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Durante algunos años tuve la sensación de que casi lo conseguimos.

Para la gente que, como yo, ya no tiene tiempo de aprender un nuevo sistema para cada nuevo juego que compramos, el D20 y las licencias OGL supusieron una esperanza de volver a jugar.

Durante años, parecía que si querías jugar a un nuevo juego, éste tendría una versión en D20 que te permitiría jugar a ese juego sin intentar aprender un nuevo sistema que nunca aprenderás completamente y que no te merece la pena aprender y memorizar para sólo un par de partidas.

Así que al final, terminas comprándote un montón de libros que sabes que no vas a jugar, y que terminan por acumular polvo una vez leídos, con la esperanza de que algún día tu vida cambie y puedas dedicarte a jugarlos.

Algo que probablemnte no va a pasar en breve.

Y llegó el D20, con toda su plétora de reglas, suplementos, mundos, juegos y monstruos intercambiables. Jamás vimos una riqueza tan grande en el mundo del rol.

No me malentendáis, ahora hay muchos juegos buenísimos. Creativos, artísticos, originales, etc. Alpha Omega, Victoriana, Eclipse Phase, Eosis Essence (si sale alguna vez), Anima, Roleage…

Pero si os fijáis, cada uno de ellos lleva un sistema, y yo, como tantos, otros, no estoy dispuesto a aprenderlos todos para poder jugarlos. Casi no puedo ni tratar de adaptarlos así que mucho menos jugarlos.

No con el D20.

Parecía que podías jugar a todo, Tierras Heridas, Elric, Star Wars, Chtulhu, Diablo (permitid me que también incluya Black Hammer) y tantos otros que con un simple reglamento tenías a tu disposición los mundos increíbles que el hombre parecía estar construyendo tan apasionadamente.

Y todo se acabó. Llegó la avaricia y la ambición y Wizards intentó sacar másprovecho de sus juegos, y controlar más a sus partners. el resto de empresas se dedicaron a lo suyo, y cada una sacó su reglamento, sus licencias y sus mundos, otra vez cada unbo por su lado.

Y así seguiremos, hasta que caigamos desunidos.

Porque si yo que amo el rol no tengo tiempo de jugar cada juego que sale, ¿cómo pueden pretender que las nuevas generaciones hagan el esfuerzo de aprender un nuevo sistema para cada juego?

¿No hemos aprendido que lo que vende, y lo que garantiza el éxito, es la sencillez de manejo y aprendizaje?

Y para ello, las empresas de rol deben colaborar entre sí, para triunfar. O como he dicho, caeran separadas.

 

 

 

 

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