Los Singulars, y las civilizaciones de la Galaxia, siempre han requerido grandes cantidades de almacenamiento de información.

En muchas ocasiones estas necesidades se solventan convirtiendo planetas completos, sistemas e incluso agujeros negros en almacenes de información. Algunas tecnologías permiten acumular en un kilogramo de materia la información de civilizaciones sencillas completas.

Sin embargo, las ambiciones de algunos Singulars han requerido el desarrollo de creativas soluciones de almacenamiento.

Una de ellas son los llamados Yebracristales.

La existencia de universos alternativos es bien conocida. Si bien los rumores sobre Singulars o civilizaciones que han descubierto la forma de pasar de unos a otros son moneda de cambio en las tabernas de la galaxia, no se ha documentado realmente ningún caso.

Caso distinto es el de las civilizaciones y Singulars que han sublimado el mundo material, pero esa es otra historia.

Sin embargo, aunque la materia y la energía no parecen ser capaces de traspasar las membranas que separan los universos, la información, bajo ciertas circunstancias, sí puede hacerlo.

Esas circunstancias son propiciadas por los Yebracristales.

Cada uno de estos cristales, de tamaño variable, permite abrir un portal a la información de otros universos. Algunas civilizaciones han logrado llegar a universos recién nacidos para utilizar su materia en expansión para almacenar información.

Mediante complejos programas logran enviar el diseño de colosales almacenes de información al otro universo, convirtiéndolo en repositorios a los que van enviando también la información que necesitan. Teóricamente sería posible hacer lo mismo con la inteligencia.

Con las máquinas de desencriptado de punto cero sincronizadas con los programas del otro lado del portal, se puede acceder a toda la información que necesiten, con el único límite de la cantidad de información que pueden extraer al mismo tiempo.

Sea como sea, la cantidad de información que los poseedores de un Yebracristal pueden obtener, depende del tamaño del yebracristal, desde los cristales que pueden ser llevados en un bolsillo, hasta los colosos que ocupan planetas completos en el corazón de los imperios.

La búsqueda de los yebracristales, las misiones de robo y extracción, y las campañas de recuperación de cristales perdidos, mueven enormes sumas de dinero, información y energía, a lo largo y ancho de la galaxia.

No debemos olvidar que cada uno de ellos guarda el acceso a los mayores secretos de las más avanzadas civilizaciones y organismos conocidos.

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