Recuerdo los tiempos de mi niñez en esto de rol, y no puedo dejar de pensar en el tiempo que ha transcurrido.

La gente de Trasgotauro está realizando un estudio historico sobre las etapas que han vivido los juegos de rol en nuestro país, así que pe gustaría contribuir a este proyecto con un análisis más local.

Recuerdo los primeros tiempos del rol en Getafe como una búsqueda continua y una experimentación.

Cuando no existía Internet, y buscar información y gente para jugar era en exceso complicado, los juegos de rol suponía un misterio para los neófitos.

Así, recuerdo el día que mi hermano empezó a hablar de ellos, y a empeñarase en jugar a esa cosa que tenía tan buena pinta.

Las novelas y los cómics de Dragonlance ayudaron a darnos una idea de como se jugaba, y los librojuegos de nuestra infancia, y Heroquest, el juego de tablero habían sentado unas bases, inamovibles en el tiempo, sobre lo que seria jugar al rol.

Así que nada, nos lanzamos a ello con frenesí y algo de
incompetencia, aprendiendo como pudimos hasta que encontramos los primeros juegos de rol en El Corte Inglés de Parquesur …

Creo que el primero fue Runequest, y pronto le siguieron La Llamada de Cthulhu, El Señor de los anillos, y casi toda la línea editorial de Joc.

Nunca he sido muy de asociaciones, y no me plantee pertenecer a ninguna que no fuese la que creamos con amigos y familiares, Los Hechiceros de la Luna Negra.

Sin embargo, en Getafe había otros clubes, como Ascalon, y el panorama nacional bullía con jornadas de club, fanzines y juegos y reglas caseros.

Por mi parte, quedó claro que algo me faltaba cuando vi en un quiosco de la Plaza Palacios la revista Starfiction, en la que un pequeño recuadro en una esquina anunciaba que el AD&D llegaba a España de la mano de Zinco.

Nada volvió a ser igual, el colorido de sus ilustraciones, la edición a dos tintas, la magia que transpiraba, reinaron durante años en los que pide descubrir, otra vez en El Corte Ingles y en las librerías Ripley de Getafe y All Stars en Leganés, los mundos de Planescape, Reinos Olvidados, Dark Sun, Ravenloft, Dragonlance.

Pronto llegó el mal llamado Crimen del rol, que puso nuestra afición en la palestra, y paró su crecimiento y difusión hasta ese momento imparables.

Los juegos de cartas coleccionables tampoco ayudaron, la verdad.

Eran tiempos oscuros.

Eran los tiempos de Vampiro.

Para quienes seguimos con nuestra afición, una minoría, tampoco fueron malos tiempos. Se seguía publicando y jugando, se abrían nuevas tiendas como Babilonia, y se cerraban antiguas.

Todo seguía evolucionando y las cosas sólo cambiaron. Yo apenas noté, en lo personal, el impacto de esa Edad Oscura.

Vale que desaparecieron editoriales y clubes, pero yo seguí jugando (poco, siempre he sido más de leer y escribir) y conocí gente nueva y nuevos juegos, sobre todo, los de Mundo de Tinieblas.

Y poco más o menos este es el resumen por mi particular peregrinar en el mundo del rol en Getafe.

Seguro que a muchos os trae recuerdos de vivencias similares.

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