Los cubos gelatinosos arcanos son originarios de la ciudad de Círculo de Fuego.

Fruto de un experimento mágico, estas bestias son similares a sus primos lejanos excepto porque poseen dos características que los define, su tacto no es corrosivo sino adormecedor, y no disuelven la carne ni la materia común. Sólo la mágica.

Así, un cubo gelatinoso arcano es capaz de engullir a una persona completamente si lleva algún objeto mágico, y tras adormecerla con su toque, digerir cada objeto mágico que porte. El cubo gelatinoso arcano posee alguna especie de sentido para detectar la magia, y sólo agrede a aquellos portadores o fuente de ella. Obviamente, la forma lógica de eludir semejante criatura es desprenderse de los objetos mágicos, pero pocos aventureros estarían dispuestos a ello.

Las criaturas mágicas o cuyos cuerpos han estado ligados a la magia durante mucho tiempo, y cuya persona se encuentra impregnada del sabor de la magia sí que tienen mucho que temer de esta criatura, pues de alguna forma, el cubo, para lograr arrebatar esa esencia mágica, corroe la carne y disuelve la materia, matando magos, dragones, hadas o a cualquier criatura impregnada de la misma.

Los cubos gelatinosos en raras ocasiones son vistos lejos de las catacumbas que guardan, o de las alcantarillas a las que por accidente han caído. En la ciudad de Círculo, la magia es tan omnipresente que pueden sobrevivir fácilmente en las cloacas, no sin causar cierto daño a los servicios de la ciudad.

Una partida de reparación de alcantarillas puede encontrarse en un serio problema si no está preparada para combatir a esta bestia, pues el hecho de que su toque no sea corrosivo para la gente normal no significa que no corran peligro. Numerosos aventureros han sido encontrados muertos, asfixiados en el suelo, después de que un cubo los absorbiese en su interior para arrebatarles una daga o un objeto mágico menor. Dentro del cubo, adormecidos, encontraron su fin al no poder respirar.

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