“Nunca he visto nada tan aterrador como un kraken de los mares de Dol´Armar. Estar sumergido en la completa oscuridad del inmenso océano, sin más luz que los escasos dos metros que alumbra tu linterna de musgo titilante, o tu bastón de mago de piedra azulumbre, y de repente ver en la oscuridad un punto azul, que a medida que se va aproximando a gran velocidad crece en tamaño y detalles, es aterrador.

Cuando te das cuenta de que lo que se acerca a ti es un kraken iridiscente capaz de devorarte de un bocado, todo tu cuerpo se convierte en un bloque de hielo incapaz de moverse”.

Infinity Dungeon posee una gran cantidad de ambientes, ya hemos hablado de las regiones polares, de los ríos de fungi, del Romperrocas…nos quedan muchos en el tintero, las regiones preindustriales de Mithrimhaidem, las ciudades estalactoides de los elfos blancos, con sus torres, puentes plateados y las maravillosas luces sin fin.

Quizás alguna de las menos conocidas sean los mares abisales.

La mayoría de los océanos de Infinity Dungeon son poco profundos, por la naturaleza del propio mundo, o están bien iluminados por los techos de las cavernas que ocuman, repletos de musgo y hongos luminiscentes, que dan una sensación diurna de seguridad.

Pero hay algunos lo bastante profundos como para que la luz de su superficie se desvanezca, o incluso mares negros en cavernas sin luz, como el famoso Omatarion, un océano inmenso que ocupa completamente cientos de cavernas cuyo fin no han cartografiado los cartografistas, y una miríada de túneles, cavernas más pequeñas y dungeons que desembocan en marismas, pantanos, cascadas y ríos que se esparcen por todos los rincones del mundo.

Océanos, mares y lagos tan oscuros que la única luz es la de sus propios habitantes.

Algunos de ellos, repletos de vida, parecen joyas que brillan en la oscuridad con múltiples colores, o que albergan civilizaciones increíbles que viven en la oscuridad, o a la luz de los corales opalescentes con los que construyen sus palacios y fortaleza flotantes. Otros aparentan ser tumbas muertas en las que
sólo muertos vivientes, colosos reptantes y bestias de la infraoscuridad moran, pero todos ellos son mortales, peligrosos y en la mayoría de los casos, insalvables.

Éste es uno de los ambientes más peligrosos para los aventureros que recorren las profundidades de Infinity Dungeon, seguramente uno de sus mayores retos por su propia naturaleza subacuática y por sus peligros, pero también la oportunidad de encontrar los Palacios Negros de los Cien Reyes, o la flota submarina de los tritones, que se dice que desapareció llevando el mayor tesoro de todo Infinity Dungeon, o los Artefactos de Coral Negro, un grupo de objetos mágicos capaces de convertir los túneles de Infinity Dungeon en portales a otros mundos. Todo esto, y mucho más, se dice, aguarda allí, sumergido, en la oscuridad sin fin.

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