No he podido, lo siento, pero no esta vez no he podido con el rollo tecnomístico de Jodorowsky.

Megalex es una obra prescindible para mí, ojo, que no digo que sea prescindible, sino que yo podría haber pasado muy bien sin leerla, y comprarla.

Y es que uno se cansa de los conceptos super mega mega mega (no exagero, leerlo) del autor, cuando no están bien enlazados en una historia interesante.

Quizás sea que no es ni fantasía ni ciencia ficción, que se parece a todo sin ser nada. Un estilo muy del autor que muchos, din duda, apreciarán, pero que a mí me llega a aburrir. No debo ser lo suficientemente iluminado o abierto como para ello.

¿La historia?

Un inmenso mundo en el que la técnica ha dominado casi por completo el mundo, extendiendo una inmensa ciudad en el que lo ciudadanos sólo viven 40 años, que pasan entre drogas y ocio sumiso.

Los únicos reductos libres son un único océano y un bosque terrorista que trata de subvertir el orden de Megalex y su triunvirato de gobernantes. Padre, madre y espi..digo hija buenorra que se enamora del jefe de los rebeldes, fusionándose en una única entidad mesiánica que derrumba el orden establecido y que, antes de terminar su labor, se da cuenta de que ambas culturas se necesitan y Megalex debe sobrevivir para enfrentarse a una amenaza terrible que llegará del espacio.

Lo dicho, prescindible.

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