Una simple palabra que lo contiene todo.

Una dimensión cerrada, un kralex único e inaccesible que se ha desarrollado a lo largo de los milenios independiente de la guerra que ruge en el resto de la Esencia.

Allí donde el ansia asesina anega las almas y las mentes de buena parte del multiverso, Evalois es un oasis alejado de la influencia de las esencias, inmune a la furia asesina, separado del resto del Cosmos.

Evalois es, sin duda, un lugar peligroso, quizás tanto como muchos otros lugares de la Esencia, pero lo es de otra forma, pues en él la aventura llega a sus mundos de una forma más natural, menos forzada, y menos clara.

Evaolis es un plano cerrado con una miríada de mundos independientes, que flotan en la negrura, y cuyas peculiares formas hacen pensar que se trata de una broma de los dioses.

Y así sea quizás. Pues un viajero que llegase al kralex cerrado de Evaolis vería un espectáculo tan hermoso como alienígena.

Allí donde los mundos esféricos pueblan otros universos, Evalois parece tener una disposición única, pues sus mundos no son sino enormes discos planos y semiesferas que se erigen en la negrura, con sus respectivas cosmologías flotando en rededor suyo, y sostenidas por colosales figuras del tamaño de mundos de colosos, atletas y criaturas mitológias.

Y es que es precisamente esta característica la que hace pensar que Evalois, y su forzado aislamiento, no sean sino producto de algún tipo de juego de dioses, o de seres superiores a ellos, que manejan los mundos como si fuesen piezas en un cosmológico  solitario tablero de ajedrez, y alejado del rugir de la guerra que atormenta el resto de la Esencia.

Quizás esto sea una suposición falsa, quizás tenga bastante de real, pero sea cual sea la respuesta al enigma que es Evalois, la certeza es que sus mundos viven ignorantes y confiados alejados de a Guerra que sangra la esencia, y cada uno de ellos se ha desarrollado, con sus problemas, guerras, conflictos y aventuras internas, pero sin verse sacudido por el aciago destino del resto de los kralex.

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