Todavía sueño a veces con librojuegos.

Fueron muy importantes para mía, me abrieron mundos increíbles, liberando mi mente de las constreñidas reglas de los setenta y ochenta.

Tanto es así, que innumerables veces he soñado ir a la librería o al centro comercial y que encontraba una nueva remesa de libros que continuaban los que ya tenía.

Eso me hace pensar…¿y si esta explosión cambrica rolera y de fantasía que estamos viviendo la hubiésemos tenido cuando éramos niños?

¿Y si en lugar de los 23 librojuegos negros, o los 17 de Lucha Ficción, o los 4 de Brujos y Guerreros hubiésemos tenido cientos de cada uno de ellos?

¿Y si en lugar de tener cuatro o cinco películas de referencia de dibujos (Vuelo de Dragones, el último Unicornio, etc.) tuviésemos miles?

¿Qué hubiese pasado si nuestra infancia hubiese estado plagada de opciones, cromos, series, tebeos y juegos de rol como lo están en la actualidad los de los niños de hoy en día?

Sólo podemos especular. Quizás no hubiese pasado nada, quizás sólo hubiésemos distraído más nuestra imaginación, o tal vez hubiese cambiado el mundo entero al tener gente más propensa a la lectura, a los juegos sociales no competitivos y a la imaginación.

No lo sé, pero todavía, de cuando en cuanto, sueño con que nuevos libros aparecen cuando acudo a mi librería.

Treinta años y todavía echo de menos que hubiesen continuado. Así fueron de importantes.

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