A medida que se aproxima el viajero, queda sorprendido por la vista que los caminos de montaña le permiten vislumbrar de forma entre cortada.

Es cuando sale al valle cuando logra ver en medio de la planicie la grandeza y gloriosa hermosura de Osirama, la Raíz del Cielo.

Tejida de brumas, Osirama se muestra al viajero como una esfera verdosa que parece flotar sobre la llanura.

El tamaño de la ciudad viva va haciéndose patente cuando éste sigue camino, y las distancias parecen alargándose, agrandando la esfera que, poco a poco, va ocupando el campo de visión de forma completa.

Osirama es un conjunto maravilloso de árboles milenarios entrelazados, creciendo unos encima de otros, formando bosques verticales, sobre las copas de otros árboles, y extendiéndose en el cielo como una esfera de mimbre compuesta por los troncos, ramas y raíces de los árboles que componen la estructura.

Una esfera verde y viva del tamaño de una montaña, de millas de alto y de diámetro, con claros en su interior que albergan los hogares de los dragones del bosque que sirven a Lauril, la Madre de la Vida, cuyo pie descansa sobre árboles colosales que estaban aquí antes de que los primeros dragones hollaran Etheria.

Orirama fue originariamente templo de culto para la diosa dragón, pero con la llegada de las intrigas, de las riquezas y  el aumento de población de dragones forestales, y embajadores de otras razas, Osirama pasó de ser un lugar de meditación a convertirse en centro de intrigas palaciegas.

Dispersos entre sus ramajes, claros-huecos, o en la superficie de la esfera, los palacios de piedra y madera de los dragones reposan iluminados por lámparas mágicas, orbes de hongos luminiscentes, o muérdagos multicolores que cuelgan en ramas de centenares de metros, con sus hojas arcoiris desprendiendo una miríada de colores.

Es frecuente ver alguno de los dragones volando entre las copas de los árboles, o por los corredores de salida de los palacios entre la hojarasca.

Sobre la inmensa esfera, la innegable naturaleza mágica de sus ocupantes se pone de manifiesto por las esferas menores que, a modo de satélites, flotan en el aire alrededor de ella.

Son los hogares de reyes y semidioses dragón, cuna de héroes y muerte de aventureros. En ellos, aguardan los secretos fantásticos que sólo unos pocos afortunados han podido contemplar.

Esta es la gloria, la belleza y la majestad de Osirama.

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