Sí, por fin me he decidido.

Mis circunstancias profesionales van a cambiar próximamente y creo que voy a tener tiempo para volver a escribir de forma continuada (esta vez parece que sí va en serio), así que me he decidido y voy a sacar adelante uno de esos proyectos que uno tiene en cartera y que no se decide a empezar porque saber que o no tendrá tiempo de hacerlo o no tendrá tiempo de hacerlo bien.

Hoy comienzo la novela ambientada en el universo Covenant.

Covenant es un universo-capa de ciencia ficción que puede emplearse casi en cualquier ambientación o universo de esta rama de la literatura para darle un nuevo sabor.

En Covenant, los mundos que existen en ese universo se enfrentan a unas fuerzas extrañas y alienígenas que popularmente son llamados Singulars.

Los Singulars no son sino diferentes entidades con el poder de dioses, derivadas del proceso de desarrollo tecnológico que desemboca en una singularidad tecnológica.

Así, en la propuesta de juego de Covenant, los personajes pueden formar parte de alguno de estos Singular y asistir al cambio de sus objetivos, sus necesidades y su misión a lo largo de los siglos, los milenios y los eones.

Los Singulars rondan por el universo, viajando de mundo en mundo y de galaxia en galaxia, persiguiendo sus misteriosos objetivos. Covenant es Space Opera en el sentido más épico de la palabra, pero también un lugar de intrigas tecnológicas, políticas y militares. En el juego, hay lugar para el misterio, el espionaje y cualquiera de las facetas de la cultura humana (y alienígena).

Partiendo de esta premisa, la novela narrará la historia más grande jamás contada en el género de ciencia ficción.

Sé que es una declaración ambiciosa, y quizás ridícula, pero qué diablos, hay que ponerse objetivos y metas grandes para alcanzar la grandeza.

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