Muchos son los nombres que se les da a los reinos y territorios más allá de la Marca Negra de la que hablábamos aquí.

Cada reino le da un nombre, cada raza tiene sus leyendas, cada pueblo cuenta su historia sobre lo que hay más allá de los Reinos del Centro, y de los peligros que acechan allí.

Muchos son los peligros que acechan a los habitantes de los Reinos Centrales, a los ciudadanos libres o a los habitantes de los territorios externos que lindan con la Marca Negra.

Pero casi nadie conoce lo que hay más allá.

Cuentan que cuanto más te adentras hacia el sur… permitidme que sea otro día el que os hable de los puntos cardinales de Linesia, pues resultan curiosos al estar el Mar central situado en el Polo Norte, mas no es el momento ni el lugar). Decía que a medida que te alejas del centro, una vez superada la Marca Negra, la frontera difusa que separa lo conocido de lo ignoto, los peligros parecen crecer.

Se habla de reinos enteros de muertos vivientes que se alzan a la más mínima señal de la presencia de un ser vivo, de dioses locos que vagan por desiertos que no son sino extensiones de su loca voluntad, de montañas horadadas por insectos de roca y gemas, de los cubiles de los adoradores de los dioses muertos y sus terribles nieblas grises, y de tantos peligros por metro cuadrado que apenas nadie ha logrado sino asomarse unas pocas millas más allá de la frontera son exponer su vida enormemente.

Ejércitos completos han sido tragados por los Reinos Negros, magos inmortales han desaparecido en busca de alguna magia poderosa, ladrones invisibles han vuelto presas de la locura y la enfermedad. Uno de los pocos lugares que se ha podido cartografiar gracias a los relatos de locos y aventureros es el Cementerio de Dragones de Islesia.

Para todo el que logre llegar allí, y os podemos asegurar que no seréis todos los que partáis, la vista es impresionante.

Centenares y centenares de cadáveres de hueso de dragón yacen en el suelo polvoriento. Sus huesos astillados, sus cuellos partidos, sus cráneos destrozados, nadie puede ni imaginar qué clase de criatura o de magia logró la terrible hazaña de doblegar a tal cantidad de las poderosas criaturas.

Es sólo un ejemplo de lo que aguarda una vez se traspasa la frontera de la Marca Negra, y no es el más terrorífico.

En un mundo donde los peligros acechan a la vuelta de cada esquina, saber que siempre hay un peligro mayor más allá atenaza las almas de los pusilánimes que aguardan en la relativa seguridad de los Reinos del Centro, y envalentona el corazón de los aventureros que están deseosos de partir en busca de riquezas y aventuras.

 

 

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