La Edad de Oro

Introducción 

John C. Wright es quizás uno de los máximos exponentes de la ciencia ficción contemporánea, estrando a la altura de Iain Banks, Charles Stross y Alistair Reynolds.

Con la Trilogía de La Edad de Oro, su primera obra, creó un mundo mítico e hiperdetallado capaz de competir con otras obras de autores mucho más consagrados.

Así, en La Edad de Oro encontraremos un universo plagado de ideas y conceptos novedosos o que revolucionan otros ya existentes actualizándolos y enmarcándolos en un universo fantástico.

Desconozco el éxito y/o la calidad que otras obras de este autor han tenido, personalmente no me han llamado la atención, pero os puedo garantizar que en La Edad de Oro estamos ante uno de los pilares de la ciencia ficción moderna.


Entorno

Faetón Primo de Radamanto disfruta de la Trascendencia, un ritual que se repite sólo cada millar de años que une a todas las mentes, artificiales, biológicas o energéticas de la Ecúmenne Dorada, la sociedad que ha evolucionado en el sistema solar colonizándolo y terraformándolo completamente.

En uno de sus hábitats, Faetón, miembro de una de las casas señoriales más importantes, e hijo de Helión, constructor de la Plataforma Solar que evita las emisiones incontroladas de llamaradas solares hacia el sistema, pase disfrutando de las maravillas que la Ecúmene puede ofrecerle en una Trascendencia.

Las inteligencias artificiales, si bien suelen estar atareadas con sus propios asuntos, tutelan a la Humanidad y a los hijos derivados de ella y nada en esta sociedad les amenaza.

La gente posee una inmensa riqueza, y puede acumular más si es inteligente y trabajadora, aunque existen amenazas ocultas a la sociedad.

La más visible de ellas, el Consejo de Pares, los más ricos de la sociedad, que desean mantenerla en su estado, inalterable, para que nada amenace su supremacía.

Entre estos pares, Helion es sólo uno de ellos, y ver los conceptos y descripciones de cada uno de ellos, narradas por Wright es una maravilla.

Neo Orfeo, el adusto vencedor de la muerte e inventor de la inmortalidad numénica, es decir, la posibilidad de hacer copias de seguridad de nuestras mentes y personalidad.

Rueda de la Vida, ecotecnóloga que domina los procesos evolutivos, las matrices vitales y toda la plétora de variedades de ADN que el ser humano ha inventado. Ganis, de Júpiter, que fabrica supermetales como el indestructible Admantio y muchos otro más, representantes cada uno de un monopolio que le sha hecho, a ellos y a la Humanidad inmensamente ricos.

El dinero se mide en antimateria, en segundos de computación de inteligencias artificiales o en materia viva, y el resto de la Humanidad convive haciéndose huecos en cada una de estas áreas.

Ecoartistas, escultores de tormentas, invariantes, taumaturgos, neptunianos, sirenas marcianas, composiciones colectivas, mentes belígeras, supervivientes de antiguas guerras, parias exiliados y demás seres extraños e increíbles se preparan para la Trascendencia.

Y siempre, por encima, las omnipotentes Inteligencias artificiales que cohabitan con los hombres.

Sinopsis 

En este entorno de maravilla previo a la Trascendencia Faeton comienza a percibir que algo anda mal, algo se le está ocultando, relacionado con su pasado y con el de la Humanidad.

Diversas pistas y una amenaza directa le llevan a descubrir que ha olvidado voluntariamente gran parte de sus recuerdos de los últimos siglos. Dispuesto a todo, abre su cofre de memoria y la mentira que era su vida cae como un telón.

Descubre que está en la pobreza, a causa de un sueño que marcó si vida, construir una nave, la Fénix Exultante, y colonizar con ella las estrellas.

La Ecúmene, amenazada como se sentía por el miedo a que otra sociedad competidora surgiese de ese sueño, forzó a Faeton a renunciar a él y a olvidar.

Pero ahora todo ha caído, y Faeton se dispone a retomar su sueño, recuperar su nave y retar al universo y a la Ecúmene, aunque eso le cueste el exilio.

Por medio de todo este lío en mezclan diversos agentes de una sociedad que laEecúmene Dorada creía muerta, La Ecúmene Silente, que nació de una expedición de la que hace siglos que no se tenía noticia y que había perecido, se creía, en un agujero negro devorada por als fuerzas que desataron.

Intrigas y tramas políticas, económicas y militares se entremezclan en la lucha de una sociedad ignorante contra una amenaza invisible que controlar fuerzas en apariencia terribles, como las singularidades de los agujeros negros.

Faetón recuperará su nave, la Trascendencia se producirá justo a tiempo para luchar contra las inteligencias artificiales de la Ecúmene silente, y comenzará una etapa de guerra y colonización por la Galaxia, liderada por la reluciente Fénix Exultante de nuestro héroe, Faetón.

Opinión personal

Como ya he dicho, La Edad Dorada es uno de los pilares de la ciencia ficción contemporánea, y nada tiene que envidiar al resto de autores.

Sin embargo, igual que Banks, Stross y otros escritores, Wright despliega en sus obras su pensamiento político de una forma excepcional.

Lejos de ser meras Space Operas, sus libros muestras sociedades que se enfrentan a los mismos dilemas que nosotros en la actualidad. Su sociedad está diseñada por el mismo patrón que sus ideas políticas, destacando el neoliberalismo y la exaltación del individualismo y el trabajo, y creando una Ecúmene Dorada que se rige por los paradigmas de los mercados y el capitalismo.

La lucha de ideas entre Banks y Wright definiendo cada uno sociedades superavanzadas en función de sus preferencias políticas es una de las mejores cosas que le ha pasado a la ciencia ficción.

Puntuación 

 

 

 

 

 

Una vez más, la nota de la edición se ve un poco limitada por  una traducción que, si bien no es mala y se nota que ha afrontado dificultades inmensas debido a la complejidad de la terminología del libro, podría mejorar algunos puntos.

Portadas


 

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