– Te envolveré en corrientes de aire, para que no te agobies, y en pocos minutos dejaremos este túnel estrecho y saldremos a uno principal.

– My bien, Etherman, lo haremos.

Los siguientes minutos tuvieron que ser de los más largos de su vida para Pájaro. Todos ellos recorrieron lo más rápido que la prudencia les dejaba el camino, hasta que salieron a un túnel más grande, excavado en la roca y con luces colocadas en hileras a ambos lados de la pared.

En silencio, todos ellos siguieron la forma de Sierpe, que ya estaba inspeccionando el terreno por delante suyo. Y se adentraron en las profundidades de la montaña, en pos de lo que les esperase allí.

***

El lejano sonido de las máquinas rompía el monótono silencio que retumba en la caverna, dando la sensación a los compañeros de que se hallan en una gigantesca trampa.

Los sonidos de los guardias, varios niveles más arriba, y de los perros de vigilancia, se filtraban también por las rejillas

de ventilación. La algarada que habían provocado ya se había extinguido, y seguro que los guardias, y los soldados estaban inspeccionando el interior y el perímetro de la fábrica.

El túnel de roca que seguían, que en algún momento debió utilizarse como mecanismo de escape, o para ventilar los túneles mayores donde los obreros que construyeron el gigantesco complejo trabajaban, les llevaba directamente a una sala iluminada en la distancia, al fondo de dicho túnel.

Al acercarse a la rejilla que cubre dicha sala, Etherman pudo contemplar un espectáculo que ninguno de ellos se imaginaba encontrar en ese lugar perdido en las desérticas montañas de Asia.

Abajo, en una sala que puede medir fácilmente treinta metros de altura hasta el techo, cuyas paredes de metal están totalmente recubiertas de ordenadores de una sofisticada tecnología, pudo contemplar lo que debía ser el paraíso de un científico loco.

Cubriendo las paredes superiores de la caverna artificial, hilera tras hilera de tanques de contención de cristal verde se superponían unos a otros. Dentro de ellos, adormecidos por gases que parecen somníferos, miles de personas aguardaban su destino sin darse cuenta de lo que acontecía a su alrededor.

– Se trata de los cientos y miles de desaparecidos de todos los lugares del mundo, Etherman – susurró Dry.

– Eso parece, sin embargo, me huelo que se trata de algo mayor de lo que creíamos. Mirad el tamaño de este sitio, excavado aquí, en unas montañas perdidas en el desierto, bajo una simple fábrica de electrodomésticos.

– ¿Quién es ese? – preguntó Sierpe.

En la pared opuesta de la sala, sobre unos andamios de metal pulido, un pequeño hombre impartía órdenes verbales a los robots que manejan enormes grúas. Éstos, como autómatas sin vida, obedecieron sin dilación cada orden que el pequeño hombre moreno les impartía, moviendo los tanques de un lado a otro, y realizando operaciones diversas, portando unos pequeños cilindros azules que introducían en los tanques más cercanos al andamiaje.

En el centro de la sala, casi cubriendo la visión de los personajes, se encontraba un enorme tanque cilíndrico de cristal, que brilla con un líquido metálico de color azulado en su interior. Todo el líquido parece moverse como si las olas lo arrastrasen en las corrientes, casi como si se tratase de un ser vivo.

– Adelante, – les invitó a pasar la figura del fondo. El hombrecillo moreno y delgado les estaba mirando fijamente a través de la rejilla y la distancia. – mi nombre es Adcar Tjesnic, y soy quien está al mando de este proyecto. – Podían verle moverse para manipular mandos y teclear códigos en el ordenador con su mano derecha.

En la mano izquierda, cubriendo su brazo, una malla metálica le cubría desde el hombro hasta la punta de los dedos. Con ella, manejaría, suponía Etherman, a su antojo las enormes maquinarias del techo, que trasladan las pesadas cargas de los tanques con su silenciosa carga humana, ayudados por los robots obreros.

– No creerían que podían colarse aquí sin que me diera cuenta ¿verdad? Y menos con la que han montado en los niveles superiores. Por un segundo parecía que el mismo infierno se había desatado allí fuera, sin embargo, a través de mis cámaras sólo podía ver a mis guardias disparando contra el aire, totalmente horrorizados, eso sí. Luego me contarán lo que les han hecho, si quieren.

Etherman y sus compañeros pudieron contemplar cómo la parte superior del andamio estaba completamente cubierta de monitores, desde los que se podían contemplar diferentes visiones de toda la fábrica, tanto del exterior, como de lo que debían ser las habitaciones de soldados y técnicos.

– Les ruego disculpen la rudeza de mis vigilantes y tropas. Y de su nerviosismo – continuó – pero su celo está justificado por la magnitud e importancia de este proyecto, que yo lamo, Proyecto Novus.

De repente, el hombre hizo una señal con la mano izquierda, y todo el conjunto de maquinarias que pendían del techo se movió al unísono en la dirección que había señalado.  Sierpe estaba intentado colarse por uno de los laterales, pero ahora tenía media docena de manos metálicas y de láseres industriales apuntándole a la cabeza.

– Por favor, – les rogó la voz del hombrecillo – no quiero hacerles daño, pero esto es demasiado importante para que lo echemos a perder. Déjenme explicarles y verán como nuestra enemistad es ridícula.

– Adelante, explíquese, ¿qué hace usted aquí?, y ¿qué hacen ellos? – le dijo Etherman señalando las paredes cubiertas de cuerpos en contención.

– Mi proyecto, – continuó diciendo, – es el siguiente. Sé que tenemos, me refiero a los que ustedes llaman villanos, la costumbre de contarles nuestros planes antes de destruirles, pero mi intención no es hacerles daño, sino convencerles de la bondad de mi plan, de su necesidad para el mundo.

Las máquinas cayeron inermes en espera de otra orden de su controlador. Los robots de la sala estaba paralizados también, como escuchando la voz de su amo.

– Durante siglos, la humanidad ha sufrido mil penurias, muchas de ellas causadas por la Naturaleza, la falta de alimentos y recursos, o los cambios climatológicos. Pero la mayor parte de los males de la Humanidad, provienen de una única fuente, el mismo hombre. El hombre es lobo para el hombre, decían los antiguos europeos. – Su voz sonaba clara y firme, como si supiera lo que iba a decir, como si lo hubiese dicho, a otros y a si mismo innumerables veces -. Por eso estamos aquí, nuestro deseo, hablo en plural en nombre de mis socios, que evidentemente desean mantener el anonimato… nuestro deseo, decía, es lograr un mundo unido que trabaje por el bien común, por el bien de la Humanidad, con MAYÚSCULAS. No por los intereses egoístas de los poderosos.

