También llamado “Nullum compendium naturalis medicine”, éste extraño volumen es perseguido incesantemente por cualquier cazador de libros que se precie de serlo.

Escrito originariamente por dos médicos, uno de origen árabe y otro judío, allá por el año 1385, fue actualizado al terminar la Gran Guerra, por un equipo hispanogermano.

Parece ser que dicho equipo trabajaba siguiendo las órdenes de un desconocido mecenas frustrado por la imposibilidad de hacerse con una de las dos únicas copias del volumen original.

El equipo, compuesto únicamente por tres miembros y dos de personal de apoyo, accedió, previo pago de una ingente suma de libras, a la única copia cuyo paradero se conocía por aquel entonces, en el Museo Británico.

De los resultados de su trabajo se facturaron cinco copias, tres en alemán y dos en castellano, siendo cualquiera de ellas un tesoro para los estudiosos de lo oculto.

El Extra corporali medicina tractatum, no es un tratado de medicina al uso.

Se centra, al contrario que todos los otros grandes volúmenes de medicina medieval, en describir una serie de enfermedades poco comunes.

Al contrario que los tratados sobre la peste o la lepra, las enfermedades descritas en el compendio de medicina no natural, parecen tener un origen bien determinad, siendo provocadas por el contacto con entes extraños, primigenios o exteriores, o bien con sus adoradores o con objetos procedentes de ambos.

Lo particularmente curioso del libro no es que describa un grupo de enfermedades únicas, cuyo origen no fue identificado hasta quinientos años después, lo realmente curioso es que describe los organismos propagadores de la enfermedad como “criaturas micróscópicas abominables”…medio milenio antes de que fuesen descubiertos.

De hecho, se piensa que fue una referencia a este tratado lo que llevó en 1899 a Martinus Beijerinck al descubrimiento del virus del mosaico del tabaco.

Se desconoce las razones que llevaron a sus autores a elucubrar la existencia de virus, bacterias e ideas víricas, pero tanto si fue un acto preclaro, como algo inspirado externamente, parece que descubrió toda una rama completa de la “guerra” con que los primigenios y los dioses exteriores tratan de dar forma a nuestro mundo.

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