Quizás esta afirmación sea un poco aventurada pero creo que en lo esencial es totalmente cierta.

Paseando por Madrid hoy, por la zona de la calle Luna, a la que no iba hace mucho tiempo, por la
pura pena de ver tantas tiendas cerradas, me he llevado varias gratas sorpresas.

La primera, la llegada de una nueva incorporación al elenco familiar de camellos del papel y tinta, Omega.

La segunda, el reencuentro que un viejo amigo, y gran persona, del mundillo.

La otra, el renacer de un clásico cuyo cierre me dolió especialmente, Crisis.

Sí, Crisis ha abierto sus puertas de nuevo, no sé desde hace cuanto tiempo, pero ver a su dueño, Jose, creo que se llama, pero la verdad es que a parte de hablar de mis libros alguna vez no he tenido mucho trato personal con él, verle de nuevo, decía, al pie del cañón, me ha reconfortado.

Y es que nacen nuevas tiendas, y reviven los viejos conocidos, y nuestra afición crece, evoluciona y vence a la crisis. No sé por cuanto tiempo, espero que sea por mucho, pero claro, eso depende un poco de cada uno de nosotros.

Anuncios