Recuerdo mis primero pinitos en esto del internet rolero, de cuando FIADE seguía abierto, Esencia ya era vieja, TFT adulto y aquella famosa asociación nacional de rol cuyo nombre ya ni recuerdo seguía viva.

Empezaba, siendo persona mayor, pero rolero viejo, a descubrir las webs de rol, la mayoría que yacen el sueño de los justos en R´lyeh junto al Gran Calamar, las listas de correo, que ronronean autocomplacidas incluso más abajo, y las toscas webs editoriales.

Desde entonces Internet ha explotado, multiplicando por mil esos esfuerzos, por entonces entusiastas pero escasos de medios, de poblar nuestra red de los sueños roleros de antaño.

Por mi parte, debo reconocer que estoy cansado, y que a veces pienso que tanto esfuerzo no ha merecido la pena.

Pero luego miro atrás, y veo todo lo que he hecho, y a todos los que me han ayudado a ello, y aunque quizás ya no sea tan prolífico, sigo pensando que ha sido un gran esfuerzo y que a pesar de que no sea gran cosa en medio de la comunidad rolera, ha merecido la pena.

No sólo por los 800 post de este blog (y los miles de otros de otras temáticas), ni por los…cuántos…¿tres juegos y tres novelas? que he escrito, solo o con la ayuda de mi hermano, la mayoría de libre distribución.

Tampoco por las docenas de mini juegos y mini ambientaciones que he lanzado, Etheria, Covenant, Esencia de Poder…

Ni por las docenas de colaboraciones con otros juegos, revistas, webs, foros y blogs.

No, no me refiero ni a la cantidad de material que he sacado adelante, me refiero a los mundos que he creado.

Ichar, el fabuloso universo en el que criaturas del fondo del mar y de nuestro más antiguo pasado retornan para descubrirnos un universo terrible y maravilloso. Guerras Eternas, el que es, sin lugar a dudas (y reto a cualquiera que demuestre lo contrario) en mayor escenario jamás imaginado por el hombre. Biblioteca de los Sueños, hogar de cuentos y mitos. Covenant, donde podrás jugar la crónica de las eras en un universo poblado por inteligencias colosales, Etheria, hogar de razas draconianas acosadas por bestias terribles del pasado, las especies saurias. Linesia, el hogar del centro. Y por supuesto, Black Hammer, el mundo enfermo de ciudades aisladas y únicas y que con la ayuda de mi hermano ha adquirido un detalle fabuloso.

Algunos los he desarrollado ampliamente, y en la red encontraréis numeroso material para ampliarlos. Otros, son semillas plantadas que un día darán su fruto.

Pero esos mundos que he creado, más que juegos, o libros, o novelas, son mundos completos que se han unido al intrincado universo de la imaginación humana, perlas que se unen a un arrecife de fantasía y sueños, que lanzan pólipos que forman otras ramas del arrecife, que alimentan a la mayor variedad de sueños de la Humanidad.

Puede que mi rama del arrecife sea sólo una rama pequeña y casi inapreciable de la inventiva fantástica humana, pero esa rama es mi hogar y el hogar de lo más preciado que poseo, mi imaginación, y mi capacidad de soñar.

Anuncios