Generalmente, los horrores lovecraftianos se nos presentan como una amenaza en la sombra, incipiente, o directamente evasiva.

Sin embargo, en ocasiones, los seres humanos pueden tener un contacto más directo con ellos. A través de sus investigaciones, bibliotecarios, detectives o millonarias excéntricas pueden llegar a mantener un breve y la mayoría de las veces mortal contacto con Azatoth, Sub Nigurath, y toda la cohorte primigenia y exterior.

En ocasiones, y más a menudo de lo que solemos creer, aquellos que mantienen contacto con estos horrores cósmicos y sus representantes en la tierra, pierden poco a poco, o de golpe, su cordura.

Pero hay una amenaza mucho más insidiosa e igualmente invisible para aquellos que rozan el contacto con los cultos innombrables. Los Virus Exteriores.

Un ejemplo de ellos son los yogthothvirus. Minúsculos portadores de la locura, estos seres, que se cree que forman parte de Yog Sothoth, como parte de su torrente límbico, o lo que sea que la cosa tenga en su interior, estos virus primigenios pueden infectar a todos aquellos que entren en contacto directo con ellos.

Los síntomas son, a los pocos días, evidentes. La piel se reseca para después comenzar a llenarse de pústulas purulentas y supurantes, la mente del enfermo comienza a divagar y é empieza a pronunciar palabras y sonidos inconexos, así como a realizar acciones y dibujos sin ningún sentido.

Cualquiera que entre en contacto con el enfermo corre el riesgo de contraer la enfermedad, que sólo cesará con la muerte del portador, arrugado, marchito y completamente loco.

Original por Marcus Vesper

Original por Markus Vesper

Algunas personas han sobrevivido al yogthothvirus, pero sólo a costa de graves alteraciones físicas y mentales.

Éste es sólo uno de los muchos virus relacionados con los dioses exteriores y primigenios, las alternativas pueden ser desde los que se contagian mediante el frío, a los que lo hacen por la mente o por el aire.

Se rumorea que existe un volumen médico medieval, escrito a la par por un médico musulmán y uno sefardí, que recopila todas las enfermedades documentadas que pueden tener relación con estos seres, y que dicho volumen fue traducido al alemán y al castellano por un equipo médico conjunto durante la época de la Gripe Española.

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