Las siete plagas cayeron sobre los mundos del D&D durante las últimas ediciones de este juego.

Y no me refiero a la spellplague, que también, sino a todo ese conjunto de decisiones que tomaron sobre los mundos, unas veces para tratar de actualizarlos, otras para seguir estirando las ubres de la vaca lechera.

Destrozaron la Dragonlance con la put…dichosa quinta era. Aniquilaron Planescape con esos refritos que llaman manual de los planos. Renunciaron a Dark Sun y Ravenloft, se olvidaron de que existían Birdright, Spelljammer y convirtieron Reinos Olvidados en una sombra de lo que fue.

Y eso no fue lo peor. No supieron desarrollar Eberron, tampoco sacar provecho de su vuelta al pasado con los essencials (y la reedición de aventuras clásicas, como algunas en Greyhawk) y dejaron que Paizo les adelantase por la derecha creando mejores contenidos y trasfondo primero para su propio juego y luego para la competencia, Pathfinder.

Bueno, citar de memoria todos estos desastres no servirá de nada salvo para cometer imprecisiones. Lo importante es que a finales de la Tercera Edición y durante toda la Cuarta, la liaron parda (citando a aquella gran mujer que nos descubrió un mundo nuevo de irresponsabilidad inocente).

Y es que para hacer cambios grandes hay que saberlo hacer. Y no supieron.

En su afán por arreglar lo que no estaba roto, aunque quizás sí un poco viciado (Salvatore, cuánto daño ha hecho tu manía por el elfo oscuro), terminaron por romperlo.

Ahora toca recomponer el jarrón, volver a los orígenes, deshacer lo mal hecho, y hacer las cosas bien.

Es pronto para decir si han aprendido la lección, pero no para decir lo que yo haría si estuviese en su pellejo.

• Nombraría un puñetero director de trasfondo y metatrama. Un encargado de dirigir la creación de mundos, monstruos, libros, etc. Lo separaría de la creación de reglas para darle peso propio. Diablos, si por mí fuese le pondría por encima de todas las divisiones, y no se movería una regla, un pixel de videjuego o un artículo sin que su equipo lo supervisase y pusiese la patita.

¿Su objetivo? Recuperar y enriquecer aquello que hace del D&D el juego que es, y que casi pierden, los mundos y el increíble multiverso de juego. Lo mismo que han hecho con las reglas pero con los mundos.

• La 5ª Era de la Dragonlance, y la Spell Plague de FR ha sido un sueño de Elminster y quien quiera que quede vivo en Dragonlance. Unos pepinillos les sentaron mal y les hizo influenciables a los manejos de un dios de los Sueños (o las pesadillas).

Por suerte, han despertado, y todo está como antes de que aquellos fe infausto nombre decidiesen el destino de ambos mundos bajo la influencia de setas psicodélicas en mal estado.

• Si la opción anterior no es posible usar los viajes en el tiempo para arreglarlo. Una campaña colosal al estilo terminator “Sarah, vengo del futuro para matar a todos los putos dragones caníbales comedragones antes de que se les vaya de las manos” y esas cosas.

Bien hecho sería épico.

• Si ninguna de las anteriores es factible pues sería más tedioso, pero habría que recuperar el sabor clásico recuperando libro a libro, aventura a aventura y revista a revista los mundos perdidos.

Y no me refiero sólo a los personajes (por mi parte enterraría a Drizzt en la fosa más profunda, muy cerca de Menzoberrazan para que se entretenga y no vuelva). Habría que recuperarlo todo, la magia (sí, se cargaron hasta la Magia), los reinos, el sabor de la Aventura…

• Recuperaría Ravenlof, Planescape, Greyhawk, todos los mundos. No hace falta publicar de nuevo un manual que volviese a repetir los reinos, la historia y las peculiaridades de cada uno de ellos. Bastaría con un pequeño libro de actualización bien construido, y con volver a sacar buenos artículos sobre ellos.

No se trata de volver a sacar pasta describiendo de nuevo cada plano del Abismo, sino de que quienes tenían los mundos básicos de la segunda edición puedan decir “Coño, así que esto es lo que ha pasado todos estos años. Vaya, si hasta tiene lógica”. Construir su personaje o traspasar el que tenían y que puedan jugar con él como si fuese ayer porque el mundo no se ha vuelto loco, ni del revés, ni una saga llamada Dragonlance tiene de todo menos dragones a portillo.

• Más mundos. Creo que cada edición debe tener su mundo insignia, pero la verdad, no parece que a AD&D le fuese mal sacando varios mundos ¿no?

Yo creo que la caída del juego tuvo su origen en no saber adaptarse a los nuevos tiempos, no por sacar mundos mundos y saturar el mercado, al contrario que algunos.

Si por mí fuese sacaba un nuevo mundo cada año. Originales, molones, y apoyándose en ese equipo que creamos al principio y en la creatividad de los cientos de miles de fans que están deseosos de que D&D vuelva a ser el rey de los juegos de rol.

Bueno, son sólo unas ideas. A ver qué hacen y si al menos, consiguen mejorar el desastre de Cuarta, lo que no es muy difícil.

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