Pues no, la verdad es que lo de la era dorada del rol en España no es para tanto.

Es cierto que vivimos una época de creatividad sin precedentes, y que el acceso a los mercados de publicación ha multiplicado la oferta. Además, los blogs, videblogs, y podcast se multiplican por doquier. ¡Hasta mis queridas revistas de rol han vuelto!

Sin embargo, como decíamos en este otro post, no es algo ni exclusivo del mundo del rol, ni exclusivo de España.

De hecho, en materia de publicación de rol profesional, nuestro país cojea en algunas ramas.

Estoy pensando en general en la publicación de suplemento, la traducción de juegos y en el D&D y Pathfinder en particular.

Respecto a la publicación de aventuras, módulos, ayudas, bestiarios, y demás soportes para juegos, quizás nuestro mercado no pueda absorber tan gran cantidad de suplementos como se publican al otro lado del atlántico o en otros países, pero desde luego, creo que sí podría absorber unos pocos más.

No creo equivocarme al respecto.

De la misma forma, creo que podríamos tener en un mercado sano, sin caer en una saturación, algunos juegos traducidos. He echado de menos Eclipse Phase, The Void, Numenera, etc.

Por último, en el caso de la cuarta edición de D&D, y de Pathfiner, y aquí estoy mirando a Devir, su cadencia de publicaciones es pasmosamente lenta. 

No sé si es que las ventas no acompañan, o que no tienen o no saben montar una estructura profesional y rentable, o que no se puede hacer en nuestro país. Pero me gustaría desentrañar el misterio.

Sé que nada de esto es fácil. Que el mercado (sí, chicos, los mercados terribles y famosos sois vosotros) muchas veces da a los editores con un palmo de narices cuando intentan salirse de los planes ya asentados que son “sacar manual y dos o tres expansiones importantes”, o cuando se arriesgan con juegos nuevos y originales, o cuando deciden invertir dinero en algo que luego, por falta de demanda, les lleva a la ruina.

Seguramente el mercado del rol es como es porque no puede ser de otra forma. O porque no sabemos (y me incluyo a mí y a todos vosotros) hacerlo de otra manera.

Pero eso no quita que cuando paseo por las librerías roleras se me pongan los pelos de punta al ver el material de importación, con docenas de suplementos, y pensar en todo lo que nos estamos perdiendo por no ser una potencia rolera mundial.

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