Ustedes mismo, si no estoy mal informado, y les puedo asegurar que eso es bastante improbable, sirven a un hombre que es uno de los principales fabricantes de armamento de su querida Europa. Su tecnología, que abastece las computadoras militares de medio mundo, ha enviado, o ayudado a enviar, a la muerte a más de dos millones de personas en la última década. ¿Sabían que Iron Tecnologies es la principal productora de minas antipersona del mundo?

– No nos importa a lo que se dedique nuestro patrón, sólo que paga bien, y que su hijo ha sido secuestrado, – dijo Dry un tanto impaciente.

Sabía que el hombrecillo estaba ganando tiempo, pero hasta que Etherman no diera la voz de ataque, no haría nada. Y él quería escucharlo todo, averiguar si Iron Cross estaba bien, y a qué se enfrentaban. Lo que allí estaban viendo era una operación a base de maquinaria pesada, algo que ni muchos gobiernos podrían montar. Podría ser peligroso inmiscuirse en los planes de enemigos tan poderosos, y sobre todo, no conocer a tus adversarios.

Dejaría que hablase, y si llegaban los guardias, les serviría para calibrar las fuerzas de sus oponentes. Tarde o temprano tendrían que luchar contra ellos, mejor sabiendo donde se metían.

– Miren frente a ustedes, caballeros – el tono de voz de Adkar sonaba henchido de orgullo -. Lo que están viendo es el fruto de toda una vida de trabajo, de todo el sufrimiento de los hombres, convertido en esperanza -señaló ufano hacia la estructura central.

– El tanque cilíndrico que contemplan, en el centro de la habitación, contiene la más prodigiosa tecnología nanobit del mundo. Ese líquido azul metálico que ustedes observan, está compuesto en realidad por trillones, miles de trillones de nanoides moleculares compuestos de titatino, el metal más resistente que se conoce. Cada una de estas infinitesimales máquinas microscópicas está diseñada con la más avanzada tecnología, y posee una única función, introducirse en un ser vivo predeterminado y realizar dentro de él su trabajo.

Etherman recordaba lo que sabía de la nanotecnología, pero como era una ciencia incipiente, con pocas aplicaciones prácticas por el momento, no sabía mucho.

– Con unos meros milímetros cúbicos de líquido de nanoides, se puede regenerar un cuerpo humano, y cambiar su estructura molecular y celular hasta tal punto, que sus células se convierten en eficientes máquinas energéticas, y sus músculos adquieren la dureza del acero, o sus cerebros la rapidez de las computadoras.

Con ellos, estamos creando una raza de nuevos hombres, de novus, que nos ayudarán a llevar el mundo por el camino correcto.

Por el único camino que garantizará la supervivencia de la humanidad.

– Pero ¿por qué tiene que secuestrar a cientos, miles de personas? Seguro que había millones de voluntarios que se someterían a sus experimentos si les garantiza tal poder. El poder de convertirse en seres poderosos. – Preguntó. Tenía que llegar al fondo del asunto.

– A eso iba – replicó molesto por las continuas interrupciones. – Evidentemente encontrar a las personas óptimas para esta operación a nivel celular no es fácil. No todos los seres humanos pueden soportar la instrusión invasiva de millones de minimáquinas que comienzan a multiplicarse y a cambiar el metabolismo orgánico. Pero algunas personas sí parecen poseer una inmunidad natural al “rechazo”, esas personas son quienes están contemplado ustedes encerradas en los tanques, por su propia seguridad, claro. Lamentablemente, ningún gobierno aceptaría financiar y mantener un proyecto que requiriese la experimentación y alteración genética de miles de seres humanos. No por escrúpulos, sino porque las desapariciones masivas necesarias le desestabilizarían y perderían su poder.

– Claro, – ironizó Pájaro – la gente tiende a preocuparse cuando sus hijos, hermanos y amigos desaparecen de sus casas.

Idiotas.

– Ahí es donde entran mis socios, – continuó obviando el comentario – pues han sido ellos los que me han proporcionado los recursos necesarios para que el proyecto Novus opere a escala mundial. Al principio elegimos a nuestros sujetos entre lo indigentes, pues nadie les reclamaría. ¿Qué mayor ironía que sean los empobrecidos los que derriben el antiguo orden? Sin embargo, en pocos meses nos quedamos sin mendigos aptos para la operación, y la tecnología necesaria para montar esto comenzó a escasear, a pesar de los ingentes recursos de mis patrocinadores.

La verdad es que debía ser muy ricos, y muy poderosos, pues si había logrado montar semejante operación, y mantenerla en secreto ante satélites, superhumanos y gobiernos, es más, si no se trataba de otros gobiernos ¿quiénes podrían ser los que operaban a tal escala?

– Por eso están ustedes aquí, porque nos vimos obligados a secuestrar miembros productivos de la sociedad, y a robar algunas de las piezas que necesitábamos. Que curioso que mientras solo desaparecían pobres e indigentes, ninguno de sus gobiernos, e incluso de sus cacareados supergrupos, hubiese hecho nada. No ha sido hasta la última fase, que requería más gente pública, y notoria, que se nos han echado encima. Por suerte ya es tarde, los novus están listos, a miles, y en pocos días un ejército imparable de soldados caerán sobre sus principales gobiernos, desarmando ejércitos y tomando empresas. Les aseguro que no podrán oponerse.

– ¿Y que pasará entonces, Adkar? ¿Quién dominará el mundo? ¿Usted, o sus misteriosos socios?

– No se burle, señor Etherman, hasta aquí han llegado las narraciones de su preparación, y no le considero tonto. Sabrá que eso no es posible. Lo que sí llegará es un nuevo mundo, la promesa ganada con tantos sacrificios. La verdadera humanidad

saldrá de sus escondites, donde los ruines y los ambiciosos la han mantenido aplastada, para reclamar lo que es suyo. La Tierra.

Un  enorme ruido les sorprendió. Las puertas centrales eran rasgadas desde fuera y se derrumbaron estruendosamente sobre el suelo de metal. De la oscuridad del túnel surgieron media docena de figuras, todas ellas super seres.

A su cabeza, un gigantesco guardia recubierto de metal, con una poderosa armadura acorazada – Dios, chicos, es Blindado, el guardián de la prisión de Aqera. – Dijo Sierpe.

– Le conozco bien, pero no sé qué hace aquí. Y los que le acompañan son tres ex-presidiarios de dicha prisión, y dos exiliados de la isla de Purgatorio. Blindado debe de ser su líder.

Como si les hubiese escuchado, Blindado entró en la sala, aplastando con su armadura los restos del metal de la puerta, y su porte altivo y musculoso dominaron la situación como un enorme robot que está examinado las posibilidades antes de atacar.

