Uno de los mayores atractivos de este juego es la creación de tus propias ciudades.

Los Dragómadas siempre están explorando el mundo en busca de otros supervivientes que añadir a la colección de ciudades que hay han logrado conectar con sus caravanas.

Cada cierto tiempo, años o décadas, una nueva ciudad se une a ese collar de perlas hermosas y preciosas que conforman las ciudades que sobrevivieron a la Plaga. La última ha sido la solemne y adusta ciudad de Thanosis. Ésta se ha unido a Orcasis, Neoh-Gith, Seesa, Constructia, Taniendra, Nueva Estrella, Círculo de Fuego, Nasur-Naga, Cascada de Lluvia de Estrellas, y otras muchas en la épica epopeya que comenzó con La Plaga.

Incluso aunque no sea descubierta por los dragómadas, tu ciudad tiene cabida en Black Hammer. Es cierto que el juego adquiere toda su magnificencia cuando empiezan a mezclarse personajes dispares en ambientes que les son desconocidos, pero una crónica en una ciudad aislada también tiene sentido.

Sea como sea, puedes crear tu propia ciudad para Black Hammer e insertarla entre el rosario de otras ciudades que tratan de sobrevivir a la Plaga y a ellas mismas.

Por supuesto que puedes crear una ciudad común, con reglas comunes. Lo más parecido a eso que tenemos en Black Hammer es Seesa, así como otras ciudades élficas, enanas, etc. Pero la verdadera magia de este juego es imaginar cómo habrían evolucionado diferentes ciudades aisladas durante siglos, desarrollando su propia y única idiosincracia. Y lo que pasaría cuando de repente, aparecen unos tipos tatuados, los dragómadas, y te dicen que ni mucho menos eres él único superviviente y que deberías ver lo que hay ahí fuera.

Por ello, aunque quizás sean más realistas ciudades más equilibradas, yo suelo seguir una regla cuando creo una ciudad. Quizás quieras conocer mi método.

Tomo un concepto, uno sólo, y pienso, ¿cómo sería toda una ciudad medieval fantástica que girase entorno a ese concepto?

A partir de ahí empiezo a desarrollar los puntos básicos. ¿cómo serían sus calles? ¿Cómo sobreviven su habitantes? ¿Qué magia, si la hay, manejan? ¿Y sus religiones, cultos y leyendas? ¿Qué clases de personajes tenemos que no haya en otros sitios? ¿Cómo se han podido desarrollar de formas únicas?

Después empiezo a pensar cómo encajarían esos personajes con las demás ciudades del mundo. ¿Con qué ciudades se llevarán bien y con cuáles entrarán en conflicto? ¿Se unirán a la gigantesca tela de araña de intrigas y comercio o se aislarán?

Tomemos un ejemplo, queremos crear una ciudad y elegimos que va a estar basada en rasgos animales.

Sus habitantes, una vez llegó la plaga, quedaron aislados en una selva en la que crearon una empalizada gigantesca con troncos, para protegerse. Milagrosamente, La Plaga les respetó.

A partir de ahí comenzó su evolución aislada, al estilo de los pinzones de las Galápagos, si necesitas una imagen evocadora. Cada ciudad evolucionará de una forma.

Imagínate que lo mismo ocurrió kilómetros más al sur, en la misma selva. La Plaga aisló a ambas ciudades, están cerca pero a la vez imposiblemente lejos, hasta que lleguen los dragómadas, pero para eso todavía queda tiempo.

Una de las ciudades, para sobre vivir, trató de imponerse a la naturaleza. Talando árboles para cultivar campos gigantescos, cazando y criando especies para la caza, preservó trozos de selva en el interior de su extensa empalizada para practicar la caza. Toda una cultura de castas que se basa en ser el mejor cazador, en la rapidez en dar muerte, en ser un buen rastreador y en la superioridad de elfos y humanos sobre las otras especies.

La sociedad, con el tiempo, ha desarrollado roles interesantes como los cazadores de dracos, los rastreadores psiónicos, que poseen un sexto sentido para perseguir un rastro, etc.

En la otra ciudad, en cambio, sus habitantes comprendieron que necesitaban aliarse con la naturaleza para sobrevivir. Se han formado templos y cultos a los diferentes animales que habitaban en su interior, y utilizaron la magia para adquirir rasgos animales. Así, nació una sociedad equilibrada donde los hombres viven junto a las bestias a las que adoran, cazando y recolectando para comer, limitando su población y aprendiendo las artes naturales hasta alcanzar la maestría.

Veremos hombres gato, sacerdotisas adoradoras de las águilas, druidas del bosque, chamanes de las runas, etc.

Y entonces llegan los dragómadas, y conectan ambas ciudades, entre ellas, y con el mundo. Ya tenemos servida la épica tragedia para que se desarrolle la escena.

Repito que, por supuesto, puedes crear una ciudad al uso, con sus casas de piedra, sus tiendas de objetos mágicos, sus templos y casas noble, sus elfos, enanos y hasta orcos, coexistiendo y tratando de cultivar terruño de tierra o de mantener sus pollos de corral para alimentar el vecindario.

Todo esto encaja en Black Hammer, por supuesto. Pero por cada ciudad única que crees, convertirás el mundo en algo mucho más grande que la suma de sus partes, pues lo harás más rico y más extraño para tus jugadores.

Y de eso se trata ¿no¿ De conseguir que vena cosas que hasta ahora no han visto. De que vivan personajes únicos que no hay en otro mundo, que visiten ciudades extrañas y únicas, y que se encuentren, y a veces se enfrenten, con otros personajes también extraños, o con bestias únicas.

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