Si como yo sois de la década que en los años 80 tenía ya consciencia de si mismos quizás recordéis la serie de los Osos Gummi.

Bajo la apariencia de unos osos afables, que luchan junto con Cavin contra el malvado Duque Igthorn y sus hordas de ogros, Walt Disney nos presenta una comedia de 94 episodios en las que el humor se entremezcla con el entretenimiento.

Cavin, Cala y los osos gummi (nada que ver con los osos amorosos) detienen una y otra vez los planes del malvado Igthorn por conquistar el reino, mientras tratan de mantener en secreto la existencia de sus osados aliados. Los gummi, que viven en el bosque, están en el punto de mira del duque, pues si logra hacerse con su jugo de gummi-baya, el cual otorga gran fuerza a los humanos y a los ogros, podrá conquistar el reino. Los gummi, en cambio, eluden su persecución por su red de túneles secretos y sus guaridas en el bosque, y gracias al citado jugo, que les otorga poderes de salto similares a los de un Speedball peludo y frenético.

Y hasta aquí la versión estándar, pero si miras con detenimiento y ojos frikis entrenados puedes ver mucho más.

Bajo esta en apariencia comedia intrascendente infantil, vemos elementos que nos introducen en el mundo de la fantasía como pocas series lo hicieron.

El Jugo de Gommi-baya, las continuas referencias a aparatos de los Grandes Antiguos, y otros muchos elementos colocan la serie al nivel de Dragon´s Lair, El Recate del Talismán o Dragones y Mazmorras en mi imaginario friki.

Si no las has visto hazte con una copia, pues como dice la intro, “Magia y misterio hay en todos ellos”.

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