Los ebólatras. Esta antigua secta, llamada hasta hace pocos años “Pasionis cruentamque”, y sanguinem curatores anteriormente, son adoradores de la sangre.

Sus máximos dirigentes, los ahora llamados sacerdotes ebólicos, o sacerdos sanguinus, realizan rituales y hechizos relacionados con la sangre.

Iniciada en la edad media como un culto pagano para curar enfermedades, los ebólatras han evolucionado, en nombre y de hecho, hacia una secta obsesionada por la dominación, el control y la enfermedad.

Utilizan sus hechizos para corromper la sangre de sus víctimas, o para dominarla, y la debilidad de éstas para obtener riquezas y poder gracias a sus milagrosas curaciones.

La secta es muy fuerte en Europa, con presencia meramente testimonial en otros continentes.

Existe una facción renegada que sigue los antiguos caminos del culto original, ayudar a la gente con las enfermedades de la sangre (como el Sida o el ébola) y que está frontalmente enfrentada con sus antiguos hermanos, a quienes considera descarriados y pedidos.

Su número es muy reducido, pero algunos de los más poderosos miembros del culto han sobrevivido, gracias a su magia, y forman parte de esta facción.

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