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Los forjados de Constructia no suelen medir el tiempo como lo harían los hombres. A pesar de que ellos también están prisioneros de la Plaga, los siglos de encarcelamiento pasan para ellos como un suspiro.

Aunque las clases más bajas de Constructia son azotados por numerosos problemas que ponen en riesgo su vida por la escasez de recursos, los forjados de clase media y alta son virtualmente inmortales e invulnerables al paso del tiempo.

Sin embargo, en ocasiones, un forjado de clase alta encuentra que su muerte está cercana, bien por una maldición, bien porque sus enemigos le acechan, o por haber abusado de las energías de las Piedras Illium y su poder psiónico.

Mientras que algunos nobles forjados se entregan al olvido con serenidad y calma, como atestigua el Cementerio de Castetlor, otros reniegan de su destino y la podredumbre que acecha sus otrora imbatibles cuerpos metálicos, y dedican sus últimos años o décadas a investigar las negras artes arcanas de Neor Gith, la ciudad de los elfos ocuros.

Numerosos artefactos de Constructia, y pelotones completos de máquinas de guerra autónomas han abandonado la ciudad en las carabanas dragómadas con destino Neor Gith a cambio de oscuros volúmenes nigrománticos.

Curiosamente, parece que la respuesta a las tenebrosas plegarias de estos nobles se encontraba en la ciudad de Taniendra.

Combinando las oscuras artes giths, con el jugo de éter tenumbral, un constructo puede alcanzar un estado similar al de un cadáver errante.

Este éter procede de la destilación de antiguas criaturas ya desaparecidas llamadas el Pueblo de la Tenumbra, una raza mítica que no sobrevivió a la Plaga, y de cuya existencia dudan incuso los más sabios arcanos de todas las ciudades de Black Hammer.

Sea como sea, el eter tenumbral es una realidad, y aunque sólo se han encontrado, que se sepa, tres viales del mismo en toda la historia posterior a la Plaga, muchos nobles de Constructia conspiran en secreto por conseguir una botella por si la necesitasen en el futuro, o por requerirla desesperadamente en el presente.

Muchos entregarían palacios mecanicales completos a quienes les trajesen un vial del jugo de eter tenumbral.

Características

Los forjados cadáver errante, o constructos cadáver errante, poseen características físicas similares a las de los forjados que fueron en vida, y poderes de muerte y nigromancia como sus colegas, descendientes de humanos y elfos.

Enemigos

Paradójicamente, la apertura de Constructia a las otras ciudades gracias a los dragómadas ha traído un poderoso enemigo de estas criaturas a la ciudad, los magos arbóreos y los alquimistas vitriales de la ciudad de Seesa han declarado la existencia de estas bestias, desconocidas para la mayoría, anatema.

Defensores de la vida y lo natural los primeros, y de los artefactos creados con materia viva y magia verde los segundos, la existencia de estas abominaciones no muertas mecánicas es contraria a todo aquello en lo que creen, por loq ue se lanzan a su destrucción como si de avatares de la Plaga se tratase. Quizás incluso porque piensen que precisamente de esto se trata.

Sea como sea, los forjados no muertos son una de las fuerzas fácticas de Constructia, y aunque por el momento, y que se conzocan, sólo existen tres de ellos, controlan los suficientes resortes y mecanismos de la ciudad como para estar a salvo.

Poderes oscuros

Los forjados cadáver son poderosos nigromantes que usan los cuerpos muertos de constructos inferiores como sus primos humanos usan los cadáveres orgánicos.

Así, entre sus servidores podemos encontrar golems mecánicos de todo tipo, tornados de herrumbre, sanguijuelas de hollín, émplacas, y demás especies parásitas que viven de los poderes de nigromancia mecánica de estos seres.

Sin embargo, no siempre sale todo bien en los planes de estas criaturas. A pesar de sus planes pacientemente trazados y de sus rituales medidos con milimétrica precisión, se ha dado un caso, sólo uno de tres, en los que algo falló.

Presumiblemente durante el ritual, uy con el fin de garantizar la efectividad del mismo, uno de los forjados aspirantes a cadáver errante, usó demasiada cantidad de jugo de éter tenumbral.

Eso creó efectos físicos terribles, más si cabe, y mentales, en el forjado.

Tras desarrollar extraños poderes de origen desconocido, y ver cómo todo su cuerpo cambiaba y su mente se deformaba, el forjado no muerto se ocultó en el corazón de la ciudad, y desde entonces no ha sido vuelto a ver.

Por lo que saben sus rivales, aquellos en los que el ritual funcionó como debería, sigue “vivo” y usando extraños esclavos y agentes para unos planes casi alienígenas, que sus mentes no muertas no logran desentrañar.

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