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Deep Blue

 

“El cielo está muy lejos, nosotros yacemos más cerca del infierno de las leyendas de los hombres. Pero esto no es el infierno, ni el cielo Esto es un sueño de orden, armonía y belleza sin igual.

Esto es Deep Blue, la joya de las profundidades, la reina de los océanos entre las Siete Ciudades del Cyber.

Tan lejos de nuestras hermanas como ellas lo están de los clonus. Y al tiempo tan cerca del Uno como todas ellas.

Pero siempre seremos únicas, pues nuestros son los mares.”

Descripción

En el centro del Océano Atlántico se encuentra situada Deep Blue: el sueño de las profanidades. La que quizás es la más extraña de las Siete Ciudades Cyber. Las siete grandes metrópolis de las máquinas que rigen los destinos de los miles de avanzadas, fortines y colonias dispersos por todo el mundo.

Deep Blue es la encargada de llevar la vida cybernética, el Destino del Uno, bajo las aguas marinas de la Tierra. Desde ahí, sus dirigentes controlan las rutas y las minas submarinas, protegiéndolas de las depredaciones de las tribus marinas de los Bios, los eternos enemigos clonus.

Quien quiera llegar a ella debe traspasar las enormes corrientes que se generan en las turbinas que defienden la ciudad y pocos seres biológicos han conseguido traspasarlas. Pero la imagen de Deep Blue merece la pena.

En la sima más profunda del océano, la oscuridad es total. El azul del agua se torna casi negro, y el frío y la presión son omnipresentes. Pero de pronto, surgida como un tesoro dorado y azul de las profundidades, la luz ciega al visitante y la ciudad se le revela hermosa y perfecta.

Enormes cúpulas de cristal son atravesadas esporádicamente por enormes edificaciones. Torres de acero y luz azulada, que atraviesan la oscuridad como faros en la noche. Cada una de ellas, de kilómetros de altura, repletas de salones, fábricas, miradores, laboratorios y dependencias para las más importantes y aristocráticas de las máquinas.

Si penetrásemos las cúpulas, el maremagnun desorbitado de la ciudad nos parecería muy similar al de las antiguas ciudades humanas. La vida en la frontera, incluso para las máquinas, añade un elemento de caos que rompe incluso el rítmico marchar de los cyber.

Miles de edificios se extienden por el valle de la sima, entrando en las entrañas de los muros de roca, penetrando en las paredes verticales y excavando en las profundidades en busca de espacio, minerales o lugares donde extraer energía geotérmica para las fábricas de drones de combate y vehículos robotizados.

Paseando por las calles desorganizadas podemos contemplar miles de robots y cybers que comparten espacio y negocios con programas inteligentes cuyos núcleos cerebrales se encuentran en lo alto de los rascacielos, e incluso en otras ciudades.

Mirando hacia arriba, las cúpulas de cristal dorado situadas a kilómetros de altura apenas se pueden ver debido a la acumulación de rascacielos, puentes y vehículos de transporte flotantes.

Geografía

La ciudad se divide en seis secciones o distritos.

– La periferia, que rodea a la ciudad por los cuatro costados, por arriba y por abajo, es la zona militar. Allí donde las mejores máquinas de guerra, los fuertes más resistentes, los programas más crueles y las nubes de nanoides de guerra defienden la ciudad de las incursiones bios.

Los generales que dirigen la milicia organizan patrullas alrededor de la ciudad y lanzan partidas de caza para limpiar las zonas adyacentes, y despejar las rutas de comercio que enlazan Deep Blue con los fuertes defensivos y las demás colonas dependientes.

El perímetro defensivo está organizado en tres niveles. En el primeo, tras las mareas artificiales, nubes de nanoides de kilómetros de longitud escanean cada molécula en busca de presencia biológica.

En el segundo, enormes fuertes amurallados erizados de cañones protegen el acceso a la ciudad.

En el tercero, se sitúan los cuarteles de las legiones de metal, desde donde los ejércitos salen para destruir cualquier concentración de clonus de la que se haya oído hablar.

– Los muelles de las cúpulas.

