Quizás no destruirlo, pero poner un clavo más en su ataúd sí que está en la “mano” de nuestro ocio predilecto.

Y es que si lo pensamos bien, pocas cosas hay más “anticapitalistas” que los juegos de rol.

Son juegos en los que no gana nadie y al mismo tiempo ganan todos, o casi. Juegos que permiten explorar el interior del ser humano, vivir mil vidas sin restricciones de ningún tipo o simplemente pasar el rato sin gastar ni un céntimo.

Con una inversión de menos de 40 euros puedes tener todo el ocio que necesites para toda una vida (¡para un grupo de personas!).

Cada juego lleva en si mundos maravillosos que nos permiten evadirnos de las trampas del consumo masivo y el marketing con el que nos bombardean constantemente.

El mercado del rol es uno de los más avanzados en el camino hacia esa nueva economía prosumista que sustituirá al capitalismo, y hace además una muy dura competencia, entre sus seguidores, a los medios de ocio de masas.

Así que sí, respondiendo a la pregunta inicial.

El rol puede suponer una herramienta más que permita destruir el consumimos y el capitalismo.

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