– Tranquilo, amigo mío – intercedió Adcar- nuestros invitados, a pesar de su entrada nada oportuna, han tenido la deferencia de escuchar nuestra historia. Y ahora, es el momento de que decidan. ¿Se aliarán con nosotros para lograr que este mundo sea un mundo mejor? ¿O por el contrario, negarán a la Humanidad la única esperanza real de unidad, lejos de guerras y hambre?

Sepan, que sin escogen esta segunda opción su destino será la muerte, precediendo a sus corruptos líderes en la gran purga que tendrá lugar en las semanas venideras.

Las siete figuras se alinearon bajo los pies del andamio que sostenía a Adkar. Expectantes y ansiosos.

– Pueden ustedes, si no están convenidos, preguntarle a Blindado su parecer. Él no ha dudado de unirse a nosotros, para lograr ese futuro de paz. Así como el resto de sus compañeros, a quien él mimos ayudó a escapar de su prisión.

– Sí, amigos – resuena la voz metálica de Blindado – juzgad vosotros mismos el destino que les deseáis a los hombres, pero sabed, que las fuerzas aquí desatadas pueden convertir el mundo en algo mejor, y son imparables. Miradme a mí. Yo era uno de

los mas débiles superhéroes, que había servido a varios gobiernos, todos ellos corruptos. Sin embargo, tuve suerte al conocer a Adcar. Él me ha ofrecido un nuevo destino, un futuro lejos de la corrupción que posee al hombre corriente, y a sus dirigentes, y me ha transformado.

Diciendo esto, se despoja de su armadura lentamente, y los compañeros pudieron ver bajo ella un hombre fornido, con su piel totalmente cubierta de células de metal que le dan aspecto de ser un ente tecnoorgánico. De su espalda, surgían cuatro enormes tentáculos de este mismo material que parecían observar a los personajes como cuatro serpientes ansiosas por atacar.

– Sé que os asustará, pero este es el futuro. Aunque no lo veáis.

En el centro de la habitación, Blindado y su grupo se sitúan entre los personajes y Adcar, mientras que éste se cruzaba de brazos en espera de una decisión.

Etherman miró hacia ambos lados, a sus compañeros que también le miraban a él. Uno a uno, asintieron dándole su conformidad con lo que iba a hacer.

– Adkar, Blindado, seguramente vuestras intenciones son buenas, pero no puedo permitir que desencadenéis un ejército de metahumanos en el mundo, por muy buenas intenciones que tengáis. Si os atrevéis a soltar es plaga contra las naciones del mundo, tal vez logréis alguno de vuestros objetivos, pero los gobiernos, las empresas, ¿creéis que os dejarán arrebatarles lo que llevan milenios construyendo?

– No tienen elección, sabemos lo que debemos hacer, ninguno de ellos podrá oponerse durante mucho tiempo. Los nanoides no son desde luego capaces de derribar gobiernos, a pesar de las modificaciones que implementan. Sin embargo, en el momento adecuado nuestros aliados comenzarán a moverse, y te puedo asegurar que son capaces de lo que se propongan.

– No puedo permitir que les entreguéis semejante poder a unos locos que financian esto. No puedo permitirlo – dijo en voz baja apretando los puños. – ¡Grupo Covadonga, atacad!

A su señal, las grúas y los brazos mecánicos del techo comenzaron a chirriar, arrancados de sus goznes por su poder. El aire comprimido que había inyectado en sus juntas les había descoyuntado, y una miríada de chispas caían sobre el suelo de la planta al tiempo que las luces parpadeaban.

Uno de sus oponentes, cuyo cuerpo parecía el tallo espinoso de una planta, saltó sobre uno de los brazos caídos, y extendió los brazos. De sus extremidades surgieron miles de púas del mismo color marrón verdoso que su piel, en dirección a su grupo.

Las corrientes de aire que había erigido como barrera las desviaron contra los robos de la planta, que empezaban a moverse en silencio en su dirección.

Etherman y su grupo pudieron comprobar como las púas atravesaban la piel de metal de los robots, y docenas de ellos cayeron al suelo con sus componentes internos dañados.

-¡Moveos!, Ya habéis visto que son peligrosos. Tened especial cuidado con Blindado, no sabemos lo que los nanoides han podido hacer en él.

Otro de los secuaces de Adcar, un hombretón de color que conocía como Dark Golem, comenzó a crecer. Su piel se volvió del color de la obsidiana, y en dos pasos atravesó las fuertes corrientes de aire que les protegían. Sin dudarlo, Pájaro Negro se elevó con sus alas en su dirección, ejecutando una serie de rápidas maniobras que le distrajeron.

– Dry, quiero que te encargues de aquellos dos que intentan sorprendernos por el flanco derecho. Santa Compaña, reúne a todos los fantasmas que puedas invocar y que empiecen a sacar a aquellos hombres que todavía no hayan sido modificados. Tendremos que dejar al resto. Es una decisión de la que me arrepentiré toda mi vida – pensó.

De repente, el brazo caído sobre el que se apoyaba su atacante espinoso se alzó, arrojándolo al suelo. Sierpe se había situado bajo él y lo había alzado arrojando el enorme trozo de metal contra el resto de sus oponentes.

Eso le dio tiempo a Etherman para intentar algo que había estado preparando durante la larga charla de Adkar.

De cada rejilla de ventilación, surgió, impulsada por sus propios poderes, una ráfaga de aire comprimido que arrastró a Dark Golem al suelo. El impacto hizo temblar la gruta, y el enorme andamio en el que estaba subido Adkar se tambaleó.

Entre tanta confusión, oyó una voz estruendosa gritar – Regis, coge al Doctor y sácalo de aquí, Voltereta, captura a esa maldita serpiente antes de que destrocen el laboratorio.

– Etherman, creíamos que tú comprenderías la importancia y la necesidad de lo que estamos haciendo, de lo que vamos a hacer, por eso dejamos que tu grupo se acercase tanto al doctor. Creíamos que te unirías a nuestro proyecto, sumando la experiencia de tu grupo a nuestro plan.

– Es por esa experiencia que sé que el mundo no se puede cambiar con una tecnología, por muy prodigiosa que sea. El mundo deben cambiarlo muchas personas, no una docena de iluminados. Es probable que yo y mi grupo estemos muertos antes de ver verdaderos pasos en esa dirección, pero si n os detenemos, todo lo que miles y miles de personas buenas han construido se vería arrasado.

– El mundo ya está devastado – gritó Blindado cada vez más enfurecido, mientras apartaba de un manotazo una enorme columna de metal caída.

– Sí, pero vosotros no vais a salvarlo. Mirad a vuestro alrededor. He podido pensar en ello mientras intentabais convencernos. ¿De verdad crees que mil o dos mil personas, por muy nanotecnificadas que estén podrían derruir el orden mundial? ¿De verdad creéis que vuestros aliados van a salir a la luz poniendo sus posiciones en peligro, para el bienestar del mundo?

