Grandes maravillas aguardan a los escasos visitantes que llegan a construictia. “Una ciudad de grandes maravillas mecánicas, donde muchas veces las máquinas demuestran estar más vivas que los vivos que allí habitan”, así la describió un viajero llegado a Seesa.

Constructia no ha sido nunca uno de los destinos favoritos de los habitantes de las aisladas ciudades de Black Hammer, quienes, tras la llegada de los dragómadas, se lanzaron a conocer las incontables maravillas de las ciudades del mundo asediado por la Plaga.

Las torres élficas, las terribles magias de los kaeremitas, las espectaculares  criaturas engendradas por el Pueblo de la Tenumbra, pero pocos parecieron interesarse por las mecánicas maravillas que recorrían las casi alienígenas calles de Constructia.

Con la llegada de las caravanas de lo dragómadas, llegaron también los rumores sobre los otros supervivientes dela Plaga. Pronto, extraños aterfactos mágicos comenzaron a circular, y hechiceros incréibles y sacerdotes de extraños dioses recorrtieron el mundo buscando más poder y comprensión de un mundo que creían limitado, y que se acaba de ensanchar de improviso.

Sin embargo, las extrañas descripciones de Constructia, sus incomprensibles objetos mágicos, y sus mecánicos habitantes no parecieron interesar a nadie, hasta la llamada Guerra del Despertar. Las noticias de un levantamiento masivo en la lejana ciudad de Iroistar cambió la opinión sobre esta ciudad en el resto del mundo.

En Iroistar, un pequeño grupúsculo de hechiceros milenarios controlaba al resto de la población, una multitudinaria masa de elfos, hombres y orcos que vivían hacinados cumpliendo todos los deseos de sus amos, los hechiceros que crearon la ciudad.

Sin embargo, los excesos de la minoría de hechiceros y nobles crearon un malestar creciente, contenido hasta ahora, pues los supervivientes de la ciudad creían que ése era su único modo de vida, y su única opción.

El descubrimiento de que había una salida a través de los dragómadas llevó a algunos de los esclavos a reunir las pocas riquezas que podían esconder y a huír ocultos en alguna caravana.

Con el tiempo, estos esclavos huídos regresaron a la ciudad en la que nacieron, repletos de riquezas. Algunos trajeron ideas de libertad y los relatos de lo que habían visto en otras ciudades. Y con ellos, llegó la rebelión.

Una marea de esclavos de varias razas, armados en secreto por sus patrocinadores, y reforzados por algunos mercenarios contratados para derribar las barreras mágicas, se lanzaron en masa contra los hechiceros opresores.

Una tras otra, las fuerzas de la guardia de élite de los hechiceros cayeron, y la victoria parecía alzarse del lado de los rebeldes. sin embargo, algo pasó. Los esclavos no habían sido los únicos que habían reforzados sus posiciones con artefactos y armas de las demás ciudades.

Paradójicamente, los grandes hechiceros, de huesos crujientes y piel apergaminada, creyeron apropiado confiar su última defensa a algo que no comprendían, las creaciones de Constructia. Mezcla de magia arcana, runas y alquimia mecánica, y de precisos conocimientos de fabricación, las máquinas de Constructia asombraron a los dirigentes de  Iroistar, quienes decidieron “contratar” un regimiento de constructos de combate.

Cuando los esclavos llegaron a las puertas del recinto interior y sus improvisados arietes rompieron las labradas puertas de acero negro, un extraño sonido surgió del interior del refugio de los hechiceros, y un vapor aceitoso impregnó los pasillos y las salas.

Sin más aviso,  las pesadas puertas de metal estallaron en mil pedazos, dispersándose como metralla e hiriendo y matando a gran cantidad de asaltantes. Con mecánica precisión, una oleada de máquinas impávidas fueron saliendo por la puerta desvencijada, y se alienaron perfectamente frente a ella.

Cuando la última de ellas ocupó su lugar en la formación un bufido escapó al unísono de las juntas de sus cuerpos, y un fuego rojo pareció iluminar su interior, al tiempo que se alzaban y se erguían para avanzar.

Lo de después es historia, la masacre fue sólo igualada por la cruel represión posterior, y la precisión milimétrica de las habilidades de combate de los constructos de élite de Constructia se ganó una reputación en todas la ciudades a las que huyeron los pocos esclavos que lograron escapar de la represión.

Y así Constructia entró a jugar en la liga de las ciudades de Black Hammer.

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