Descargar versión imprimible

Aquí

Leviathus

El Rey Profundo, así conocen sus más directos subordinados a este titán antediluviano, uno de los principales generales de la horda sauria y líder de la estrategia de esta raza en los océanos de Etheria.

Leviathus es uno de los generales más antiguos conocidos de la Horda y, desde luego, quizás el que menos disputado ve su puesto. Su dominio centenario sobre las legiones marinas y su poder personal no son retados por ningún otro miembro de las diferentes especies saurias. Por lo menos, abiertamente.

Aspecto

Con un tamaño que duplica a los más grandes de sus congéneres Liopeurodones, el Rey Profundo alcanza un tamaño desde sus extremidades inferiores hasta su cabeza de más de cincuenta metros.

Su piel rugosa y repleta de cicatrices muestra los terribles combates que ha vivido y las centurias incontables que ha superado, mientras que sus enormes ojos negros y fríos traslucen su voluntad de supervivencia y conquista, que se ven respaldadas por unas descomunales y aterradoras fauces repletas de dientes capaces de devorar criaturas enteras de un solo bocado.

Su enorme cuerpo hinchado y musculoso demuestra que, más allá de la edad, Leviathus está en el apogeo de su poder, y muchos son los dragones marinos que han descubierto demasiado tarde que las profundidades abisales albergan ahora bestias muchos más terribles que ellos.

Leviathus posee unas enormes aletas-extremidades terminadas en garras. Las posteriores hacen las funciones de piernas palmeadas que le permiten andar torpemente sobre la tierra cuando acude a los consejos con sus hermanos terrestres, y que en el mar le dan una velocidad y una potencia nada despreciables para una criatura de su tamaño.

Las extremidades delanteras poseen las habilidades prensiles y manipuladoras habituales en razas más humanoides, lo que le distingue del resto de los Liopleura, bestias colosales y terribles, sin duda, pero más eficaces en combate que en el manejo  de armas y artefactos.

Esta señal inconfundible y habilidad única dentro de su especie le ha otorgado algunas ventajas que le han sido de gran ayuda en el pasado, tanto para derrotar enemigos externos, como para retar a sus antecesores, quizás más bestiales todavía, pero desde luego, menos hábiles e incapaces.

Historia

La historia conocida de Leviathus no trasciende más allá de los hechos acontecidos desde la llegada de la Horda Sauria a Etheria. Así, mientras que otros miembros de este ejército han alardeado de sus triunfos y conquistas previos, siempre con veladas insinuaciones a su procedencia, ningún hecho de la vida del Rey Profundo ha trascendido a los espías dragón.

Sin embargo, en las pocas lunas desde su llegada, Leviathus ya se ha granjeado una terrible fama entre las principales especies de dragones marinos. La conquista de la Provincia Abisal de Lluria, que no por el hecho ser un mero puesto de avanzada de la antigua guerra contra los krakens hace menos impresionante su caída, le han mostrado con un gran estratega y un implacable conquistador.

Los hombres-dragón y semidragones esclavizados y vendidos a otras razas menores de Etheria enemigas de los dragones demuestran su inteligencia, fría e insondable, allí donde otros generales saurios sólo habían mostrado una implacable sed de venganza.

Las historias de desapariciones de algunos dragones menores, y los delirios de un único superviviente, hacen también pensar que Leviathus gusta de salir a cazar en solitario con los ciclos de la luna que parecen regir su raza. Si esto es cierto, nadie en los océanos estará a salvo fuera de los muros de las ciudades dragón.

Artefactos

Es precisamente esta habilidad manipuladora la que le ha permitido dominar dos artefactos de terrible poder y origen desconocido. Jamás habían sido mencionados en las crónicas de Etheria, como tantas y tantas cosas que han traído los Saurios, y ni Leviathus ni ninguno de los miembros de la Horda marina hablan del origen de los mismos.

El primero de ellos es la Lanza de Zafiro, una hermosa lanza de gran tamaño, símbolo del poder regio de Leviathus, y con capacidad para traspasar las escamas más duras de los grandes dragones, y la magia más perfectas de sus escudos mágicos.

Toda la lanza está forjada en un metal plateado de gran resistencia, y a lo largo de su hueco eje central deja entrever un cristal hueco que contiene miles de zafiros que lo recorren desde la empuñadura hasta la hoja, y que terminan en el más inmenso zafiro azul que se haya visto en Etheria.

Se cree que este zafiro es la fuente de los poderes de la lanza, que no sólo permite disipar la magia protectora, sino que otorga a su portador un dominio absoluto sobre las aguas del mar.

La Esfera Abisal, es la segunda y más importante fuente de poder mágico de Leviathus.

Por sus efectos, la magia que domina debe ser de origen chamánico-nigromántico, pero nadie ha podido averiguar la fuente de sus extraordinarios poderes.

La Esfera Abisal actúa como un nexo de muerte, reuniendo la esencia de muerte de los campos de batalla marinos y usando el poder de la agonía de los caídos para desencadenar una ola de oscuridad y terror.

La Esfera reúne la esencia vital de las criaturas que fallecen a su alrededor, acumulando su poder y transformándolo, y deformándolo. Crea con esas energías oscuras una fuente de poder que puede ser usada por Leviathus de diversas formas. Como por ejemplo, una ola de oscuridad mágica capaz de cegar incluso los sentidos mágicos y los conjuros activos en la zona. También puede ser usada como un poderoso vampiro de vitalidad que roba tanta vida como poder gaste, o como un ariete de negrura que ha derribado los muros de más de una fortaleza submarina.

Otro de los poderes más impresionantes de la Esfera es el de alzar a los muertos, creando una especie de zombis necrótidos (abisales) que servirán a su portador y que, una vez creados, “viven” independientes del poder del artefacto, por lo que pueden engrosar las filas de los ejércitos saurios, formar partidas de caza o actuar como guardianes de los más profundos secretos de Leviathus. Sólo hay un impedimento a las criaturas que pueden ser alzadas con ella, deben ser criaturas marinas, y no deben haber visto absorbida por ella su fuerza vital en el momento de su muerte.

Los poderes de la Esfera, sin embargo, son limitados por el mismo mar, y sólo funcionan dentro de los océanos y a una profundidad considerable, lo que parece que la hace inútiles los principales poderes de este artefacto terrible y maligno ante la gran mayoría de las fuerzas draconianas.

Anuncios