Blindado se acercaba cada vez más, sus cuatro apéndices serpentiformes chasqueando sobre su espalda, en dirección a Etherman.

– Con tus miles de soldados podrías, como mucho, dominar un par de países no muy desarrollados, piensa, has sido soldado ¿no?

Uzbekistan y Afganistán, tal vez, con un poco de suerte y ayuda de aliados en la India, Pakistán. ¿Qué quedaría de vuestra revolución? Un conglomerado secreto que dominaría tres países gracias a un ejército de soldados sin mente. Tres países que pondrían bajo su bota el comercio de Heroína, el tráfico de armas, el paso de varios oleoductos y gasoductos, y con suerte para ellos, las armas nucleares de Pakistán. Nadie se atrevería a retarles. – Respiró hondo, pues tenía a su rival casi encima – Lo único que haríais sería enriquecer más a los inmensamente ricos.

La cosa que había sido Blindado se le arrojó como un tren descarrilado, sujetando sus brazos con sus poderosos músculos,

mientras las cuatro serpientes se enroscaban alrededor de su cuello, y penetraban en sus hombres, clavándolo a la pared.

– Blindado, fuiste un héroe, no me obligues a hacerte daño.

Etherman miró a su alrededor, Sierpe luchaba con Voltereta, quien no paraba de hacer cabriolas en el aire intentando confundir a su oponente.

Dry, en el otro extremo de la habitación, había noqueado a un hombre cuya piel estaba completamente cubierta de un lago vello. Pero parecía tener problemas con una mujer delgada que emitía una fuerte corriente eléctrica.

Pájaro Negro intentaba capturar a Adkar y a Regis, un pequeño adolescente que, según su ficha, poseía la gama completa de trastornos de la personalidad, lo que combinado con su poder explosivo y su capacidad de volar le hacía muy inestable.

El rostro de blindado se retorció en una mueca inhumana. Su boca se abrió, dejando ver unas mandíbulas enormes, no humanas. –

Como puedes ver, los nanoides con los que me infectaron son un tipo especia, mucho más avanzado, no sólo me han hecho más fuerte, sino que se han integrado en mi, ahora soy uno con ellos.

– No creas que eso te hace mejor – gruñó Etherman, aprisionado en la pared. Sólo eres más fuerte, no invencible. –Con su entrenamiento de soldado, Etherman propinó una patada a Blindado, que le obligó a llevarse instintivamente los brazos al abdomen. A continuación, con sus brazos libres, sacó el cuchillo de caza de titanio que llevaba en el interior de su chaleco y cercenó los nanoides, que enseguida cerraron la herida, pero que le dejaron libre.

Blindado rugió. Dark Golem se estaba levantando tras él, preparado para unirse a la refriega y el tiempo se terminaba, pronto llegarían de los pisos superiores los guardianes con armadura, las mismas que habían traído ellos. Ahora era el momento de soltar su baza secreta, ahora o nunca. Santa Compaña, suéltalo.

A su señal, todo pareció oscurecerse durante un segundo, como si lo que se estaba materializando en el centro de la habitación, cerca del cilindro repleto de líquido necesitase la energía de las luces para renacer.

Todos sus rivales se quedaron parados, presos de lo que sólo podía calificarse como la más estupefacta de las sorpresas.

Allí, en medio de la habitación, iluminado en la oscuridad sólo por la azulada luz que salía del cilindro del líquido de nanoides, se erguía el ser que Compaña llamaba Polifemo.

– El hombre no ha estado solo en el devenir de la historia – se oyó a una voz sepulcral explicar – hemos compartido el mundo con seres a los que hemos matado y dado caza, seres que están ansioso de vengar su muerte y la de sus hermanos.

Un rugido le interrumpió, el inmenso cíclope bramó en respuesta a las insignificantes criaturas que apenas le llegaban a las rodillas. Y de un ágil salto, cayó sobre Dark golem. Éste, asustado, presa de un terror sobrenatural, dio un paso atrás, mientras las gigantescas garras del cíclope atravesaban su negra coraza y extraían un enorme corazón palpitante.

– Mira bien, Blindado, porque le está arrancando el alma, y si no le detenemos, uno de los tuyos morirá. Detén esta locura, vamos a poner las cosas bajo control.

– ¡Noooo! – gritó su atacante. Dándose media vuelta, se arrojó sobre el fantasmal gigante y le atravesó. La inercia del salto le llevó directamente contra el cilindro de cristal, el cual, se resquebrajó bajo el impacto.

– ¡Dios mío! – parad, – ordenó Adcar, que ahora venía preso en las manos de Pájaro Negro, volando a varios metros sobre el suelo. – Habéis dañado la estructura de contención. Debemos detener esto, antes de que los nanoides escapen.

Etherman podía imaginarse lo que pasaría si semejantes cosas se escapasen. Una plaga blanca reduciría el ecosistema de varios kilómetros a la redonda, incluida la ciudad cercana, a polvo.

– Pájaro, lleva al Doctor Adkar a su plataforma – dijo tomando de nuevo el control de la situación. – doctor, debe intentar contener la reacción.

Miró una vez más a su alrededor.

– Compaña, ¿cuánta gente normal queda aquí dentro?

– Prisioneros ninguno, sólo nosotros, nuestros rivales y el doctor, me dicen que las alarmas se han disparado fuera y que los soldados están abandonado el perímetro.

– Bien, quizás eso nos ayude. Dry, ¿podrías secar ese maldito líquido?
– No lo creo, Raúl, sabes que no podría con tanto, y que al absorber el líquido en mi interior, bueno… sólo ese loco sabría lo que me harían esas cosas moleculares.

– Muy bien, Sierpe, saca de aquí a Voltereta y al peludo, Regis, llévate a tu compañera la de las chispas – Pájaro Negro, coge a Dark Golem, ahora que ha vuelto a su estado normal y sácale de aquí. Dry, Compaña, seguidle.

– Comandante, ¿se va a quedar aquí? – preguntó preocupada la fémina de su equipo.

– Tranquila, sólo el tiempo suficiente para controlar esto. ¡Moveos, moveos! – ordenó, y sin mirar atrás, corrió hasta el

andamio semiderruido y se elevó hacia arriba con una corriente de aire. – doctor Adkar, ¿puede contenerlo?

– El cilindro está muy dañado, en pocos segundos se romperá, por la más pequeña grieta saldrán millones de nanites que se

extenderán diez kilómetros antes de agotar su fuente interna de energía. Eso, si no mutan al contacto con los seres vivos y se adaptan a vivir alimentándose de fuentes de energía vivientes.

– ¿Qué podemos hacer?

– Nada, esperar la muerte y llorar por el daño que hemos causado.

– ¡No! – tronó una voz a sus espaldas. – Era Blindado – Doctor, usted me dijo que ahora mi cuerpo entero estaba hecho de nanoides celulares, y que podría absorber cantidades mayores cada vez.

