Perdido en las arenas del tiempo, los místicos pergaminos hablan de él como una de las diez maravillas de la Antigüedad.

Eran tiempos de luz y gloria, donde la oscuridad que ahora rodea Linesia no existía. Todo se perdió, y ya nadie recuerda lo que había más allá de la Marca Negra.

Sin embargo, algunas leyendas perduran, mientras que otras que han dormido por siglos en bibliotecas arcanas enterradas en alguna ciudad, o en algún templo o monasterio de los bosques del Medio Camino, hasta que un grupo de aventurero lo desentierra, despertando los oscuros secretos y las narraciones antiguas que guardaba su sueño.

Es el caso de El Templo de Abotumbuh, cuyo nombre permanecía en el olvido hasta que una expedición que buscaba un artefacto místico en las Montañas Invertidas encontró algo más que la muerte de alguno de sus miembros.

Casi por causalidad encontraron, en el corazón oscuro y helado de las montañas, un monasterio oriental que tiempo ha se había convertido en la tumba de sus moradores.

allí, entre cadáveres helados y muertos que se levantaban para proteger los tesoros del tempo, encontraron algunos tesoros mundanos, y una gran riqueza de saber.

Vendieron los tomos hallados al mejor postor, y gastaron su premio en juergas y putas, como suele ser habitual, tras una aventura que no termina del todo el éxito. Brindaron por sus caídos, y rogaron a sus respectivos dioses por mejor suerte en su siguiente aventura.

Todo ello sin saber que lo que habían traído era, nada más y nada menos, que una biblioteca completa de la Época Antigua, cuando todo el mundo era conocido, y más allá de la Marca Negra pocos se atrevían a aventurarse.

Y así, tras años de investigación lingüística e histórica, los eruditos pudieron descifrar un fragmento que hacía referencia al Templo de Abotumbuh.

Dicen los rumores propagados desde entonces que el tempo se encontraba al sur de los Reinos Globings, los últimos vestigios de “civilización” del Sur Extenso, si puede llamarse así a lo que los gobligns hacen en sus ciudades, reinos, taifas y marcas, antes de adentrarse en los territorios desconocidos. Por cálculos astronómicos el templo, que otrora se erguía majestuoso en el centro de una ciudad comercial, debía erigirse ahora en el mismo corazón de la Selva Resplandeciente, junto con todos sus secretos.

Se habla de la mayor biblioteca de la historia, y la imaginación de los niños, y por qué no, de sus mayores, se desboca pensando en las maravillas que contarían si una biblioteca menor como la de las Montañas Invertidas está desvelando tantas riquezas y secretos.

También habla de tesoros mágicos, pues la orden regente del templo de Abotumbuh rezaba a los dioses de la Magia, sin distinción de Panteón, y recopilaron múltiples tomos arcanos, artefactos de gran poder y secretos mágicos que ahora deben dormir en salones cerrados a cal y canto, en cámaras secretas o catacumbas protegidas por bestias mágicas únicas y hechizos protectores.

Peligroso es el camino, más muchos lo han tomado, y fracasado. Unos pocos han vuelto hablando de la crueldad de los goblings, y de los demás peligros del camino. Los menos, cuentan historias de tribus goblinoides devoradoras que habitan e las junglas, plantas y árboles más peligrosos que los más peligrosos monstruos, ciénagas donde los muertos acechan, envueltos en turba y barro, y animales mortíferos que son devorados por seres aún peores.

El sur de Linesia, hogar de aventureros y lugar de aventuras, se preparar para una nueva fiebre de expediciones, mientras el resto del mundo gira entorno al Mar del centro.

Anuncios