AIDP, El Jardín de las Almas

 Si Lovecraft viviese éste sería el cómic que se llevaría a la cama por las noches para saborearlo con calma junto con un sorbo de absenta. No se me ocurre mejor forma de definir esta colección.

Lo curioso es que mi conocimiento del mundo de Hellboy hasta hace apenas un par de años se limitaba a las entretenidas películas de Guillermo del Toro y desconocía si el éxito del personaje se debía a la buena labor del director o a que éste contaba con un buen material con el que trabajar. No había leído ninguno de los comics publicados por Norma y menos aún los de su spin-off AIDP, de la que ni siquiera sabía que significaban sus siglas. Qué grave error.

Por fortuna, un día di con una reseña en Zona Negativa (ZN Recomienda: AIDP, La LLama Negra). Era una reseña, breve, sencilla, en la que no se hacía un análisis conceptual ni técnico de la obra pero que picó mi curiosidad. En dicha reseña  se destacaba esta colección como una de las mejores del momento, especialmente tras la llegada del nuevo guionista (John Arcudi) y  de un nuevo dibujante (Guy Davis), dos auténticos desconocidos para mí, un Marvel Zombi de pura cepa.

 Pero los parabienes hacia AIDP eran tales que a pesar de las dudas (principalmente económicas) que me provocaba adentrarme en una colección que por entonces ya contaba con 10 tomos me decidí finalmente a no escuchar la voz de mi maltrecha cartera y enfilé el camino que lleva a mi tienda de comics predilecta.

¿Pero por dónde empezar la degustación? En el artículo hablaban del cambio que experimentaba la serie en el número 4 de la colección, con la incorporación de la dupla comentada anteriormente, así que decidí comenzar por ahí. ¿Y cuál fue el resultado de mi primer bocado, se preguntarán los lectores? Pues  sólo puedo decir que tal fue el impacto que me causó que tras leer el primer tomo empecé a ampliar la colección hacia adelante y hacia atrás, deleitándome de placer con cada nuevo número.

Cada visita a mi tienda de comics conllevaba la compra de un nuevo recopilatorio. Y así, en menos de un año,  he completado los 15 tomos que la componen, me he hecho con los dos recopilatorios de Hellboy y  con varios más de personajes surgidos de las páginas de la serie.

Ya forman parte de mi familia mi hombre anfibio favorito Abe Sapiens (muérete de envidia Namor), el capitán Benjamin Daimio un soldado con más secretos que galones, la peligrosa elemental Liz Sherman, la profesora especializada en lo oculto  Kate Corrigan y Johan Krauss el enigmático ectoplasma atrapado en un traje de contención. Todos ellos personajes rebosantes de luz y a la vez sumidos en la oscuridad.

Uno de mis historias favoritas es la que se recopila en el volumen 7 de la colección: El jardín de las almas. Lo cierto es que cada vez que sale un nuevo tomo de esta colección se convierte en uno de mis favoritos.

El argumento está plagado de ideas que de por sí solas me fascinan. Club secretos en la era victoriana, la momia de una mujer que ha sobrevivido a su valga la redundancia momificación, una isla misteriosa repleta de criaturas escapadas de la perversa mente del Doctor Moreau, ciborgs victorianos… ingredientes todos ellos mezclados y agitados con los integrantes de la AIDP.

Todo eso unido a las píldoras que nos van dejando los autores de lo que se avecina en los próximos números: la sangrienta guerra con las ranas, los perturbadores secretos que esconde el capitán Benjamin Daimio, los cambios físicos y psíquicos de Johan, la mano en la sombra que ayuda/utiliza a Liz, el pasado que llama a la puerta de Abraham, el apocalipsis venidero y en definitiva todo lo que hace de esta serie una montaña rusa en la que sólo se baja.

Además, en estos números se presenta un personaje con un carisma muy especial, de esos que dejan huella, y que tendrá un protagonismo latente y creciente en los próximos tomos. Permitidme que no os desvele nada más. Os podría contar mucho más de la historia, pero si eres de los que agradecen el misterio de lo que les ofrece cada paso de página, me agradecerán mi parquedad.

Cuesta saber cuánto de Mike Mignola y cuanto de John Arcudi hay en las historias, pero si lo comparamos con los guiones de Hellboy, es evidente que el peso del segundo es notable. La falta de continuidad achacable a la colección en solitario de Hellboy desaparece por completo en esta serie. Aquí cada suceso, cada decisión, cada descubrimiento tiene su repercusión en el futuro. Con un tratamiento de los personajes que en cierta medida recuerda al de Joss Weddon, en el que los mima y maltrata a partes iguales.

Y lo que está por venir… no se puede describir con palabras. Que envidia me dais, pardiez, al pensar lo que sentiréis al descubrir este nuevo mundo.

Y pasemos ahora a hablar del apartado gráfico de la colección. Es difícil expresar las sensaciones que me provocan las páginas del gran Guy Davis y eso que en un principio me costó hincarle el diente (perdonadme, crecí con los dibujos de los prófugos de Image). Narrativamente es un autor magistral a pesar de las composiciones de página sencilla que realiza (ni una sola splash-page en 6 números y un único dibujo a página completa). No voy a negar que su dibujo es feísta, pero ese trazo sucio logra plasmar a la perfección el horrible y sombrío mundo que se esconde a la vista de los simples humanos. El terror y el misterio se escapan de sus páginas. Ahora mismo soy incapaz de imaginarme a otro dibujante con la habilidad de contar semejante historia. Ni siquiera el propio Mignola.

En cuanto al recopilatorio, he de decir que no soy fan de los complementos/artículos en los comics, ya que normalmente suelen encarecer el producto y pasan sin pena ni gloria por mi cerebro. Sin embargo, es una delicia el poder admirar los sketchbook que se incluyen, con los bocetos de Guy Davis.

Por lo tanto la noticia de la recopilación de esta colección en tomos integrales y a un precio más que interesante no puede sino alegrarme. Los de Norma tienen mi dinero en su bolsillo (¿alguien me compra los números actuales? 🙂 )

Si he de ponerle una pega a la colección sería la inclusión de las historias del pasado del Pofesor Bruttenholm, no por malas, sino por el coitus interruptus que provocan. Yo llegaba a mi tienda deseando saber qué sería del Abe y sus chicos para encontrarme una historia que no tenía nada que ver.  Confío que este recopilatorio resuelva este problema.

Y también confío que esta reseña te invite a entrar en el mundo de AIDP como en su día lo hizo conmigo la que yo leí.

Y no cometas el mismo error que yo. Aprovecha la oportunidad que te brindan.

Empieza por el principio.

Por JCAT

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