La comida siempre ha estado intrínsecamente unida a nuestra afición.

Patatas fritas, pizzas y panchitos han acompañado cada una de nuestras partidas, convirtiéndolas en algo más que un juego social. Una experiencia social.

Pero se puede llegar más allá.

Siempre he fantaseado con llevar la conjunción del rol y la comida al siguiente nivel.

Combinar a los apasionados de la cocina con los jugadores de rol, y ofrecer experiencias únicas en cada sesión.

Una partida de Juego de tronos al calor del fuego de una chimenea y con platos sacados del libro de cocina oficial de la saga (si existe, y sí, lo tengo) no sólo mejora la experiencia de los jugadores veteranos llevándola al nuevo nivel, sino que es el mejor gancho para atraer nuevos jugadores a tus partidas.

Siempre me ha extrañado la poca profundidad del rol en este campo. No entiendo cómo una editorial puede fomentar que se hagan canciones de ambientación de sus juegos, extensiones, monstruos y demás ayudas, pero muy pocas hayan fomentado que se creen recetas de cocina específicas para ellos.

No estoy hablando de crear nada revolucionario. Una receta familiar de siempre, un pequeño toque exótico, un nombre adecuado, y tenemos un plato para Exo. O para Aquelarre.

¿Por qué no ambientar nuestras partidas orientales con recetas típicas japonesas? O los juegos de fantasía con platos medievales.

Los otakus y aficionados al manga lo tienen muy claro. La comida japonesa va inseparablemente unida a la cultura, y por lo tanto a la afición.

En el cómic occidental y en los juegos de rol no lo tenemos tan claro, pero con un poco de imaginación podemos crear una subcultura gastronómica paralela que enriquezca nuestra afición y nuestra diversión.

Pensadlo.

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