Cuando ves a la gente que te rodea hablar de Juego de Tronos no puede sino embargarte cierto sentimiento de orgullo.

Todo el mundo adulto parece haber descubierto ahora el mundo de la fantasía y la magia (como los niños lo hicieron con Harry Potter y los adolescentes con Crepúsulo), y uno no puede sino sentirse orgulloso.

Orgulloso porque llevas más de 25 años sintiendo las mismas sensaciones de asombro y maravilla que ellos descubren ahora. Orgulloso porque cuando todo el mundo se recreaba en otros hobbys tú ya soñabas con tesoros, con cabalgar a lomos de dragones, y luchar contra huargos, o tejer pródigos e intrincados hechizos.

Siempre hemos, y digo hemos porque somos muchos, estado adelantados, con mas imaginación y capacidad de soñar que la media de este mediocre mundo. Con más capacidad de crear, fantasear y descubrir mundos distintos de lo que la mayoría de la gente ha sido enseñada para hacer.

Pero ese estatus de privilegio se está rompiendo. Todo el mundo accede ya a esos palacios secretos que antes hollábamos nosotros. Y eso tiene sus lados buenos, porque nos garantiza que se destinarán mas y más recursos a engrandecer nuestras aficiones, y su lado malo, porque te hace perder esa sensación de pertenecer a un grupo reducido y privilegiado.

Pero siempre, eso no podrán quitárnoslo, siempre, nos quedará el saber que fuimos los primeros, los mejores.

Larga vida, roleros, larga vida, soñadores.

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