Eran tiempos extraños para los lectores de cómics de superhéroes.

Gaiman, Alan Moore and company habían venido a remover los cimientos del cómic para cambiarlo de arriba abajo, pero algunos no estábamos preparados para ello todavía, y nos solazábamos con los cómics de superhéroes de siempre.

Pero hasta eso iba a cambiar, y de ello se iba a encargar alguien que era semidesconocido para muchos de los que habíamos llegado al mundo de los cómics de la mano de Forum. No era otro que Jim Starlin, el heraldo de la muerte y el guionista y dibujante de algunos de los cómics más impactantes de la historia Marvel, como La Muerte del Capitán Marvel, Dreadstar y la saga de Thanos.

Durante años, y hasta que finalizó esta saga, Starlin llevó el san benito de ser el autor que más personajes había matado sin ninguna contemplación, y esta fama fue utilizada para promocionar esta obra azuzando el morbo de ver al guionista de la muerte de nuevo guionizando al Amante de la Muerte, Thanos.

Y es que Thanos era, hasta ese momento, un desconocido para mí. Había leído algunos cómics donde se le mencionaba con temor y reverencia, como la estupenda saga de Nébula en los Vengadores, pero no había llegado a leer ningún tebeo “protagonizado” por este insigne villano.

Hasta The Thanos Quest.

Y es que cuando un servidor, seguidor de Estela plateada que disfrutaba con los dibujos de Rom Lim como un enano (con 14 años no se puede disfrutar de otra forma, vale, pero ahora mismo cada vez que veo sus dibujos sigo haciéndolo), vio los primeros indicios de que algo grande iba a pasar, no pude sino sentir que todavía me quedaba mucho por descubrir de este fantástico universo de héroes.

Todavía no había llegado Image, ni Bola de Dragón, vale estaba todo a puntito, pero Thanos fue el primero que junto a la línea Epic removió los cimientos del comic de superhéores Marvel.

Porque nuestro querido y odiado titán puso negro sobre blanco para demostrar que el mal puede ser interesante, que sus ambiciones y planes secretos están repletos de motivaciones, intereses y deseos que cumplen con la premisa de abarcar toda la gama de grisis intermedia.

Con Thanos, los malos ya no eran tan malos, o peor aún, ya no nos parecían tan malo.

La historia nos cuenta como un recién resucitado Thanos, cuyo retorno de la muerte no tan eterna había desencadenado rumores a lo largo y ancho de todo el universo Marvel, emprende la búsqueda de las Gemas del Infinito.

Éstas gemas ya fueron usadas por este antihéroe para intentar destruir estrellas completas con su poder, por lo que, con ellas reunidas de nuevo, Thanos espera poder cumplir los designios de su señora y amada Muerte, la destrucción de la mitad de la vida del Universo.

Con ellas, y las nuevas capacidades que ha descubierto en esas herramientas de poder, Thanos podrá cumplir dicha misión, pero para ello debe reunirlas, tarea que no va a ser fácil.

Entran aquí en juego, a lo largo de los dos números de la saga, los propietarios de las seis gemas. En Intermediador, o los Eternos, una alianza de seres, únicos supervivientes de sus respectivas razas, cuya pasión única les ha llevado a lograr la inmortalidad, y a convertirse en unos villanos recurrentes en las historias del universo Marvel que transcurren en el Espacio.

Uno a uno, usando sus recursos, su inteligencia y sobre todo su astucia y, en la mayor parte de las ocasiones, el engaño, thanos logra reunirlas todas, momento en el que revela sus planes.

Las gemas, unidas, son mucho más que un instrumento desaprovechado, son parte de la dios, y cada una de ellas proporciona poder sobre una de las variables fundamentales del universo, a saber, Mente, Energía, Alma, tiempo, Espacio y Realidad.

Combinadas, logran convertir a Thanos en dios, un ser que se enfrentará con éxito a seres y personificaciones, dioses espaciales del cosmos, como Galactus, Amor y Odio, los Celestiales, el Extraño, Mefisto, orden y Caos, Eon (bueno, Época), Eternidad, Infinito, el Extraño, y contra todos los héroes de la tierra, pero eso será en posteriores sagas.

En esta, el sabor agridulce de lograr las gemas y el poder infinito, pero no el amor de su amada, nos enseña que incluso los dioses, pueden errar en sus planes, y que el poder puede lograr casi cualquier cosa, pero incluso el poder absoluto no puede hacerte feliz por sisolo.

A nivel gráfico la historia también supuso un revolcón a todo lo que creíamos conocer del cómic. Las viñetas coloreadas con puntitos habían dejado paso a otras de color plano, vale, pero cuando vimos la increíble gama de colores que la paleta del colorista y los degradados de color alucinamos.

Vale que poco después llegó Image, pero para mí TQ supuso el comiendo de una revolución que cambió los cómics a nivel gráfico de una forma profunda y permanente. Las ilustraciones de los tebeos entraron en el siglo XXI mucho antes de que éste llegase.

En resumen, The Thanos Quest fue el comienzo del fin de los cómics de superhéroes y las historias tradicionales de éstos, y el principio de una nueva forma de divertirse más adulta, y mucho más interesante, pero que me permitía conservar las raíces de tantas y tantas historias del cómic y que estaba integrado en ellas.

Otro día os hablaré sobre la continuación de la saga, el Guantelete del Infinito, que profundizó en los hechos desencadenados por Thanos, y que, sin llegar a alcanzar el encanto de TQ, desarrolló una trama inteligente digna sucesora de esta historia.


Anuncios