– Pero no esas cantidades tan elevadas, fiel amigo. – La voz de Adkar sonaba triste, melancólica, como quien pierde su sueño para siempre.

– Intentémoslo, no podemos perder nada más.

– Muy bien, yo me quedaré contigo. Usted – dijo dirigiéndose a Etherman, si sus poderes sobre el aire son tan poderosos como parece, deberá irse de aquí, crear una burbuja de aire que contenga la expansión de nanites hasta que Blindado los haya absorbido, y yo, haré estallar la planta al completo. Mi muerte garantizará que los explosivos de la fábrica detonen diez segundos después de que mi corazón se pare. Llámelo un seguro de vida. Con un poco de suerte, nadie más que nosotros morirá hoy.

– Joder, si llego a saber que íbamos a jugar al billar y a hacer carambolas me hubiese vestido para la ocasión – bromeó

Etherman. No era un hombre bromista, pero la ocasión lo requería. ¡Vamos a ello! – dijo dirigiéndose a un punto elevado desde el que poder crear una burbuja lo suficientemente fuerte para contener la marea azul y blanca.

Un crujido de cristal anunció que la hora había llegado.

***

Desde fuera, el Grupo Covadonga esperaba la salida de su líder. Se habían alejado unos cientos de metros, pero ninguno quería

ir más allá sin saber qué destino esperaba a su compañero y jefe.

De improviso, todo el suelo de la fábrica pareció abombarse, como si una fuerza inmensa pugnara por salir al exterior, A los diez segundos exactos, una enorme serie de explosiones sonaron en la distancia, y la fábrica al completo quedó cubierta de fuego y humo.

Las columnas de ceniza se elevaron durante minutos, y el cualquier momento los compañeros esperaron que una marea devastadora surgiese del centro de la tierra para arrebatar miles de vidas a la gente que no sabía lo que se estaba jugando esa noche en las montañas.

Sin embargo, no salió nada, pasaron las horas, y los equipos de bomberos se acercaron al lugar de las explosiones, la lluvia apagó los fuegos, y todo quedó controlado. Ninguno de los miembros de la seguridad del estado se atrevió a hacerles preguntas.

No estaban para bromas, ese día habían perdido a su líder.

– Volvamos a casa, dijo Pájaro Negro, tenemos mucho que llorar, y no creo que se pueda recuperar el cuerpo.

– Hoy – añadió Santa Compaña – la Muerte ha recibido más de lo que ha dado.

Entristecidos, agotados y perdidos, los cuatro compañeros se dirigieron hacia la ciudad, sin saber cómo iban a volver a España.

– ¡Vaya, vaya!, Dry, no esperarías que os abandonase sin haberte tocado el culo ¿verdad? – sonó la voz en el intercomunicador del grupo.

– Comandante, usted hoy puede tocar lo que quiera – dijo ella dándose la vuelta entre las sonrisas del grupo, que veía a su líder, a su amigo, volver de entre los muertos como si nunca se hubiese encarado con el mayor peligro que el grupo había afrontado nunca.

Poco a poco, el Sol salió en las montañas de Sherabad, junto a una nueva esperanza.

***

Iron Cross, Andrey Ugrumov, descansaba en ese momento en una de las alas de la mansión de la familia. Las criadas y las enfermeras de su padre se estaban encargando de que se recuperase de las semanas de cautiverio. El resto de los prisioneros no tenían tanta suerte. Todavía estaban retenidos en Uzbekistan, por el desinterés de unos gobiernos que no les reconocían como ciudadanos suyos, y por las exigencias del gobierno Uzbeko, que deseaba de Rusia concesiones económicas a cambio de la entrega de los prisioneros liberados.

– Comandante, se ha portado de acuerdo a su reputación, no sólo ha liberado a mi hijo, sino que ha detenido una grave amenaza para mis negocios en Rusia. – la voz de Ugrumov sonaba áspera, y el puro habano que fumaba lanzaba volutas de humo sobre la cabecera del enorme sillón de piel negra.

– Ya le dije que si el Comando Covadonga se involucraba en algo, lo terminaba.

– Así ha sido, y como premio por su tesón, y los resultados, voy a seguir el consejo de mi padre. Él me dijo una vez, antes de morir en un atentado, que debía ser generoso con mis amigos, e implacable con mis enemigos. Usted ha demostrado ser mi amigo. Por ello, comprobará que hemos triplicado sus tarifas, y las hemos ajustado a la duración de la misión. Ya se han realizado las transferencias a las cuentas de Suiza. Además, hemos decidido restituir el avión que les dañaron a ustedes, y mi empresa realizará una donación de material informático de última generación a su grupo.

– Muchas gracias, es usted muy generoso.

– Ambos sabemos que no piensa eso. Sé lo que piensa de mí, de mi empresa y de los negocios en los que estoy metido. Pero los negocios son lo primero, y no puedo dejar que mi conciencia, si la encuentro, me entorpezca. Estoy levantando un imperio, para mis hijos, para mi familia, y si vacilo, otros peores vendrán tras de mí, y tenga por seguro que ellos ni siquiera tendrán las consideraciones que tengo yo.

– Tal vez señor, pero eso no importa, hemos cumplido nuestra misión, el pago está hecho, y pronto podremos volver a casa, a la espera de otro encargo.

– Tiene razón, eso no importa. Veamos lo que pasa, su grupo ha aumentado su fama enormemente, y con los recursos que han obtenido, podrán trabajar de forma independiente durante varios años. ¿Qué va a hacer ahora usted?

– Esperar otro trabajo – dijo Etherman – en nuestra profesión, uno no puede permitirse períodos de inactividad. Podría perder la fama que tiene, y el entrenamiento.

– Muy bien, entonces les deseo suerte, tengan por seguro que si les necesito otra vez, les llamaré.

– De acuerdo, Ugrumov, hasta entonces.

Y sin decir nada más, se volvió y dejó atrás la oscura sala y el olor a puros y a cuero de la habitación.

***

La tenue  luz atravesaba la enorme cúpula que cubría todo el techo. Sobre ella, las verdosas aguas filtraban los rayos del sol del medio día, veinte metros de agua separaban la bóveda del aire puro.

– Caballeros, – dijo una voz familiar – esto es Los Tres Lagos, nuestro nuevo cuartel general.

Las luces se encendieron, iluminando una enorme sala a la que accedían varios túneles en diferentes niveles. Todo estaba cubierto de pantallas, ordenadores y sistemas de aviso. Pantallas de plasma, un proyector holográfico, y numerosos y extraños aparatos.

En el centro, una enorme mesa ovalada con capacidad para más de diez personas esperaba solemne.

– Etherman, te has superado, – dijo Pájaro Negro, con esto podremos cumplir cualquier tarea, y nuestro trabajo será más fácil.

