No, no voy a hablaros de realidad virtual, ni de nanotecnología, ni de nada tan futurista.

Voy a hablaros de algo mucho más cercano, de tecnologías que ya están disponibles o que lo estarán en los próximos meses.

¿Os imagináis cómo serán nuestras aficiones cuando se estandaricen las tendencias que ya vemos en el mundo tecnológico? El cómic, el rol, el manga, la fantasía y la ciencia ficción cambiarán (si lo queremos) radicalmente.

En primer lugar, hay que tener en cuenta cómo varias tendencias van a unirse para impactar en nuestro consumo diario de ocio.

La extensión de tarifas planas para acceder a miles de libros, cómics, series películas o juegos está llegando, es la única forma en la que las industrias de contenidos pueden competir con alternativas no de pago, y pondrán a nuestra disposición una miríada de ocio como jamás habíamos soñado.

De la misma forma, los recientes anuncios de Marvel de que estaba estudiando ofrecer su fondo de cómics en otros idiomas (incluido el nuestro) va a revolucionar el sector del cómic mundial, y es de esperar que a medida que la medida se extienda a otras editoriales y países, podremos disfrutar de un fondo editorial de cientos de miles de cómics, mangas y juegos.

En este sentido ayudará mucho el desarrollo de traductores en línea que nos permitirán acceder al contenido en cualquier idioma y leerlo en nuestra lengua preferida (sí, eso incluye el élfico y el klingon).

Lo mismo ocurrirá con los libros y los juegos de rol.

Los tiempos en los que quienes no sabían inglés se quedaban fuera de los circuitos internacionales, perdiéndose docenas de juegos y cientos (miles incluso) de suplementos de todo el mundo se terminarán con la traducción automática.

Pero no sólo el acceso a los contenidos se multiplicará, sino la propia experiencia de ocio.

Las tendencias tecnológicas modernas están disparando el uso de dispositivos en lo que se ha dado en llamar el internet de las cosas. cientos de objetos conectados nos rodearán e interactuarán con nosotros.

Imaginaos una lectura fantástica, o una partida de rol, en la que los jugadores se adentran en una caverna en busca de un rey troll que aterroriza una aldea.

En ese momento, las luces de la sala se atenúan solas, la temperatura de la habitación baja, suena una música lóbrega y el olor a óxido y humedad llena el ambiente. Todo eso se puede hacer ya, pero en el futuro será mucho más fácil, más variado y más barato.

La realidad aumentada vendrá en ayuda de juegos como Magic the Gathering, y las Google Glass, los visores y los smartwatch aumentarán la experiencia de ocio, ofreciendo a nuestra vista evocadoras imágenes de las criaturas y los combates a medida que se despliegan las cartas sobre la mesa.

Una mesa que podrá ser inteligente, táctil e interactiva, y sobre la que podremos proyectar imágenes, mapas, tableros, o jugar en línea a juegos de ordenador y de rol.

De la misma forma, las impresoras 3D, y el diseño por ordenador, van a revolucionar los juegos de mesa.

Miles de personas diseñarán los complementos más increíbles, las figuras más espectaculares y los dioramás más detallados, y podrán venderlos o colgarlos gratis para ser impresos en casas del otro lado del mundo.

Empresas como Game Workshop tendrán que ponerse las pilas, y mucho, si quieren resistir el embate de los makers.

Por último (por el momento) asistiremos a la llegada de cientos, quizás miles de juegos, cómics, libros y películas financiados por crowdfunding, lo que aumentará todavía más la disponibilidad de ocio.

Se terminó el dominio de los grandes juegos de masas, seguirán existiendo Marvel, DC, D&D, Pathfinder, etc. pero quienes lo deseen podrán encontrar muchas más alternativas minoritarias adaptadas a sus gustos y de una mayor calidad que hasta ahora.

La tendencia expansiva del ocio friki continuará.

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