El Universo conocido

 

Sinceramente, no sé ni cómo empezar a describirte lo que quiero contarte.

No creo que tu mente sea capaz de comprender la inmensidad de los conceptos que manejamos los Singulars, pero si vas a ser parte de mi misión, creo que mereces saber al menos lo básico para poder moverte por el multiverso.

No me malinterpretes, por nuestra propia filosofía, nuestro Destino, tratamos de compartir toda la información posible con todo el mundo, pero tenemos que tener en cuenta que la información puede destruir las mentes de quienes no están preparados para comprenderla.

No se trata de secretismo, sino de supervivencia. Trata de explicarle a un gusano primigenio que nada en el lodo de un charco en un perdido rincón de tu galaxia el concepto del viaje espacial. Y no, no te estoy llamando gusano, pero seguramente la distancia intelectual entre ese gusano y tú, será menor que entre la que existe entre tú y yo.

Dejado esto claro, vamos a tratar de simplificar.

Vienes de un mundo que se conoce como un sistema local. Una docena de mundos girando alrededor del sol, con sus respectivas lunas. Habéis colonizado todos, y pensábais que vuestras civilizaciones habían alcanzo el culpen del desarrollo. Habíais entrado en el núcleo de vuestra estrella, cosechando las cenizas de hidrógeno y el plasma para construir superaceleradores con los que botar las primeras naves interestelares, que en unos pocos miles de años llegarían a las primeras estrellas. Habíais alcanzado la inmortalidad de cuatro formas diferentes. Habíais creado un supertelescopio en los planetas exteriores, con el que habíais podido observar el nacimiento de la vida en otros sistemas.

Estábais llegando a la meta, pensábais. Y sin embargo, sólo estábais comenzando a caminar.

Verás, el Cosmos, y uso esta palabra para definir aquello más grande que el Universo, es inimaginablemente inalcanzable. Un sistema como el vuestro, con sus miles de millones de años de historia, con toda su exuberante variedad de vida, sus cientos de millones de especies, su cultura milenaria y sus civilizaciones con el poder de domar soles, no es sino una ínfima parte del Cosmos.

Y cuando digo ínfima me refiero a tan pequeña que generalmente no merece la pena ni prestar atención a ella, excepto cuando tenga algo especial o único para un singular como yo, como es el caso.

Pues bien, como sabrás, en la galaxia hay cientos de miles de millones de sistemas como le tuyo. 

Nadie en tu civilización podría comprarlos todos aunque sólo valiesen un crédito cada uno. Si fuese así, habría cientos de miles de millones de créditos sólo en tu galaxia. Una fortuna ¿verdad?

Pues imagina ahora el Universo. Existen cientos de miles de millones de galaxias como la tuya. Eso son más de diez mil trillones de soles que andan iluminando actualmente el firmamento. Cúmulos y cúmulos de galaxias que se agrupan en filamentos de materia oscura que, dicho sea de paso, usamos como fuente de comunicaciones ultrarrápida, formando el más hermoso paisaje que podáis soñar.

Pero no acaba ahí la cosa. Ese es sólo tu universo. Uno más de entre un numero infinito de ellos. Lo sé, no he podido pasar a otro, pero he podido contemplarlos. Universos infinitos de variedad infinita, donde las leyes de la física son completamente distintas, donde existen reglas que permiten hacer magia, donde la vida es imposible, o donde lo imposible es que no exista vida. Tan gran variedad que apenas podemos asomarnos a esa inconmensurabilidad sin volvernos locos. Por ello hemos inventado un sistema, una tecnología, a la que me gusta llamar Metamáticas. el término lo inventó un genio, un escritor de un pequeño mundo perdido, pero define perfectamente lo que hacemos.

