“Gorthraug miró a derecha e izquierda, y sonrió satisfecho. Una hilera de dientes se asomó a una expresión que amedrentó incluso a sus asistentes personales.

La ferocidad de las formaciones se hacía patente en la energía vibrante que despedía sus filas. Los estandartes indicaban que los principales clanes estaban representados en esta batalla, lo que aumentaba aún más su satisfacción. Habían acudido a su llamada, y se habían puesto bajo su mando en lo que sería la primera gran batalla de las Guerras de la Reconquista.

Hasta ahora su raza, los Saurios, había retado a los Dragones en pequeñas escaramuzas y emboscadas. Gorthraug estaba seguro de que muchos de sus enemigos ni siquiera eran conscientes de que su fin se acercaba, a medida que la justa mano de las eras se levantaba para devolver a su raza lo que nunca debió dejar de ser suyo.

Frente a él, el colosal castillo se elevaba ciclópeo en lontananza, mientras sus defensores draconianos se aprestaban a defender almenas, torreones y portones de despegue.

Algunos dragones menores, de la subespecie colibrí seguramente, partían a toda prisa para pedir refuerzos y avisar de la llegada del enemigo.

A Gorthraug no le importaba. Dejad que sepan que venimos, dejad que nos teman. Pasó el tiempo de esconderse y ocultarse, como ratas temerosas. Había llegado la hora de que el Saurial reclamase lo que era suyo por derecho.”

Los clanes saurios son tan diversos como las especies que componen esta orgullosa y terrible raza. Agrupados en clanes, los clanes saurios representan la mayor organización dentro de la sociedad de los dinosaurios. En cada uno de ellos, numerosas especies de saurios se agrupan bajo la voluntad de un líder de guerra, cumpliendo los cometidos que su clase les depara, de forma estricta y sin protestar.

Las diferentes especies de saurios se agrupan dentro de los clanes en castas, las obreras, las guerreras, los portadores de runas…la sociedad sauria dentro de los clanes suele ser muy rígida, pero desde luego no es inamovible. Ante todo, los saurios respetan el poder y la fuerza, así que no es de extrañar que un miembro especialmente dotado de una especie menor ascienda por encima de lo que su especie y su casta le tienen predeterminado.

Famoso es el caso de Arcaopter, miembro de los pequeños saurios de la especie Archeopterix, su brutan y casi antinatura constitución, así como una mutación que confiere a sus plumas una resistencia similar a la del acero, le llevaron a gobernar un clan completo hasta que, sin que nadie supiese por qué, abandonó el clan y partió en busca de algo que sólo el conocía.

Con nombres tan pintorescos como el Clan Carnívoro, los Desventradores, el Clan Viento de Muerte o La Marea Negra, los clanes pugnan entre sí por ascender en reconocimiento y poder dentro de la Nación Sauria.

Con la inminente guerra, los clanes guerreros han tomado una preponderancia que les había sido negada durante milenios, y ahora están dispuestos a aprovechar esta circunstancia para conseguir sus fines: la total y absoluta dominación del mundo de Etheria, y de la raza Sauria, bajo sus garras.

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