Los dragones, señores de la creación, recientemente han visto surgir desde lo desconocido un enemigo capaz de desafiarles, de amenazar sus vastos imperios, los dinosaurios.

Nadie sabe de donde llegan y donde se ocultaron tramando su venganza, ni las maravillas o terrores que aguardarán en sus territorios, pero la amenaza que suponen ha logrado lo que hasta ahora se creía imposible.

Que la raza de los dragones sienta miedo a algo que no sean otros de su misma especie.

Pero más allá de la cruenta guerra que sólo ha comenzado a desatarse, el mundo de Etheria guarda incontables maravillas y misterios, los menores de los cuales no son las ciudades de los reinos draconianos.

Su gran poder, riqueza y magia les ha permitido durante las eras que han dominado su mundo, edificar algunas de las más maravillosas urbes jamás soñadas en ningún mundo.

Osirama, Raíz del Cielo, Aglaraum, la dorada, Vilierial, las mil islas flotantes, Acoralhin hogar de los dragones marinos, y docenas de grandes urbes más, a las que se unen cientos de castillos, fortalezas, ciudades menores, monasterios y demás construcciones que los dragones han llamado “su hogar” en los eones.

Docenas de ruinas perdidas dan fe de que los mimos dragones han tenido una historia llena de guerras, victorias y derrotas. Cientos de enclaves ocultos, draconianos y de razas subyugadas, perdidas, muertas u ocultas, componen un tapiz que le da a Etheria una hermosura sin precedentes, y una complejidad a la par.

Las ciudades son importantes en Etheria, tanto como puedan serlo sus habitantes draconianos, o el conflicto con los saurios, y en ella se desarrollarán algunas de las tramas principales de esta tragedia hermosa que será Etheria cuando todas las piezas estén en su sitio, y los jugadores se conviertan en parte del tablero.

Poco a poco las iréis conociendo.

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