Cogemos pequeñas visiones de esos universos, y las reproducimos en nuestra herramienta. No te puedo explicar esa herramienta, lo siento, alberga cientos de galaxias de computronio, usa la materia oscura como cableado y la energía de punto cero como fuente de alimentación eterna. Lo que sí te puedo decir es que en ella simulamos esos universos, de forma controlada. La Máquina la ideo un Singular ya desaparecido, del que se dice que pasó a otros universos para explorarlos, y su uso es uno de los más cotizados deseos de los Singulars.

En ella simulamos pequeñas partes de lo que hay ahí fuera, hasta que tengamos las capacidades de entenderlo todo. Mientras, seremos tan desconocedores del Cosmos como tu civilización. Estamos tan cerca del conocimiento absoluto como ese gusano del charco.

Y todo esto no es nada comparado con la mayor fuente de belleza del Universo, la Inteligencia.

Por todo ese cúmulo virtualmente infinito de galaxias, civilizaciones, sistemas y formas de vida, la inteligencia, la cultura y el conocimiento florecen por doquier. La plétora de las más brillantes mentes del universo ha dado lugar a inteligencias superiores, si cabe, las inteligencias artificiales y mixtas, y de ellas, quizás sean los Singulars los más poderosos intelectualmente.

Obviamente, en un universo en el que la Inteligencia es poder, aspiración, y moneda de cambio habitual, eso nos convierte en los seres más poderosos del Universo.

Los Singulars son, somos, el epítome del desarrollo evolutivo e intelectual de las civilizaciones Cada uno es único, incluso aunque haya dos parecidos, serán tan diferentes en su interior, en sus motivaciones y en su Destino que serán incomparables.

Allí donde vayas en el Universo, es de esperar que te encuentres civilizaciones, y si hay civilizaciones, habrá Singulars, o sus equivalentes. Serán tan extraños que incluso a mi me costará comprenderlos, algunos serán hostiles, otros, ocasionales aliados. Más de uno ni nos saludará cuando nos crucemos, quizás incluso haya evolucionado de un aforra tal que será incapaz de comprender lo que somos, o de otorgarnos la más mínima capacidad de pensar, o de interesarle.

Como ves, nuevo integrante del Covenant, el Cosmos es tan inmenso que tenemos mucha tarea por delante. 

Sí, efectivamente, nuestro Destino es comprender el Cosmos, y, quien sabe, saber si hay algo más grande incluso por encima en esta escala universal en la que vamos ascendiendo, pero en la que cada ciclo aprendemos que somos más y más ignorantes de la grandeza de nuestro Hogar.

Pero tú, amigo mío, me vas a ayudar a alcanzar mi Destino.

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La Galaxia

A efectos de juego, Covenant se desarrolla en una única galaxia gigante, y sus galaxias hermanas que la orbitan en la distancia.

Existen unos setecientos mil millones de estrellas en la galaxia, y apenas una décima parte de ellas han sido exploradas por lo que llamamos el Núcleo Central de la Civilización Galáctica. Ese NCCG, o Núcleo, no es un inmenso imperio, ni una agrupación e imperios, ni tan siquiera está situado en el centro de la galaxia, sino en uno de los brazos de la misma. Es sólo el nombre que recibe la parte más conocida de la galaxia, allí donde numerosas civilizaciones han prosperado, crecido, evolucionado, combatido, hasta formar un cúmulo de sistemas más o menos estables de unas decenas de miles de millones de planetas.

Obviamente en el Núcleo puede suceder casi de todo, desde el surgimiento de religiones metafísicas que arrastran a billones de fanáticos a sus cruzadas, hasta guerras estelares que pueden terminar con la extinción de estrellas completas. La tecnología en el Núcleo está disparmente extendida, como no podía ser de otra forma. Mientras grandes civilizaciones se extienden utilizando enormes arcas, en saltos cortos de estrella a estrella, otras han dominado el viaje a través de agujeros de gusano, y extienden su área de influencia en enormes saltos que abarcan cientos de años luz de distancia.