– Sí, pero no vamos a aceptar más trabajo de momento, – miró a Dry, quien sonreía asintiendo – tenemos una pequeña sorpresa para vosotros. Sentaos.

El Comando Covadonga así lo hizo, ocupando el sitio que más le gustaba a cada uno. Ahora tenemos los medios necesarios para actuar por libre, y si tenemos suerte, pronto seremos totalmente independientes. Pero eso vendrá más adelante. – Dry seguía sonriendo – sabía que lo mejor estaba por llegar.

– Iré al grano, grupo, vamos a desarticular la red de tráfico de armas en la que hemos estado trabajando estos meses, haremos unas visitas y veremos a cuantos de esos capullos podemos jubilar anticipadamente. – Las caras de sorpresa de su grupo eran un poema, incluso el enigmático Santa Compaña estaba pálido. – Además, vamos a investigar las conexiones de estos grupos y veremos que podemos hacer. Por último, intentaremos descubrir la procedencia de las extrañas armaduras con las que nos atacaron en nuestro camino a Sherabad, guardan mucho secreto, secretos peligrosos, debemos saberlo.

– ¿A eso nos vamos a dedicar ahora? –preguntó Sierpe.

– Sí, amigo mío, nosotros y los nuevos reclutas que se nos van a unir próximamente. Vamos a cambiar esto, para siempre. Ahora comienza la verdadera guerra.

Etherman pulsó un botón sobre la mesa.

Las hojas de la puerta del fondo se deslizaron completamente, la luz del pasillo entró en la sala de operaciones, y una inmensa figura se recortó contra ella. Los chasquidos de cuatro tentáculos metálicos reverberaron en la sala como si se estuviesen riendo de una broma.

FIN

 LA PLAGA BLANCA

La plaga blanca es una aventura de Super Héroes Inc. Para personajes avanzados.

En la primera escena, una serie de robos en centros y fábricas de alta tecnología, en laboratorios químicos y en compañías biotecnológicas de todo el mundo tiene muy preocupados a los gobiernos. Así mismo, numerosas personas han comenzado a desaparecer. Casi todos ellos han sido indigentes y personas sin hogar, pero recientemente las desapariciones han comenzado a afectar agente de todas las clases sociales. Todos los superhéroes oficiales, y algunos no oficiales andan detrás de los asaltantes, los cuales utilizan una tecnología muy avanzada, así como hacen gala de un entrenamiento militar preciso.

Pero serán los jugadores quienes encuentren la primera pista, que les estallará en la cara. Previamente a esta aventura, te hemos presentado una pequeña aventura corta en la que los personajes deben rescatar a un superhéroe como ellos, que ha sido secuestrado por una banda de criminales que quieren extorsionar a su padre, un multimillonario dueño de varias fábricas de alta tecnología.

Si los personajes rescatan a este compañero superhéroe, su padre les pagará una gran cantidad de dinero, si la aceptan, o bien realizará un generoso donativo en material a los mismos.

Sea como sea, no llegarán a cobrar la recompensa, pues de regreso de su aventura, mientras que el joven superhéroe tecnificado (Iron Cross) alardea de la tecnología que su padre ha creado, les asalta un grupo de comandos que parece que quieren llevarse de nuevo a… Iron Cross o a su tecnología.

Los asaltantes, una veintena de ellos llevan armaduras que recuerdan mucho a las de los Comandos del Vulkan Komité. Si los personajes logran impedir el asalto, en cinco minutos llegarán el doble de asaltantes y se llevarán al recién rescatado joven.

El padre estará perplejo, pues ya no sabe quien va detrás de su hijo, y cree que es otro intento de pedir rescate por él. Sin embargo, está muy equivocado, la realidad es que el joven ha sido secuestrado por unos asaltantes desconocidos que deseaban las piezas de su armadura, su tecnología y algo más.

Los fragmentos de piezas de las armaduras de los asaltantes revelan que se trata de viejas (pero bien mantenidas) armaduras vulkan, por lo que el origen de los asaltantes les llevará hasta las repúblicas ex-soviéticas, donde un contacto local, les pondrá en comunicación con una red de tráfico de armamento procedente de Rusia.

Como es de suponer que ellos no disponen de tales contactos, será el padre de Iron Cross quienes les proporcione la dirección de un espía de la antigua KGB que ahora espía por su cuenta para los rusos, vendiéndoles secretos. Es un hombre que ha creado una red de información en el Sudeste de Europa y la zona asiática de Turquía.

La Agencia de Armamento Rusa no ha dudado en ofrecer este contacto a uno de sus proveedores de armamento, el padre del joven, a cambio de la promesa de instalar una serie de instalaciones fabriles en el cinturón de Moscú, y de una serie de contratos ventajosos para el Gobierno ruso.

La dirección les llevará hasta Turquía, a orillas de un lago de agua salada, cerca de la costa, donde Sergey Surentov les pondrá en contacto con una red de tráfico clandestino de armamento. Las armas sirven para pagar drogas que llegan desde España e Italia, con las que las mafias rusas se enriquecen.

La red tiene dos rutas de salida, la primera, a través de Turquía, y la segunda pasando por Transjastan, donde las mafias se han fortalecido gracias al mercado negro a la ausencia de Epsilon Eridiani.

(Si los personajes logran terminar su aventura podrán volver a desmantelar la red como parte de otra aventura posterior, pero el traicionar a la mafia rusa pondrán en peligro no sólo a sus contactos, que aparecerán muertos, sino que los mismos personajes deberán sufrir atentados procedentes de la Costa del Sol)

Los personajes serán introducidos en la red como miembros de un grupo de supercriminales a sueldo que están trabajando como guardaespaldas de grupos de tráfico de armas.

Para avalarles, Sergey empeñará su palabra, y por lo tanto, arriesgará su vida. Una vez dentro de la organización, los personajes deberán indagar los clientes de armaduras vulkan. Evidentemente, por ser nuevos en la organización, tendrán que hacerlo de forma encubierta, por lo que sería bueno que uno de ellos fuera un tecnificado con algún poder sobre ordenadores como Empatía Tecnológica.

Si descubren la lista de clientes, verán que en el último año, aparte de pequeñas partidas destinadas a guardaespaldas mafiosos y algún pequeños grupo terrorista, casi todas las armaduras disponibles en el mercado negro de armas las ha acaparado un mismo comprador, la empresa Talan Tecnologies, de Uzbekistan.

Si no lo descubren, el director de juego puede encauzarles hacia la empresa tapadera encargándoles que escolten un cargamento de armas y armaduras hasta un punto de reunión en Uzbekistan. Si siguen este camino, podrás enfrentarles a un comando independiente de soldados con armaduras, tal y como sucede en el relato. Este comando, que pertenece a una red secreta de tecnificados, será presentado en el suplemento, Orígenes: Tecnificados.

