Cuando saqué guerras Eternas e Ichar conté con la inestimable ayuda de colaboradores que aportaron sus ilustraciones y su arte para que el aspecto gráfico del libro no fuese tan plano.

No sé si sabéis lo importante que son los dibujos, aunque sean pocos, para que un juego cobre vida.

Las ilustraciones le imprimen carácter, le agregan un aspecto gráfico que ayuda al jugador a comprender el universo, y terminan por ser tan importantes para darle un sabor único al juego como el propio texto.

En éste caso concreto, permitieron a Guerras Eternas entrar de lleno en el espacio sideral, explorar la superficie de planetas olvidados, conocer la orden de los Caballeros del Dragón, y de los Guerreros Eternos.

En Ichar, bueno, por motivos personales tengo un cariño especial a las ilustraciones que lo acompañaban, y que le dieron ese aspecto alienígena que necesitaba el juego en sus primeras versiones.

Así que, desde aquí, querría volver a dar las gracias a aquellos que me ayudaron con sus creaciones a sacar estos dos primeros juegos, L.F. Anglada, M. Sicilia y Luis Antonio.

Después vinieron otros, algunos terminaron convirtiéndose en amigos, otros se cruzaron fugazmente en mi vida y la de mis juegos y partieron después buscando fortuna y gloria en otros mundos.

De todos ellos hablaré en otra ocasión, pues merecen igualmente, reconocimiento.

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