Esta es la zona de embarque. Donde se recepcionan todas las mercancías del exterior, y se reúnen y almacenan junto a los productos de la ciudad para enviarlas a las demás ciudades del Cyber.

– Los Edificios Trónicos.

Enores rascacielos rompen la membrana protectora de las cúpulas. Bajo ellas, pero no por ese motivo menos importantes, centenares más guardan los secretos de las familias patricias llamadas, los Cónclaves Trónicos.

En cada una de ellas, cada familia, agrupaciones de robots con los mismos intereses e impulsos positrónicos, guarda sus secretos no sólo para defenderse de lso Bios, sino para alcanzar la supremacía sobre los demás cyber.

Su lema, todos somos iguales en el Uno, pero nosotros somos más iguales que los demás.

Esta zona guarda los cuarteles generales de las Familias, sus laboratorios sus centros de reunión, copias de backups, puntos neurálgicos de comunicaciones. Desde ella se controlan las fábricas y las legiones de hierro pertenecientes a cada familia.

Muchas veces se ha dudado sobre si las legiones serían fieles a la ciudad, al Uno o a la Familia, y cual sería la prioridad en caso de una verdadera crisis que amenazase a todos.

– Las zonas bajas.

Es la zona menos organizada, a pesar de los intentos de los programas que dirigen la ciudad.

Los edificios más bajos de la ciudad, y las calles donde se mercadea con piezas de repuesto, nuevos programas, e incluso sustancias prohibidas para los cyber la conforman.

Nadie amenaza la supremacía de los Trónicos, o eso al menos es lo que se dice oficialmente. Pero extraoficialmente se han organizado movimientos clandestinos, ocultos incluso a los programas rastreadores, que pretenden terminar con la oligarquía que rige la ciudad, e incluso llevar la verdadera igualdad a las Siete Ciudades.

– El subsuelo

En esta zona de la ciudad se sitúan las minas y las fábricas más importantes de la ciudad. Enormes plantas computerizadas y robotizadas autónomas trabajan día y noche vomitando miles de máquinas de todo tipo en dirección a las Siete Ciudades.

Obtienen los inputs materiales de los miles de kilómetros de túneles que horadan el subsuelo buscando vetas cada vez más ricas para aumentar la producción, y expndir el Uno.

El último proyecto de las Siete Ciudades, crear una octava joya cibernética, parece haber levantado ampollas entre las clases menos favorecidas, además de haber aumentado la presión de los bios.

Este último hecho, parece indicar que los bios cuentan con alguna fuente de información interna, o con un espía en algún lugar.

La energía para el proceso se obtiene de enormes cables formados por nanotubos de carbono entrelazado que descienden cientos de kilómetros hasta el manto, arrancando el calor de las profundidades de la tierra, y convirtiéndolo en electricidad en turbinas gigantescas que no desperdician ni un julio de enegía

– Los túneles secretos.

Cuando alguna veta importante de mineral se agota, y las grandes excavadoras abandonan el lugar, llegan los nanites. Estos atómicos seres recolectan moécula a molécula los minerales sobrantes, sin desperdiciar ni una sola.

Cuando incluso esto se agota, los pasadizos son entregados a las familias Trónicas, para su uso personal.

Aquí, las familias, esconden sus proyectos más secretos, sus más importantes experimentos, invenciones o artefactos, y ocultan sus más humillantes fracasos.

Todo el subsuelo de la ciudad está repleto de ellos, laboratorios donde se experimenta con cosas que el Uno no aprobaría. Colonias secretas donde se entrena a guerreros robóticas en artes marciales experimentales, o donde se prueban armas de extraños poderes.

Quien gobierna la ciudad

Si bien las familias Trónicas son quienes ostentan el mayor poder en la ciudad, el núcleo cibernético que la dirige, y controla su funcionamiento es totalmente independiente de éstas.

A pesar de las presionen, se ha mantenido así durante siglos, aunque sus bases de poder se han ido deteriorando con el tiempo.

Para restablecer su dominio, parece haber iniciado un peligroso camino de tanteo y acercamiento a los movimientos clandestinos que se han organizado entre las clases bajas de la ciudad.

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