La empresa es de capital ruso, y de hecho, legalmente sus productos son una fabricación rusa, pero al estar en territorio uzbeko las autoridades han colocado a sus hombres de confianza al mando de la red de fábricas que posee, dejando a los técnicos rusos sólo en posiciones de mediana importancia.

Los personajes podrán descubrir, infiltrándose también en la empresa, que Talan Tecnologies está construyendo una nueva planta en las montañas, cerca de la frontera con Afganistán, en las montañas del norte de Sherabad.

Una vez más, si los personajes no logran infiltrarse, puedes hacer que descubran la red de varias formas, siguiendo el cargamento de armaduras desde su punto de entrega hasta la fábrica, o por rumores en los bajos fondos de la ciudad al pie de las montañas de Sherabad.

La fábrica es una planta en la que todo parece legal, destinada a fabricar electrodomésticos, tractores y maquinaria agrícola. Sin embargo, por las noches, las luces del interior permanecen encendidas, y se escucha maquinaria funcionando, a pesar de que todos los trabajadores han abandonado la planta.

No hay duda de que es en realidad una tapadera, bajo la cual (una vez más sería de ayuda un tecnificado), en las montañas, se está construyendo una planta mayor, destinada a realizar operaciones médicas y tecnológicas secretas.

En las paredes de la caverna artificial excavada en la roca, miles de tanques de retención con líquidos verdosos muestran el verdadero secreto de Talan Tecnologies.

Allí, si logran superar las defensas de comandos con armaduras, drones y algún metahumano, llegarán al laboratorio central, donde se encuentra el verdadero genio inventor de todo este plan.

Su nombre es Adcar Tjesnik, un hombre de unos cincuenta y pocos años, con bata blanca y unos guantes de malla tecnológicos que le cubre por completo los brazos, con los que puede manejar los enormes brazos mecánicos que transportan los tanques de clonación de un lado a otro.

Adcar intenta dialogar, pero sabe que sólo puede hacer una cosa, detener a los personajes, por lo que está ganando tiempo para que lleguen los pesos pesados, un grupo de sicarios con superpoderes clase alfa que parecen expatriados de Purgatorio y prófugos de la prisión de Aqera. Acompañados por media docena de armaduras de los comandos de asalto estadounidenses, la flor y nata de la operación. Y liderados, por Blindado, el guardián de dicha prisión.

A grandes rasgos, el plan que el Doctor Adcar (Adkar en su lengua)revela a los personajes para ganar tiempo es el siguiente.

En el centro de la habitación hay un enorme cilindro de cristal en cuyo interior un líquido azul celeste brilla con luz propia. El líquido es en realidad una masa enorme de nanites, seres de nanotecnología, mimes de billones de pequeñas máquinas que actúan a nivel celular. Compuestos de titanio, estos nanites son plenamente operativos, y prácticamente indestructibles.

Seres humanos, miles de ellos, que ven en las paredes, son especímenes reunidos por sus características de asimilación genética, lo que les hace óptimos para el fin por el que han sido secuestrados, ser esclavos guerreros y científicos. Entre las personas atrapadas se pueden ver dos tipos, unos enormes, de más de dos metros de alto y poderosos músculos, y otros más pequeños y con grandes cerebros ( Iron Cross ha proporcionado el material genético necesario para perfeccionarles, pues no querían su tecnología, sino sus genes de inventor). Iron Cross resultó ser uno de los especímenes perfectos para aceptar el tratamiento que se les está aplicando.

El plan consiste en introducir los nanoides en la sangre de los prisioneros, conviertiéndoles en seres incansables, infatigables y casi inmortales. Con un ejército así, Talan Tecnologies, podrá cumplir los objetivos de su Junta Directiva, rehacer el mundo. Muchos de los desgraciados aquí atrapados ya han sido inyectados con los nanoides, que han comenzado a cambiar sus cuerpos y sus cerebros para crear las dos subrazas.

Para ello, han comenzado a secuestrar a gente de las condiciones más pobres de todo el mundo, gente cuyo genoma, acepte la invasión intrusiva de miles de millones de nanoides, algo que no todos pueden tolerar. Cuando se quedaron sin gente así entre las clases indigentes, se vieron obligados a secuestrar a gente de clases más altas, que al estar mejor alimentados, parecían haber desarrollado unas defensas naturales contra el rechazo de los nanoides.

Para proteger la operación, Adcar contactó con el desengañado Blindado, y le ofreció la posibilidad de crear un mundo perfecto, dirigido por sus soldados y científicos.

Éste aceptó, y durante meses y años ha estado extrayendo y colaborando en las fugas de algunos de los presos más peligrosos de la prisión que él dirige.

Cuando llega al laboratorio central, Blindado trata de convencer a los personajes de que su labor es necesaria para mejorar el mundo, y destruir la corrupción de sus dirigentes. Si no les convence, comienza la batalla. Blindado se quita la armadura

y revela que ha sido tratado con nanoides experimentales, más avanzados que los que los personajes han podido contemplar en los tanques. Todo su cuerpo está recubierto por una azulada capa de metal brillante, y de su espalda surgen cuatro tentáculos tecnoorgánicos que puede retraer y manejar como desee.

Si durante la conversación consiguen convencer a los personajes de que se unan a la operación les destinarán a una de las operaciones de robo de materiales, pues sus poderes son muy útiles para la operación, pero estarán siempre vigilados, y puede que alguno tenga un “accidente” durante uno de los asaltos.

Si no aceptan, tras el combate final, se producirá una fuga de nanites que obligan a evacuar la fábrica, pues comienzan a reproducirse sin control y amenazan con destruir todo el planeta y reducir el ecosistema a polvo. Adcar activa una secuencia de destrucción de los nanites, programada a nivel molecular, pero es engullido por la nube de nanites de color azul que al mismo tiempo destruye casi toda la base.

Si los personajes han logrado escapar, rescatando a Iron Cross, y prometen no revelar su secreto, recibirán no sólo las recompensas por su anterior aventura, sino por su actual rescate.

Iron Cross les hablará de que sus captores pretendían crear una sociedad perfecta, con los clones como mano de obra, soldados y fuerza de trabajo, en la que hombre, mutantes y todas las razas pudiesen vivir en paz. Tal vez no fue tan buena idea interponerse en sus planes.

Los personajes pueden continuar la aventura intentando desmantelar las redes de tráfico de armas y drogas del Bósforo, o investigando cómo pudo Adcar reunir casi cincuenta toneladas de titatino para construir los nanoides.

El destino de Blindado y del doctor Adkar puede quedar en suspenso. En el relato, Blindado sobrevive y se une a los personajes en su nueva cruzada, pero en tus partidas, eres tú quien decide cual es el destino de estos dos soñadores engañados.

