La sala resonaba con el omminoso silencio, mientras reflejos azulados rihelaban en el techo de roca. El estanque del centro de la habitación era la única fuente de luz, si exceptuamos las siete máquinas doradas que reposaban sobre el suelo en su derredor.

Cada una de ellas, auqneu de diversos tamaños, poseía una estructura similar.

Sobre una base dorada de metal, grabada con ribetes y runas ilegibles, se sostenía una urna de cristal verdeazulada, de la que emab¡aban extrañas energías máigicas. Destellos dorados y negros que parecían pugnar por iluminar y oscurecer la sala.

Sobre cada una de ellas, más runas decoraban una nueva estructura metálica que fijaba todo el conjunto al techo.

Si acercamos nuestro rostro a uno de los cristales, y logramos traspasar el vaho mágico que lo empapa, tal vez podamos ver a través de las brumas que habitan en el interior de la urna cristalina.

De ser así, veríamos un rostro metálico demacrado, sonriendo, mientras sus ojos muertos contemplan los hilos con los que mueven la ciudad, sin vernos.

Constructia, la Ciudad Mecánica. Hogar de constructos, el Vientre de Acero y Roca, la Matriz de Cristal.

Todos estos y muchos más son los apodos que recibe esta ciudad única del acorralado y moribundo mundo de Black Hammer.

Como una de las joyas que sobrevivieron a la llegada de la Plaga al Mundo Antiguo, Costructia brilla en la oscuridad de la noche eterna que envuelve este mundo.

En sus calles, podemos encontrar maravillas mecánicas que han evolucionado durante mil años, criaturas y construcciones únicas que engrandecen la leyenda de esta ciudad. Leyenda que transportan en sus viajes los dragómadas, portadores de personas, mercancías e historias.

Esas historias, que los viajeros difunden como un viento de libertad que escapa a la Plaga, se han llevado a otras ciudades. Seesa, Taniendra, Nasur Naga, todas ellas se maravillan con las historias de los Palacios Mecanicales, con las narraciones de la grandeza de La Muralla de Acero, se aterran con las leyendas de los Forjados Cadáver Errante y se alegran de las proezas de los valientes Forjados Psiónicos de Piedra I´lium.

Sin embargo, algunas no han trascendido más allá de los colosales bloques móviles, engranajes y pilares que conforman la Gran Muralla de Acero, y que protegen Constructia. Secretos enterrados en lo más profundo de los palacios, al fondo de los peligrosos Jardines Fractales, u ocultos en alguno de los cientos de bancos de artefactos y piezas, donde los Lores y Señores de Constructia guardan sus recursos.

Uno de esos secretos, tan escondido que sólo el Consejo Dirigente de Construcia, el más alto Órgano de poder de la ciudad, lo conoce, es la existencia de una amenaza terrible.

Los Siete Liches Mecanicales de I´lium.

Un terrible poder en la sombra, este cónclave de criaturas no muertas, conforman la mayor fuerza criminal de la ciudad. Si bien existe una docena de de constructos liches conocidos en la ciudad, y una cantidad de ellos que pasan desapercibidos, una característica fundamental diferencia a los cadáveres errantes “normales” de los Liches Mecanicales. Y es su origen.

Si bien el jugo tenumbral importado de Taniendra convierte a un forjado o un constructo viviente en una criatura muerta viviente, existe una especie de ellos inmune a los efectos de este elixir de la vida eterna.

Los Forjados de Piedra I´llium, o Illium, en el dialecto antiguo.

Esta raza de forjados, que debe sus poderes psiónicos a las piedras de I´lium (pronunciado ilium). La destructiva fuerza bruta de los seres mecánicos, unida a sus impresionantes capacidades psiónicas los convierten en una fuerza de combate impresionante, tan grande como su fama de artistas y poetas guerreros.

