Nadie sabe si son tres, cinco o seis…podrían ser miles.

Todo lo que rodea a las Torres es leyenda, y nadie de los que habitan en ella conoce ni su paradero ni si alguien de fuera conoce su existencia.

De la misma forma, nadie de los que habitan las Torres sabe cómo llegó allí, sólo que un día apareció en ellas, que nadie consigue salir y que en ellas vivirá para siempre, y encontrará su fin.

Los mayores de entre sus habitantes hablan de que existen desde hace decenas de miles de años. Es posible incluso que haya alguien tan antiguo dentro, dada la enorme variedad de los pueblos secuestrados.

Los pueblos secuestrados son el nombre con el que seautodenominan los miles de seres que fuerron arrebatados de sus hogares y sus destinos y aparecieron de pronto aquí.

No todos llegaron al tiempo, la gente sigue apareciendo, confusos y perdidos, y como hemos dicho, esto lleva ocurriendo miles de años, según parece.

Tampoco se conoce su número, sólo que al menos existen tres, conectadas entre si, y que su tamaño es tan grande que en su interior moran tribus y poblados, conviendo y guerreando entre si, y con als ordas de bestias, seres, saqueadores, órdenes religiosas y demás secuestrados que, de algún modo, debieron llamar la atención de quien esté realizando estos secuestros.

La ecología de las torres es muy sencilla, sobrevive, haz tu vida, prospera, muere, lucha o rídete…ahora las Torres son tu vida.

En su interior se han forjado alianza y destruido sueños, se han creado constructos y extrañas fábricas que hacían retumbar los pasadizos de bajada por las noches, se han poblado salas tan grandes como bosques con plantas asesinas, y se han encontrado salones inundados donde tribus de sirenas y tritones aguardan a viajeros desprevenidos.

Elfos, enanos, hombres, orcos, gigantes, dragones, contempladores, ilícidos, drows, demonios, gnomos y miles de especies más conviven aquí, mezclándose a veces, guardando sus espaldas de los otros en la mayoría de los casos.

Adoptando o repudiando a los recién secuestrados que aparecen aquí y allí, y enviando partidas de exploración que tratan de encontrar una salida a su aparentemente eterno encierro.

Hubo una vez un lich milenario que dijo que había logrdo descubrir el paradero de las Torres en el cosmos, y que ese lugar no era otro que las Tierras Externas, a los pies de la montaña sobre la que se asienta Sigil.

Pero éste podría ser igualmente Cárceri, los Planos Exteriores, el Abismo o el Plano Etéreo, quien sabe.

Con seguridad, los pueblos secuestrados sólo saben que las torres son su nuevo hogar, un hogar peligroso y lleno de riesgos.

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