Esta película es, ni más ni menos, lo que se espera de una película heredera artística de Gataca, por lo que no puedo sino recomendarla con pasión.

En un mundo en el que hace siglos la gente dejó de envejecer por los avances científicos aplicados a la genética, pero muy parecido al nuestro, la gente tiene siempre la edad de 25 años.

El problema es que sólo dispone de un año de vida, y si quiere vivir más tiempo debe conseguirlo trabajando, comerciando o robándolo.

La gente vive al día, y cambia minutos de vida por un café, por sexo, comida o por tomar prestados unos minutos como nosotros pedimos un préstamo al consumo.

En este ambiente los protagonistas, provenientes de entornos muy diferentes, tratan de lograr que el mundo cambie robando tiempo y regalándolo, tratando de cambiar el sistema, lo que despierta el odio de un policía del tiempo persistente y peculiar que trata de mantener el status quo.

No contaré mucho más de la trama, dejaré que la veáis y disfrutéis con ella, como he hecho yo.

La película en sí está muy bien contada, la acción no llega a ser trepidante pero no lo pretende, ni lo necesita. Los efectos no son alucinantes como en otras películas pero están adaptados a las necesidades del guión.

Los actores son buenos pero no van a ganar ningún Oscar, creo, aunque la interpretación del policía del tiempo es bastante buena.

Así que lo que nos queda es un guión solvente, marca de la casa que fabricó la estupenda y sorprendente Gataca. Un guión que nos lleva por un mundo terrible donde la vida es lo más preciado y lo más frágil. Un mundo demasiado parecido al nuestro.

Y es que eso es precisamente lo que me atrae de In Time, la forma que tiene de mostrarnos la propia fragilidad de nuestra vida, cómo trabajamos y luchamos cada día por seguir vivos y conseguir cosas mientras cada segundo, cada hora se nos escapa la vida.

Por otro lado, una pequeña parte de la población vive una vida de lujos sin fin, representada en el film por siglos de tiempo de vida malgastados en caprichos.

La película se plantea porqué algunos viven una vida inmortal, metáfora de la riqueza sin limites que algunos amasan en nuestro mundo capitalista, mientras otros viven y mueren al día de pobreza.

Se plantea la moralidad de este sistema y de cómo se puede cambiar, expone los mecanismos que impiden que se cambie el status quo, o los tejemanejes de las élites y los lobbies para manejar precios y mercados.

Todo ello expuesto con la crudeza de cambiar euros por minutos y segundos de vida.

Toda una idea llevada al cine.

¿Qué harías si te quedasen horas de vida y lo único que te dejan hacer para seguir viviendo es ser un esclavo?

Quizás muy pronto esta idea no esté muy alejada de la realidad.

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