Pero hay algo en esta energía psiónica, que impiden que estos forjados puedan sobrevivir a los terribles rituales tenumbrales que desembocan en la creación de un forjado cadáver errante. Unos dicen que las piedras conforman una segunda alma de la que dotan al forjado, y que esa segunda esencia vital impide que el ritual tenga éxito. Otros, que la magia tenumbral que empapa al Pueblo de la Tenumbra de Taniendra, y que les concede sus poderes, tiene un eterno enemigo en las fuerzas que alimentan las piedras de I´lium.

Obviamente, de conocerse este hecho, las familias de la ciudad de Taniendra, en guerra contra las criaturas de las profundidades por el dominio de la ciudad, estarían muy interesadas en dichos poderes para tratar de dar la vuelta a la guerra.

Por suerte para unos, y desgracia para otros, la existencia de este contrapoder a la magia tenumbral no ha trascendido de los salones del Palacio Mecanical del Consejo, todavía. Es de esperar que pronto un grupo de aventureros dé con el escenario de algún ritual fallido y comience a hacerse preguntas.

Pero ¿quienes son los Siete Liches Mecanicales?

Pues precisamente un imposible.

Siete Forjados de Piedra I´lium convertidos en cadáver errantes.

Los Lores de Constructia, en continua guerra contra ellos, cree que los liches son anteriores a la creación de la ciudad, que han estado ahí presentes, ocultos, desde que se fundó. Incluso que ellos podrían haber inspirado a los fundadores de la ciudad, y a las generaciones posteriores que crearon la Gran Muralla de Acero, para fundar y posteriormente proteger la ciudad.

Poderosa y aterradora es la Plaga como para que un Forjado Psiónico No muerto armado con los poderes de las Piedras I´lium y del Elixir Tenumbral decida esconderse de ella.

Las implicaciones de esta historia no se le escapan al Consejo, quien cree que el poder de los Siete Liches Mecanicales sobre la ciudad puede ser mayor del que creen, y que tal vez incluso ellos, los Altos Lores, no sean sino peones en el juego de estas terribles criaturas.

Pero mientras no se demuestre lo contrario, el Consejo se plantea la lucha contra el Conclave Liche como uno más de los muchos frentes que tienen abiertos.

Las tramas con las que los Liches Mecanicales tratan de conseguir sus oscuras metas son tan variadas como sus orígenes.

Ninguno de los siete es igual a otro, ni en personalidad, ni en apariencia, ni en sus intereses.

Lo que les une, sea lo que sea, debe ser una razón muy poderosa para que tan diversos intereses confluyan en una alianza que ha durado, al menos, muchos siglos.

Sus respectivos cuarteles generales son desconocidos para los demás miembros del cónclave. Sin embargo, comparten una base de operaciones común en los sótanos de uno de los Palacios Mecanicales de la Zona Muerta.

En las profundidades del palacio, complotan y comparten estrategias, avanzando en sus planes.

Allí, usando un poderoso artefacto, un lago mágico de metal y cristal líquido, con el que se fusionan gracias a unas urnas funerarias especialmente diseñadas para cada uno de ellos, se fusionan con la ciudad para escuchar sus secretos y desentrañar sus misterios.

Dichas urnas, que conectan las filacterias de i´lium con el estanque, ha sido elaborados con cristales manufacturados en la ciudad de Orcasis.

En ella, los Alquimistas de la Sal compactan, filtran y licúan las sales de los mares donde la ciudad se asienta, para después volver a fundirlas, licuarlas, pulirlas y compactarlas tantas veces como se requieran para crear el cristal más resistente conocido del mundo de Black Hammer.

Con este cristal irrompible de propiedades increíbles se han construido los siete ataúdes que conectan a los Liches Mecanicales con la ciudad.

Ésta es sólo una de las muchas maravillas que rodean a este grupo de seres que interviene en muchas de las tramas ocultas o delictivas de la ciudad, y que ahora comienza a extender sus herrumbrosas manos hacia las ciudades vecinas.

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