Uno de los librojuegos azules de mi infancia que mejores recuerdos me trae, por ser el primero quizás, es también uno de los más legendarios de toda la colección.

Todavía recuerdo cuando mi amigo Mario me dijo que había visto en la librería Gaviota una nueva colección de libros que se jugaban con dados, y de otro color en la portada, corrimos hacia el escaparate y allí estaba. Esa horrorosa portada con un guerrero de aspecto vagamente grecorromano y un grifo.

Sí, la portada era horrible, pero todavía me pone la piel de gallina contemplarla.

Ambientado en el mundo de Krynn, de la Dragonlance, esta historia discurre en paralelo al primer libro de la saga, y nos lleva hasta la fortaleza de Pax Tharkas dominada por Verminaard, el primer señor de los dragones que conocieron los personajes principales de la saga.

Desde los bosques arrasados de Solace hasta las catacumbas de la fortaleza, nos encontraremos con draconianos, dragones, pociones berseker, zombis y demás personajes y criaturas del mundo de la Dragonlance.

Lo mejor de todo esta que este libro fue el primero de la colección de los azules, que mejoraban ostensiblemente los anteriores (los rojos y los negros), no sólo con las historias, sino en el sistema de juego, que ya utilizaba una rudimentaria ficha con habilidades y dados.

Entre los libros negros, los rojos, los azules, los de Lucha Ficción, los de Brujos y Guerreros y los de La Búsqueda del Grial (los de Lobo Solitario nunca me llamaron la atención), con estos libros, decía, conformé gran parte de mi infancia.

Una infancia repleta de dragones, sueños, magos, orcos y villanos.

La verdad es que sólo es un libro, uno de muchos. Docenas de ellos, cientos, si contamos las ediciones inglesas,, que conforman un universo deslumbrante capaz de poblar de sueños la mente de un joven.

Y de eso se trata, de construir sueños, de crear universos, y los librojuegos lo hicieron en los ochenta y principios de los noventa.

Crearon un universo, nos acercaron la fantasía a miles de nosotros, que seguimos después con juegos como el HeroQuest y con los juegos de rol.

Pero todo empezó con estas pequeñas joyas literarias. Todo empezó con los librojuegos.

Anuncios