Personajes.

Aquí te damos las ideas por si quieres utilizar los personajes del relato, así como las habilidades de los oponentes que a los que se tendrán que enfrentar a lo largo de la aventura.

No damos estadísticas, sólo rasgos generales, y tú puedes asignar los valores, las características y su grado de poder, en función de la habilidad de tus jugadores.

Para las armaduras vulkan, y el resto de oponentes blindados, puedes obtener sus habilidades en el libro básico de la Segunda Edición.

Comando Covadonga.

– Etherman.

Es el líder del equipo. Exmilitar retirado, tiene una gran experiencia en combate y en misiones. Posee el poder control del Clima a nivel Elevado, (pero sólo para el elemento del Aire).

Ha participado en varias guerras en África, y siempre mantuvo sus poderes en secreto. Nadie sabe si se trata de un mutante genético, o sus poderes derivan de algo que encontró perdido en un templo en la selva. Sólo una persona puede estar al tanto del secreto, y es su compañera sentimental, Dry.

Etherman siempre ha intentado mantener alejada su escasa vida personal de su trabajo, pero recientemente se ha dado cuenta de que comienza a sentir algo más que amistad y lealtad hacia su compañera. Espera que esto no interfiera en sus misiones, ni afecte al grupo.

– Sierpe.

Mutante genético con cuerpo semireptilesco. Sus fuertes brazos terminan en garras naturales, y posee superFuerza, SuperAgilidad y sentidos hiperdesarrollados.

Originario de un pueblo cercano a las Lagunas de Ruidera, Sierpe desarrolló desde niño los aspectos básicos de su poder. Era capaz de infiltrarse en cualquier hueco, y mucho más ágil de cualquiera de sus compañeros. No fue hasta los diez años que manifestó cambios físicos severos, siendo sometido a todo tipo de tratamientos para intentar curarle.

Al final, la única salida que le quedó fue integrarse en el ejército español en la unidad anfibia. En una operación conjunta, conoció a Etherman, quien le convenció de abandonar el ejército y formar el Comando Covadonga. Esta decisión no sentó muy bien al ejército español, quien todavía le busca por desertor. No está dispuesto a desprenderse de uno de sus mayores activos, aunque ese “activo” sea una persona.

– Dry.

Natalia Domenech, nacida en  el sur de Francia, su madre era maltratada por su padre, quien pegaba a ambas. Se independizó muy joven, y a los catorce años se marchó a Barcelona a buscarse la vida. Dura como ella sola, no ha perdido todavía la esperanza de labrarse una vida normal.

Su poder es Absorción de Agua, que actúa como Absorción de Vida pero sustituyendo los PV por decilitros de agua. Es decir, una décima parte de un litro.

– Pájaro Negro.

Sevillano de nacimiento, andaluz de los pies a la cabeza, y exiliado de su propia tierra. Ha prometido no volver más a Andalucía hasta no encontrar una forma de ser normal y de llevar una vida vulgar y corriente, como el señorito andaluz que era en su juventud.

Parece que el origen de sus alas es una abducción en la que se las implantaron una raza estelar, que experimentaba con animales y seres vivos de la tierra.

Posee una fuerte claustrofobia.

Sus poderosas y negras alas le hacen extremadamente ágil y rápido en el aire. Pero están unidas a su sistema nervioso de tal forma que no pueden extirpárselas sin dejarle paralítico.

– Santa Compaña.

De origen desconocido, el nombre de este místico le vino dado porque en su primera misión con el grupo un gallego con el que se toparon salió huyendo gritando de forma enloquecida que había visto a la Santa Compaña.

Este misterioso hombre, un místico de gran poder, puede invocar a los muertos para que se alcen como fantasmas. (Revivir Muertos sólo con fantasmas con Rango entre 4 y 5).

– Blindado Nanotecnificado.

Blindado se ha sometido a un inestable proceso de reingeniería con nanoides inestables de última generación. Esto ha hecho que se funda con su armadura, y que sus valores aumenten un 20%. Sin embargo, la tecnología que se utilizó en él se ha perdido para siempre. Para saber más de Blindado, consultar el Manual Básico de la Segunda Edición)

– Voltereta.

Prisionero fugado de Aqera gracias a los contactos de Blindado. Posee una tremenda agilidad fruto de su entrenamiento y de una poción que robó de un laboratorio químico.

– Regis.

Exiliado de la Isla de Purgatorio, Regis es miembro de un grupo de supervillanos idealistas que desean cambiar el mundo que les ha rechazado. Al igual que Espino, en Isla Purgatorio no ha encontrado lo que buscaba, y fue captado por Blindado en los inicios de la operación.

Mutante genético volador, con la habilidad de volar y poder explosivo.

– Espino.

Mutante genético con la capacidad de proyectar espinas bionaturales capaces de atravesar el acero.

– Dark Golem.

Este Irlandés de origen pobre, se vio mezclado en un combate entre el IRA y el ejército de Gran Bretaña, y fue confundido con un miembro del grupo armado.

Encarcelado injustamente a los 16 años, adquirió sus poderes en la cárcel. Durante una pelea carcelaria, fue herido de muerte en el pecho. Moribundo, su cuerpo fue desviado a un experimento secreto que posteriormente le convertiría en lo que hoy es.

Al salir de prisión, se integró en el IRA, pero con su voluntario alto el fuego, ha estado trabajando para otros grupos, hasta que fue capturado, y posteriormente liberado, en Aqera.

Posee la capacidad de crecimiento (Cambio de tamaño nivel Alto), así como una piel dura como la obsidiana (Blindaje natural).

– Hard Dog.

Prófugo de la prisión de Aqera, fue captado por Blindado nada más leer su perfil psicológico, en los test preliminares de ingreso en la penitenciaría.
Desea, más que nada en el mundo, ser rico para sacar a su madre de la pobreza en la que vive en Río de Janeiro.

Mutante inducido con apariencia canina, y una gran fuerza (Superfuerza).

– Eléctrica.

La única chica del grupo, Eléctrica pose el poder (Control de otras energías, Electricidad), a nivel Medio. Siempre se encuentra conectada a una dinamo portátil que usa como fuente de energía, lo cual es su mayor debilidad.

Equipo Augusto.

– Mare Nostrum

Ciudadano Italiano que se gana la vida trabajando para los bajos fondos gracias a su poder sobre el agua. (Su poder es Control del Agua a nivel elevado).

– Corriente de Aire.

Su control del aire le permiten volar e invocar pequeñas corrientes de aire (Control del Clima a nivel bajo y sólo para aire).

– Buitre Plateado.

Este hombre, cuya piel está dotada de plumas plateadas, puede volar gracias a sus alas. Además, lleva una serie de armas de fuego que utiliza como apoyo aéreo en las misiones de cobertura a tierra.

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