Unas especies evolucionan dispersándose mediante la utilización de spomos asteroidales, viajando en rocas que han excavado para hacerlas habitables, yendo de un sistema a otro, durante generaciones, creando más hábitats en cada ciclo. Los encuentros de dos de esas rocas viajeras son un festejo sin par, en los que intercambian conocimientos, tecnología, material genético y población (cuando se puede), durante los años en los que el encuentro dura. 

Otras civilizaciones dominan el viaje a la velocidad de la luz, o las comunicaciones de punto cero, y las tecnologías de la inmortalidad, por lo que se podría decir que mantienen una sociedad estable. Lenta, sin duda, que no llega a la inmediatez de los agujeros de gusano, pero que permite que cuando un viajero llega a su destino, cuatro o cinco años de tiempo relativo después, todavía reconozca a sus padres o a sus seres amados al otro lado de las pantallas.

En diversos sectores del espacio, las tecnologías de la inmortalidad han sido prohibidas, o las de la inteligencia artificial. Existen mundos donde cualquier red neural que comience a dar síntomas de pensamiento propio ex cazada y exterminada, y sólo se permite un cierto grado de creación de tecnologías cognitivas para mantener las inteligencias artificiales a raya. Si supieran las capacidades y la variedad de éstas en el resto del Núcleo creo que enloquecerían.

De los cincuenta mil millones de sistemas bien conocidos del Núcleo, sólo una mínima parte posee civilizaciones avanzadas, o colonias de mayor o menor entidad, pero dado su tamaño, basta para nos encontremos con miles de millones de planetas, orbitales, esferas de Dyson, mundos anillo o composiciones energéticas que podríamos poner en el lado civilizado de la Galaxia. el resto del Núcleo está formado por sistemas abandonados por poco interesantes, estrellas con colonias científicas, planetas en los que apenas hay una o dos grandes ciudades, o mundos atrasados que poseen una civilización planetaria, y que han sido catalogados, e incluso visitados, pero que no han llamado la suficiente atención como para ser elevados a la categoría de civilización integrada en el Núcleo todavía. 

En ese inmenso escenario, que apenas ocupa una ínfima parte de la Galaxia, cada reino, provincia, duquefrío, singular, imperio, estructura mental o cualquiera de las miríadas de organizaciones, composiciones, agrupaciones o seres solitarios de grandes capacidades que componen el Núcleo participa en este magno drama galáctico, en una danza que durará miles de millones de años. Casi cualquier cosa es posible en este escenario intergaláctico. Desde guerras por despecho, invasiones desde fuera del núcleo, o incluso fuera de la galaxia o del universo, dramas estelares en los que desaparecen civilizaciones spot usar de forma descontrolada una nueva tecnología que no comprenden, tramas de espionaje que abarcan mil años luz y millones de planetas, búsquedas heroicas de artefactos perdidos, o de seres extraños, como los Marsupiadores Astrales, las inmensas ballenas marsupiales que viajan por el espacio en bancos inmensos alimentándose de los vientos solares, y cantando sus hermosas canciones en el silencio del vacío espacial.

Obviamente la escala del juego no se limita solo al Núcleo. Nada impide a los jugadores acudir a la llamada de una colonia lejana (obviamente para ello deben disponer de los medios necesarios para el viaje espacial), donde, alejados del núcleo y de sus aliados, pueden encontrar algo que no esperaban. También pueden ser enviados por un Singular como embajadores a una civilización recién descubierta, o verse inmersos en una guerra entre facciones de diferentes galaxias que tratan de dominar el Núcleo, sin importarles la opinión de sus actuales moradores.

Recuerda, el Núcleo que habitas sólo es una pequeña parte de la galaxia, que a su vez es sólo una cien mil millonésima parte del Universo…en un Universo que no es sino uno entre una infinidad de ellos, cada uno, con infinitas maravillas incomprensibles para la mayoría de las civilizaciones.

Pero antes de seguir con esta exposición del Tapiz, como se suele llamar al conjunto de sistemas, mundos y civilizaciones de juego, dejadme que os hable de unos jugadores muy particulares, los Singulars.

 

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