Una de las más extrañas, insistentes e insidiosas razas de dragón de Etheria son los Astailirim, los llamados Dragones-Insecto.

Pequeñas bestias de unos cuatro metros de largo desde la cola hasta el hocico, con cuerpo de dragón, y alas y cabezas semejantes a las de las mantis religiosas, los Astailirim son una subespecie de dragón poco inteligente individualemnte, pero que adquieren una gran importancia en determinadas regiones al crear lo que ellos llaman “colmenas”.

Estos nidos de astailirim, que pueden agrupar hasta dos centenares de estos ejemplares, usan conjuros rituales y rúnicos para transferir parte de su inteligencia hacia arriba en el sistema de castas.

Fuertemente estamentadas, sus sociedades jerárquicas asemejan más un hormiguero con sus reinas, sus soldados y sus obreros, que a un reino de dragones al uso.

Otros imperios draconianos, así como ducados, legiones y principados, tratan de evitar todo contacto con ellos, pues ocupan uno de los puestos más bajos en la imaginaria estructura social de Etheria.

Sin embargo, muchos se ven obligados a tratar con los Astailirim y entablan tratos comerciales. Algunos, porque, a pesar de todo, son parientes lejanos, quizás no muy recomendables por sus costumbres, pero parientes al fin y al cabo. Otros, porque los Astailirim crean un extraño producto, llamado el maná ámbar, de inmensas propiedades mágicas y curativas.

Este maná ambarino, es usado en numerosos conjuros y rituales, como ungüento, o inhalado, como un elemento potenciador de los mismos.

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