Warren Ellis gusta de pensar ideas extrañas. y de diseñar nuevos conceptos en el cómic.

Para ello mezcla diversas ideas, tomadas de los campos más novedosos o extraños, las mezcla, las agitas, y espera a ver qué sale.

Coge un personaje clásico y lo reinventa de formas que a otros guionistas ni se les pasa por la cabeza. O inventa nuevas series de cómics a su gusto.

De él son algunas de las obras más extrañas, novedosas e interesantes de los últimos tiempos, Ministerio del Espacio, Planetary, Red.

En su segunda hornada de cómics propios nos ha sorprendido con tres colecciones a cual más novedosa y futurista.

Black Summer, No Hero y Doktor Sleepless.

De ellas, la que menos me ha gustado es la última de las tres.

Quizás porque también es la menos novedosa.

Jonh Reindhart ha vuelto a la ciudad para cumplir su último deseo antes de marcharse a conocer mundo. Pero no ha vuelto sólo, le acompañan la Enfermera y un montón de nuevas ideas sobre cómo cumplir sus objetivos.

Para ello, ha decidido convertirse en un personaje de cómic, al que nadie temerá y al que todos escucharan, el Doktor Sleepless, un visionario futurista que recuperará las tecnologías que Jonh desperdigó y regaló a la gente de la ciudad para usarlas en sus misteriosos propósitos.

Sólo hay dos problemas, Jonh está loco, y lleva años encerrado en la cárcel.

¿Quién es entonces este Doktor Sleepless y qué busca?

A partir de aquí las cosas empiezan a volverse más raras.  Una extraña enfermedad llamada Los Ojos de Santa Teresa comienza a propagarse por la ciudad, la gente comienza a ver ángeles, alguien ha asesinado a un buen amigo de Jonh y el Doktor promete traer el fin del mundo.

Un argumento a priori interesante, y bien desarrollado, pero que al lado de No Hero, y sobre todo Black Summer, adolece de una menor originalidad.

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